Bueno, con el permiso de todos ustedes, este artículo, el suyo, tiene dos partes. El primero lo empecé, como ustedes deducirán, antes del Italia –Alemania, tan bellamente conquistado por nuestra prima hermana Italia, tan afectada por la otra prima ,la de riesgo, como nosotros. A punto de ser rescatada y humillada por la fagocitaria Europa, el destino quiso que ganara la querida Italia. Luego viene lo demás, quizá con menos sentido tras saber los resultados posteriores.
Bueno, la prometedora Copa de Europa de Naciones de fútbol ya comenzaba a dar síntomas de agotamiento. Los cuartos de final, el Italia-Inglaterra, fue malo de solemnidad. Insufrible. Hasta los penaltis, siempre emocionantes, fueron insultantemente tediosos. Sólo uno, con el que nos deleitó Pirlo, mereció la pena. A lo Panenka, toma ya, y jugándose el paso a las semifinales. Había que tener bemoles para tirarlo así, pero Pirlo es mucho Pirlo, y lo tiró como le salió de la peineta. Y acertó. El balón, tan engañado como nosotros, besó la red, poniéndonos a todos en un sinvivir. Si lo llega a fallar… pero para eso están los magos del balón, para ilusionarnos, para ponernos el alma en un vilo. Pero bien valió la pena esta desazón. El balón entró e Italia pasó a semifinales. Igual podría relatar el penalti de Sergio Ramos . Para bemoles los suyos. Después de llegar a La Castellana su penalti al Bayern, tuvo las narices de deleitarnos con otro penalti a lo Panenka y, encima, meterlo. Menos mal que el portero portugués le dio por tirarse.
De los cuatro semifinalistas que éramos, dos países estamos intervenidos por la codiciosa Europa. Italia está a un suspiro. Sólo queda la orgullosa Alemania, que ella es mucha para estas pequeñeces. La final, eso al menos quería, España- Alemania pues no se podrá llevar a cabo. Italia, en un excelso partido, se comió a la altiva Alemania.
A Alemania hay que derrotarla no en un campo de fútbol, que también, sino en los despachos, en el cara a cara, como hace el Sr. Hollande. Ya está bien de sumisión. Echo en falta un buen grito por parte del Sr. Rajoy o De Guindos, que los enmudezca, que se note que estamos. Que se sepa lo que queremos. Que ya está bien de amedrentarnos con tanto recorte. Que la solución no es esa, que parece y se nota su presencia, que el Sr. Hollande ha dado con la solución. 120.000 millones de euros para incentivar el consumo. Eso necesita Europa, una buena inyección de optimismo e ilusión.
Parece ser, sólo parece, que el Sr. Rajoy se ha hecho respetar en Europa. Que él y el Sr. Monti han conseguido sus objetivos. No quiero ser agorero, pero tiempo habrá para saber las contraprestaciones, que las habrá, lo que nos costará esta presunta sumisión de Europa. Hasta que no se sepa, felicito, de corazón, al Sr. Rajoy. Ha sabido estar en su sitio.
El otro día, el Sr. Rajoy ya anunció que este rescate iba a suponer “grandes sacrificios de la sociedad española”. A mi, perdonen, esta afirmación me da mucho miedo, pero mucho.
Y volviendo al mundo maravilloso del fútbol, ¡Qué pena, ya agoniza el europeo! El miércoles pasado y como preludio de esa final por muchos soñada, pero imposible, nos enfrentamos a la vecina Portugal. País humilde y rescatado, como nosotros. Duelo de culés y merengones, dicen, pero no lo fue. En el campo, ese que te da o no acceso a la soñada final, no hay culé ni merengón que valga. Aquí sólo hay países que se juegan su excelso pase a la final.
El partido fue malo de solemnidad, con prórroga incluida. Sólo la tanda de penaltis nos puso en vilo. Casillas con su continua santificación, San Iker, Y Sergio Ramos, sevillano, de la hermosa Camas, nos puso el alma y el corazón en un brete. Había que tenerlos bien puestos después de lo del Bayern, y lanzarlo con la chulería que lo hizo. Si a eso le añadimos el morbo de no ver a Cristiano lanzar el suyo…
Pero pasamos, que de eso se trataba. Italia nos espera el domingo en la final, así que, con el permiso de ustedes, voy a esperar al desenlace, ¿para qué anticipar resultados si hasta el lunes por la noche no publican este artículo? De todas formas, no es superfluo insistir que Italia va a disputar la final gracias a la honestidad, a la honradez de la Roja. Que un empate con goles de España con Ucrania en la primeriza liguilla les hubiera dejado fuera. ¿Recuerdan?
De todas formas, y gane quien gane, esto se podría llamar “El Sur también existe”. Y mientras llega la soñada final, disfrutemos, pongámonos la Roja, olvidemos los problemas diarios que nos azotan, el paro, la prima de riesgo, el Ibex 35 y demás castigos con que nos sacuden a diario. Aunque sea el consuelo del pobre.
Y ya ha llegado el feliz desenlace. El partido que nos acaban de regalar, grábenlo aunque sólo sea en su retina. Esta generación de la Roja es irrepetible. Ese tiqui taca, esos interminables rondos buscando un hueco para colarse no se volverá a dar en otra generación ni en 100 años. Así que disfrutemos mientras dure. Y que sufran los demás, como hoy Italia.
Y, por favor, disfruten a tope este monumental momento, que nadie intente amargarles la noche con las miserias de siempre. Yo, con su permiso, voy a disfrutar que mañana es lunes y éste, cabezón, vuelve con todos los problemas. Mañana, desgraciadamente, ya no hay Roja. Toca luchar, preocuparse de lo cotidiano y sacarlo adelante y, si podemos, ayudar a que también lo saquen los demás.


Muy buena reflexión amigo Wifredo, como verás estos chicos de La Roja ¡¡Como quisieran algunos cambiar este nombre!! son personas nobles, inteligentes, sencillas con unas ganas locas de hacerlo bien pero sin humillar a los compañeros, y tienes también a un seleccionador que es como decimos, BUENA GENTE, que sabe que no solo hay que hacerlos que estén compenetrados, sino que tienen que ser solidarios, que lo que prima es el conjunto, y ese es el triunfo – Gente preparada para lo que hace-solidaridad-compañerismo- todos a una y un buen director de orquesta, al contrario de los políticos, gente poco preparada-demasiados egos-falta de solidaridad-cada partido político va a lo suyo, nada de compañerismos, porque prima el individualismo a la hora de la verdad, cada uno va a salvar su pellejo- y faltos de un buen director que se conozca la partitura.
Pero bueno que no decaiga la moral después de estas alegrías deportivas, pensemos en positivo para ver si transmitimos a los que nos mandan buenas vibraciones, para que todo se vaya encauzando para bien ¡¡CREO QUE AL FINAL ME HE PASADO DE POSITIVO!!
Un abrazo Wifredo.
Wifredo, para variar, me encanta tu estilo, y sobre todo, estoy de acuerdo en que no hay ni culés, ni madridistas, hay unión, hay jugadores, un equipo, que unido, luchan por conseguir un objetivo común, en este caso, hacer HISTORIA siendo tricampeones de forma consecutiva en Europa…
De Del Bosque, nunca me oirás decir una mala palabra, porque su sencillez, su honradez y sus pocas ganas de destacar, creo que son las que le contagia al vestuario que dirija, y como muestra, un botón, cuando fue a buscar a Puyol y… disculpa mi lapsus, no recuerdo ahora mismo al otro jugador, para que pudieran disfrutar de la FIESTA junto a sus compañeros… Éso, para mí, marca la diferencia entre un grande, que hace piña, que hace equipo, y que imprime carácter, y otros que sólo se mueren por salir en la televisión, sean del equipo que sean… Y es que nunca hay que olvidar ni quiénes somos, ni de dónde venimos, y eso D. Vicente no lo ha olvidado jamás. Tiene toda mi admiración.
En cuanto a los problemas del día a día, esperemos poder ir solucionando todo de la misma manera, y con el mismo entusiasmo, con esa unión, que ya se sabe que hace la fuerza, que el pueblo español, de izquierdas, de derechas, nacionalistas (más o menos, pero también, hablo con conocimiento de causa), etc., lo hemos hecho con el deporte… Ellos nos han dado una lección, y ante todo un baño de humildad, y no te cuento a los “grandes”, sean del partido que sean.
Viva España Campeona, Viva la Selección, que enamora, y con permiso por el exceso, ¡¡viva la madre que los parió!!. A ver si aprendemos a creérnoslo un poco y a dejar de lado el complejo y el “no podemos” al que tan subyugados estamos.
Felicidades, amigo.
Un abrazo, Noe.