Al paso

La injusticia de un ministro de Justicia

El rey Felipe VI durante su discurso del 3/10/2017 (Fuente: YouTube, subido por: Popular Televisión R. Murcia).

Cobarde, cínico y mentiroso, el Gobierno de coalición dice defender al rey cuando ataca a la monarquía y se pliega a independentistas y herederos de etarras

No quieren división de poderes. No quieren un Poder Judicial independiente. No quieren mantener las tres columnas de la democracia: la independencia del Legislativo, del Judicial y del Ejecutivo. Van a por todas. Hacia la dictadura del proletariado; hacia el fin del reino de España y a por la Tercera República. El Gobierno de coalición ya no son dos gobiernos porque Sánchez ha sido engullido por Iglesias. No solo duerme bien sino que disfruta mintiendo sobre su sueño mientras alimenta sus otros sueños, como el del poder absoluto estilo Maduro, ese bolivariano chavista de corta inteligencia y aspecto de boxeador de los grandes pesos un poco (o un mucho) sonado.

Dime con quién andas y te diré quién eres. Lo dice la sabiduría popular, el pueblo soberano, que no es lo mismo que la gente. ¿A dónde va Vicente? A donde va la gente. La gente es manada o colectivo borreguil. El pueblo es otra cosa. Es el conjunto de individuos libres, con criterio y con capacidad de libre decisión, capaz de distinguir entre un dirigente veleta (que deja entrar en su Gobierno un caballo de Troya) y un gobernante responsable con las ideas claras sobre lo que es la nación española, quiénes creen en ella y quiénes la quieren destruir. Sánchez defiende de boquilla la Constitución, pero tiene dentro el caballo de Troya comunista de Iglesias y Garzón que defienden el derecho a decidir de los independentistas, los que se quieren cargar España. Y se sientan en el Consejo de Ministros y desde él atacan a la Monarquía y al Poder Judicial, dos piezas esenciales de la Constitución.

Sorprende y desmoraliza que el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo (que en el Congreso dijo “defenderé hasta la última gota de mi sangre a la Monarquía, al Estado constitucional y la Justicia) sea injusto con Felipe VI y confunda la paz en Cataluña con una bajada de pantalones (una más de Gobierno y gobernantes sanchistas), una supuesta defensa de la ‘convivencia’ en Cataluña para volver a la ´mesa bilateral’ que ERC solo concibe como medio para la amnistía de los golpistas y para el referéndum de audeterminación. Que es lo mismo que piensa el Gobierno B de Moncloa, ese Gobierno que Sánchez sostiene para sostenerse a sí mismo como presidente.  

¿Y qué decir del ministro de Universidades, el señor Castells? Se pone del lado de Unidas Podemos (a quienes debe el ministerio y por eso es agradecido) para sentenciar, luego, que el rey debe someterse a las decisiones políticas del Gobierno. Y se sometió y no fue a la entrega de despachos a los nuevos jueces por el Consejo General del Poder Judicial. La neutralidad política del rey es absoluta y lo ha demostrado siempre, incluso con el discurso del 3 de octubre de 2017 defendiendo a España del ataque de los independentistas catalanes. El rey cumplió con su deber de garante de la unidad de España. Los que traicionan a España y a los españoles son los que defienden el derecho de los independentistas a romper la nación. Unidas Podemos, Iglesias, Garzón y Castells no solo son improcedentes en su comportamiento sino anticonstitucionales. Son traidores y quienes los defienden, como Sánchez y los sanchistas, son cómplices de traición. Las cosas hay que llamarlas por su nombre. Juan Ramón Jiménez apelaba a la inteligencia para que se diera el nombre de las cosas. La inteligencia del pueblo español tiene el nombre para quienes van contra España: traidores. Los aliados de los traidores, como Sánchez y los sanchistas, ellos sabrán cómo se denominan, pero no es suficiente la palabra ‘desleales’. Cobarde, cínico y mentiroso, el presidente del Gobierno de coalición dice defender al rey cuando permite a su vicepresidente y a los ministros de éste atacar a la monarquía y se pliega a independentistas y a herederos y homenajeadores de etarras.

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Ramón Gómez Carrión

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  • Más claro imposible. Lo de diferenciar a la gente borreguil con el pueblo es muy suspicaz y acertado. La figura del Rey como Jefe del Estado y la Monarquia hereditaria es constitucional. Estos payasos de la izquierda caminan por el precipicio de la Tercera Republica, y en él van a caer.

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