Opinión

Las contratas municipales

Salón de Plenos del Ayuntamiento de Alicante (Fuente: Wikipedia),

Probablemente las ideas que expongo a continuación son harto disparatadas, pero emergen de mis antiguas tareas como gestor de presupuestos. Aprendí de colegas muy corridos en lo de tratar con proveedores que no es prudente depender de una única empresa porque, con el tiempo, tiende a relajarse si es que no llega a creerse que goza de algún tipo de canonjía vitalicia.

Ergo, cuando leo que nuestro ayuntamiento capitalino anda estudiando municipalizar servicios que prestan empresas privadas, tales como la limpieza de calles, colegios y otros edificios, o la recogida y tratamiento de basuras, o el mantenimiento de los jardines… no termino de entender la falta de ideas que nuestros ediles muestran al respecto. Así que lanzo unas cuantas, nada originales.

Una. Los contratos de mayor envergadura pueden y deben dividirse en piezas, a fin de que puedan concurrir distintas empresas. Debe intentarse que ninguna se adjudique más de la mitad de la oferta, de forma que puedan comparase los servicios que prestan los distintos proveedores, en calidad y cantidad. De esta suerte ninguna quedaría en situación de monopolio permanente. Pongamos por caso, la limpieza de calles: ¿hay alguna razón que impida dividirla por barrios?. O el mantenimiento de los jardines…¿podrían hacerlo tres empresas diferentes?

Dos. Los pequeños contratos -por ejemplo, la limpieza de un colegio, o la del cementerio- deberían adjudicarse prioritariamente a cooperativas de empleados, dado que el servicio es relativamente sencillo de prestar y no exigiría una gran nómina. Doy por sentado que los sindicatos –relativamente adocenados en su gestión- instruirían y asesorarían a los actuales empleados de las grandes empresas en constituirse de forma cooperativa para asegurar sus puestos de trabajo y recuperar para sí mismos el beneficio industrial que ahora ven pasar de lejos. Una forma de emprendimiento laboral que partidos de ideas a la izquierda deberían propulsar.

Tres. El control posterior debe realizarse mediante informes de los técnicos municipales y de una representación de los usuarios afectados. Por ejemplo, la factura mensual de la limpieza de un colegio debería pagarse tras el visé de un representante funcionario del mismo –docente o no- y de un representante de los padres de alumnos, y esta función de forma rotatoria, para que no se fomente el amiguismo. En los casos de servicios de más calado, deberían evacuarse informes de control de los servicios elaborados por técnicos y representantes vecinales, siempre de forma alternada para que ni funcionarios ni residentes caigan en la rutina o aburrimiento.

Cuatro.  El Ayuntamiento debe crear un espacio en la red de forma que cualquier contribuyente de forma inmediata a una incidencia pueda reflejarla, evitando el pago de un servicio inconvenientemente prestado hasta que se resuelva adecuadamente. 

Y cinco. Lejos de promover una gerontocracia, sugiero que la concejalía de Participación Ciudadana estudie y ponga en marcha un sistema de voluntariado con personas de tercera edad. De los 328.000 habitantes de la ciudad, un veinte por ciento son mayores de 65 años, muchos de ellos con gran disponibilidad de tiempo y capacidad para colaborar desinteresadamente a “cuidar” que los proveedores del municipio cumplan sus contratos. Pueden colaborar mediante un sistema complementario de informes bien ahormado, a realizar un seguimiento puntilloso de los trabajos adjudicados.

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Toni Gil

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