Opinión

La pandemia ha demostrado la ineptitud de nuestros gobernantes

Imagen: Fernando Zhiminaicela.

Hace unos días tuve la ocasión de ver, en un canal de TV, a un colaborador de un programa que argumentaba que la epidemia también nos había traído cosas buenas como el aumento de nacimientos que se van a dar próximamente, las relaciones familiares más cercanas y el comienzo de la implantación de las técnicas digitales en nuestros trabajos y en la educación.

Aunque inicialmente me hizo pensar que era una opinión un tanto fuera de lugar, en una situación como la que estamos viviendo, reflexionando llegué a la conclusión que también este maligno virus ha sacado a relucir la ineptitud de nuestros gobernantes, lo cual es también una cosa muy buena para tenerla en cuenta el día de mañana.

Esta pandemia ha servido para que conociésemos la hipocresía que esconden detrás de una máscara, no mascarilla, nuestros gobernantes. Estos individuos ya empezaron a ser hipócritas al jurar o prometer sus cargos. El Real Decreto 707/1979, de 5 de abril, por el que se establece la fórmula del juramento en cargos y funciones públicas dice lo siguiente: “Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo… con lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado”.

Carmen Calvo prometiendo su cargo (Fuente: RTVE).

Desde luego hay que ser un intransigente o no haber ido a la escuela para no saber interpretar y poner en función lo que se dice en este pequeño texto. Pero claro cuando sus intereses son otros, que no el gobernar adecuadamente, sólo están esperando que a finales de mes les ingresen en su cuenta una buena paga en lugar de preocuparse de mejorar las vidas de sus gobernados. Al principio del texto hay dos palabras conciencia y honor que muchísimas de estas personas hacen como que nos las han oído porque son valores que no entran en su ideología. Continuando con el texto dice también que cumplirá fielmente sus obligaciones del cargo que se le adjudica. Desde luego si tenemos que analizar las medidas que se han tomado en este rebrote de la pandemia y lo hacemos con las noticias de las que no ha informado la prensa, los datos que diariamente nos proporcionan los canales televisivos sobre contagios y fallecimientos o nuestras propias vivencias, el resultado es un desastre. Sobre todo por la falta de colaboración de las comunidades y el gobierno. Y no me posiciono librándolos de sus responsabilidades de acuerdo con sus ideologías. Para mi todos son responsables sea cual sea su ideología. En relación con esto último el artículo 43 de nuestra Constitución dice los siguiente: “Se reconoce a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios”.

Viendo lo que ha sucedido con los rebrotes no se han tomado las medidas para que no sucedieran o que fuesen más moderados. Todo lo contrario, estamos ante una segunda oleada que va a más porque las autonomías y el gobierno no llegan a acuerdos firmes y sensatos que, por lo menos, controlen al virus. Mientras, el número de contagiados aumenta y también los fallecidos. El tutelar de salud pública organiza y cumple lo que esperamos los ciudadanos con medidas preventivas y reuniones que no llegan a acuerdos.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa (Fotografía: Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa).

Las medidas preventivas se debían de haber tomado en su momento y no ahora que es tarde. Pero, hubo algunos que se fueron de vacaciones veraniegas porque, según ellos, como a cualquier español le corresponden. Uno se fue a Lanzarote y después a Doñana con gastos pagados en los que se incluyen los litros de combustible del Falcon. Otro se fue a Portugal a hacer surf en la playa del Algarve. Otro también se fue acompañado de su pareja al pueblo de Felgueras en Asturias, del que tuvo que marcharse porque sufrió un escrache que no le sentó muy bien. Claro, si los escraches se hacen a otros, como por ejemplo a la que fue vicepresidenta del gobierno Soraya de Santamaría, pues están muy bien y se lo merecen. Pero cuando es él quien lo sufre la cosa cambia. Cuando más se necesitaba un gobierno implicado en hacerle frente a la pandemia, se marcharon a disfrutar sus vacaciones. La inmensa mayoría de españoles, que como siempre son los más afectados, no podíamos hacerlo porque al problema sanitario de contagiarse había que añadir el económico. Cuando debían de haber estado como el timonel gobernando la nave, se marcharon y la dejaron a merced del temporal.

Es como si un militar, en pleno combate en el que está protegiendo a sus conciudadanos lo abandonase porque como todos los demás, tiene derecho a disfrutar de sus vacaciones veraniegas, a pesar de que también hizo en su momento un juramento para defenderlos, en donde el honor y su responsabilidad aparecían al igual que en el caso de los políticos que nos gobiernan. No hay vacaciones que valgan ante una situación tan grave. Se está al pie del cañón porque esa es su responsabilidad.

Respecto de la lealtad al Rey sólo hay que ver todo lo ocurrido en las últimas semanas, donde no se le ha respetado como se merece un jefe del Estado. Puedo entender que aquellos que se sienten republicanos puedan aspirar a que España sea una República, pero en lo que no estoy de acuerdo, es que se haga sin tener en cuenta que, por el momento, es una Monarquía tal y como se contempla en la Constitución. Si tanto lo desean, cambien o modifiquen la Constitución para que se pueda hacer legalmente, siempre que los españoles sean mayoría en una consulta con un referéndum. No se debe consentir que el jefe del Estado español sea despreciado, desdeñado y ultrajado por el mero hecho de ser monárquico y no republicano. Muchos se justificarán porque al tomar posesión de su cargo no emplearon el texto del Real Decreto 707/1979 que nunca ha sido modificado. Si se hubiera llamado la atención al primero que no lo respetó, posiblemente hoy no tendríamos que lamentar las expresiones que hemos oído de labios de algunos políticos al tomar su cargo.  Por otro lado, el gobierno creo que tiene problemas más graves para resolver que el convertir al Estado español en una República.

El nuevo Gobierno de España prometen su cargo ante el rey Felipe VI (Fuente: RTVE.es).

El juramento o promesa que hicieron en su momento en un “acto teatral” se lo han pasado por el arco del triunfo como tantas veces lo han hecho a lo largo de nuestra trayectoria democrática. Una vez que tienen el cargo y hecha la foto de rigor de todos los componentes del gobierno, lo importante es cobrar todos los meses del dinero que aportamos con los impuestos. Resumiendo, se llega a gobernar porque somos los ciudadanos con nuestros votos los que apoyamos a los diferentes políticos que se presentan a través de sus respectivos partidos a las elecciones. Se les apoya para que nos representen y resuelvan los problemas que se puedan presentar a lo largo de su legislatura para mejorar nuestras vidas y consigan que nuestra nación recupere los niveles de democracia, de prestigio y económicos frente a las naciones de la Unión Europea. El poner por delante su ideología está fuera de toda consideración. Se debe de gobernar para todos sean cuales sean sus ideas políticas y sobre todo no pensar que se va a gobernar para siempre porque eso se llama dictadura.     

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Joaquín Ñeco

Alférez de navío.

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