Ahora que se está cuestionando con total rotundidad hasta la propia Monarquía por una real metedura de pata (nunca mejor dicho), y que han aflorado, como en primavera que estamos, los sentimientos republicanos y sin querer entrar en este debate, tiempo habrá, recuerdo aquel reproche hecho por el ahora cuestionado monarca.
Éste fue un real y pequeño desahogo hecho a Hugo Chávez en la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, en noviembre de 2007. Verdaderamente el Presidente de la República Venezolana se puso, con su irrefrenable verborrea, un pelín pesado cuando intervenía nuestro ex Presidente Zapatero, y Chávez, con su estilo burdo y pueril, llamó fascista a Aznar. Mientras Zapatero defendía a éste, aquel no cesaba de descalificarlo. ¿Por qué no te callas? le espetó directo y a la mandíbula nuestro monarca. Mágicamente, y me imagino que por primera y única vez, el Presidente venezolano calló, aunque luego, en un acto de autocomplacencia, y ya fuera de la Cumbre, exigió una real disculpa que, supongo, nunca se produjo.
Pues eso echo yo en falta ahora mismo. No un real reproche, pero sí una contundente respuesta al narcisista Presidente francés Nicolás Sarkozy. Y es que, en un miserable y ruin acto de reconducir las, de momento, perdidas encuestas, no se le ocurre mejor argumento, ante el avance del socialismo francés, que demonizar al sistema político que nos ha gobernado al menos 17 o 18 años. Si queréis socialismo, dice, mirad a Grecia, mirad a España.
La situación española es evidentemente preocupante. Más de 5 millones de parados avalan nuestras miserias. Pero a nadie, repito a nadie, le gusta que aireen sus vergüenzas y menos si es para sacar rédito político en el chauvinista país vecino. Y este tonto de capirote no sabe, bueno sí lo sabe, el daño que estas palabras nos hacen. De inmediato baja la calificación, sube la prima de riesgo y nuestra deuda se coloca a unos intereses que rozan la usura. Todo esto sólo por sacar ventaja allí donde ve, con mucho miedo, cómo el candidato socialista Hollande le supera en todas las encuestas.
Nuestros gobernantes no sólo se callan cobardemente, sino que asienten sin ningún tibio disimulo. Sí, sí, rezan al unísono. Eso es la herencia que nos han dejado. Europa ha alcanzado las cotas máximas de un ultraliberalismo capitalista. Se ha convertido en un continente caduco y casposo. Todo gira alrededor de la Sra. Merkel, hasta el ventajista Sarkozy que le rinde una clara y evidente pleitesía.
Pero, ¿qué están escondiendo nuestros gobernantes? Hacen declaraciones confusas, ininteligibles. No me gusta el copago, dice el Sr. De Guindos, prefiero el pago alternativo de las rentas superiores a 100.000 euros. Usted lo sabe, Sr. De Guindos. Las rentas superiores a 100.000 euros disponen, casi todas, de seguros privados y no utilizan, salvo contadas ocasiones, la sanidad pública. Esto es en toda regla y sin tapujos un copago o repago (porque ya está pagado) sanitario. No nos tome por tontos, que eso humilla más aún. Luego el PP lo contradice y éste se revuelve con furia, alegando que tiene el consentimiento de Rajoy.
Y el que sí se calla, casi desde que fue investido Presidente, es Rajoy. Él y su inseparable maletín no dicen esta boca es mía. Ni se le ve, ni se le siente. Sabemos que está, pero ¿dónde? ¿No tiene nada que decirnos? Todos queremos saber qué nos va a ocurrir, hacia donde vamos, qué nos espera. Pero no, aquí en España no se habla. Ya digo, todo en Europa, aunque allí tampoco lo entiendan. Ahora anuncian un ahorro de 10.000 millones de euros, que van a eliminar competencias duplicadas, pero ¿cuáles? Les llaman ahorro pero son recortes. El miedo irrefrenable es que estos recortes se deslicen hacia sanidad o educación.
El Sr. Rajoy debería situarse en el centro del escenario y explicarnos claramente lo que ocurre. Si nos van a rescatar, si podemos salir solos del infumable atolladero. Qué tiempo calcula. Ahora estamos en un sinvivir con el alma en el gaznate.
Señor, qué cruz. Y eso que la Semana Santa ya ha pasado.

No vale la pena perder el tiempo con los gabachos. No contentos con marear la perdiz con el tema de los deportistas y el uso de estimulantes por simple envidia (no ganan nada desde hace años), desde hace unas semanas, España es el ejemplo negativo de este payaso para asustar a los franceses y atraer votos que se le van. Cómo no se la van a ir, si va de la mano de la mariscal de hierro alemana, a quien por cierto la prensa estadounidense nada sospechosa de izquierdosa la tacha de culpable de la crisis de España y de Europa entera.
No hay mayor mal que el del que no quiere ver la viga en su ojo. Aunque la viga habría que metérsela por el ojo y no de su cara… y creo que le gustaría.
Que razon Wifredo, podian aprender los politicos de ti, que claro hablas