Balones a la olla

La vida sigue igual

Fuente: Hércules de Alicante, Club de Fútbol.

El Hércules vuelve a empatar de manera consecutiva en casa, esta vez fue contra el conjunto catalán de El Prat de Barcelona, como hiciera hace una semana frente al Ejea. Si bien es cierto que a los puntos se hubiera vencido, no es menos cierto que el partido fue malo, sobre todo en los primeros cuarenta y cinco minutos, y aunque se logró marcar dos goles, da igual, porque ya sabemos que el equipo se viene abajo cuando va por delante, le entra canguelo, y ese miedo y temor, lejos de llevarles a remachar, les hace tirar por la borda lo conseguido. Otro punto estéril, otro punto que vale para bien poco. Se sigue en la zona de descenso. Se especuló después de lo de Tarragona con obtener seis puntos en casa frente a Ejea y Prat. Los seis puntos han quedado en dos y lo que es peor no se trata de gallitos, simplemente rivales directos del fondo de la tabla.

Hércules 2 – Prat 2

La canción de Julio Iglesias «La vida sigue igual» parece escrita para el Hércules: ​Unos que vienen otros que se van, la vida sigue igual…​

Se va Planagumá, se va Jesús Múñoz, viene Vicente Mir, se va Portillo, viene Paquito Escudero, se va Alejandro Alfaro y Alvarado más seguramente Miranda, viene de Lerma y algún que otro anunciado. Pero da igual, todo da lo mismo, la vida sigue igual. Por más que nos empeñemos, resultaría difícil repetir dos veces, tanto una obra de arte como una chapuza, en los mismos términos, en las mismas circunstancias y con las mismas coordenadas. Pero siempre que se trate del plano negativo el Hércules lo puede emular. Cuando todo está de espaldas, todo está de espaldas. El partido de este domingo frente a la Asociación Deportiva Prat fue una copia del encuentro de hace siete días frente al Ejea con el resultado final de empate a dos tantos. Ambos conjuntos eran modestos de final de la tabla, ambos empezaron perdiendo y ambos empataron, a ambos se les logró doblegar de nuevo y ambos consiguieron empatar otra vez, hasta llevarse un punto. Idéntico resultado, dos a dos, idénticos errores, idénticos discursos y argumentos, solamente una cosa diferente, la hora del partido, éste frente al equipo catalán se jugó por la mañana, y el de los maños por la tarde. Y otra coincidencia macabra, ya no hubo cabreo, la crispación sigue dejando paso a la resignación.

Domingo doce de enero de 2020, doce del mediodía, doce grados de temperatura y una humedad del 60% en el aire, eso unido a las rachas de aire frío, hacía casi un estoicismo estar en el estadio, donde volvían los fieles de siempre; engañosamente la mañana era soleada.

Aburrimiento y falta de intensidad, tal será la cosa que la primera exclamación o emoción por parte de la grada no llegó hasta casi los veinticinco minutos, fue un poco más tarde, a la media hora cuando el Prat dio el primer susto y sonaron loas primeros silbidos y gestos de desaprobación. Después pudo marcar Benja, gran galopada, él lo hace todo, se escora a la derecha y remata ya casi sin ángulo de tiro, desviando a córner el portero. En esa última recta del primer acto ya le perdió el respeto el contrario al Hércules, pero por fortuna, al filo del descanso, el central Pablo Iñiguez, se plantó en el centro del área con arrojo, regateó una y dos veces y tres hasta que irremediablemente le tocaron y el árbitro pitó penalti, jugada con corazón que desde los once metros convirtió en gol Yeray, en ausencia del habitual lanzador Carlos Martínez.

Fuente: Hércules de Alicante, Club de Fútbol.

Como hacía una semana todo parecía encauzado y encarrilado pero, tras el descanso, llegó la segunda parte y es cierto que el Hércules la afrontó con otra cara. Tal es así que con cierto brío en los primeros minutos hubo una ocasión de Benja y otra de Moha, que el portero despejó con los pies. Pero como había que calcar el mismo guión de hacía siete días, llegó el empate contrario en el cincuenta y cinco. Se perdió un balón en una jugada ya controlada, muy rara, el centro por la derecha no lo logra neutralizar Falcón, y cae a los pies del atacante Raillo, que lo ve tan raro que en primera instancia ni remata. Tiene que observar el balón dos veces incrédulo, y ver qué lo tiene ahí, entonces se decide y a placer lejos del portero y defensas sólo la empuja. Con más pena que gloria se siguen consumiendo minutos, el rival no era nada del otro mundo, su posición en la tabla así lo acredita, y casi como era de esperar con el empuje, llega el segundo gol herculano. El Prat pierde un balón por desajuste en la medular, el Hércules realiza una buena combinación entre Benja y Moha, aprovechando el lance y el balón lo culmina con el gol Jona, que hacía minutos había saltado al terreno de juego. El Hércules había jugado mejor en la segunda parte que en la primera sin llegar a cuajar un buen partido, pero lo peor ya había pasado y el trabajo estaba hecho, se trataba de sestear y contemporizar diez o doce minutos. No fue así. Llegó el miedo, el temor, mucho más, el canguelo. Y a seis para el final el rival embotella al Hércules que no sabe salir, centro por la izquierda y lejos de apretar las líneas y juntarse, sale hacía adelante dejando de nuevo en franca ventaja al delantero para el cabezazo. Además, fue espectacular, rozó el larguero y entró sesgado abajo. Hacía frío pero nos quedamos todavía más helados, algunos no lo creían, se tuvieron hasta que pellizcar. De ahí y hasta el final, quiero y no puedo, y a diferencia de otras ocasiones sin gritos ni protestas, el estadio se vació en tres minutos. Debe ser porque eran casi las dos y a estas horas y alturas lo más importante es irse a comer.

Lo de la sala de prensa no tuvo desperdicio. El entrenador visitante Pedro Dolera, dijo estar disgustado, porque se iba con la sensación de haber sumado sólo un punto cuando se podía haber ido con tres. Y afirmó haberse dado cuenta en el descanso de que se podía llevar ese botín. Con todos los respetos, es tan humillante, como si va al Santiago Bernabéu, a jugar contra el Real Madrid, el Villacañas de Abajo, y al final del partido dice que pudo ganar fácilmente.

En otro tono, quién tampoco tuvo desperdicio fue el técnico local, Vicente Mir, aquellas expresiones formales y tópicas de apoyo a la plantilla han quedado para la historia. Se acabaron las excusas, cargó contra los jugadores, especialmente contra la defensa. Dijo que regalamos balones, que nos da miedo ir ganando y que de poco vale meter goles, si luego atrás hay cosas infantiles. No se mordió la lengua y pidió la llegada al menos de un central de forma inminente. Fallos, falta de concentración, y lo más preocupante un poco crispado, cara descompuesta y de circunstancias. Se sentó ante la prensa porque es de rigor y una formalidad, pero frente a alguna pregunta incluso tuvo sus más y sus menos. Hay ciertos temas que por reiterantes y repetitivos ya le soliviantan.

La próxima cita en tierras castellonenses, frente al Villarreal B, un rival complicado. Ojalá que  LA VIDA SIGA IGUAL para algunos, pero para el Hércules cambie de una vez por todas.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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