Al paso

La hacienda, la vida, el honor y el rey

Fotografía: Steen Jepsen (Pixabay).

Los tiempos pasan y no siempre los nuevos son mejores que los pasados. Pero discutir sobre ese asunto se me antoja que es perder el tiempo. España no fue Hispania hasta que los romanos echaron de nuestras costas mediterráneas a los cartagineses y dominaron estas tierras de conejos para dividirlas en tres provincias: Tarraconense, Bética y Lusitania, en principio, para más tarde inventarse la Cartaginense y la Galaica. Luego llovió mucho hasta la llegada de los godos y los visigodos y los musulmanes y la Reconquista y los reinos de taifas y los reinos cristianos y los condados y principados, entre éstos el de Barcelona, uno de cuyos príncipes más famosos (acaso el que más) fue Jaime I el Conquistador, que nació en Montpellier, ahora territorio francés que debería ser reivindicado por los independentistas catalanes.

La ‘deuda histórica’ no es sólo la del dinero que suelen pedir al Gobierno estatal casi todas las autonomías que se sienten marginadas por la financiación centralista. Hay otras deudas, según los ‘iluminados’ independentistas, entre ellos el denominado (por Zidane) mejor entrenador futbolístico del mundo, Pep Guardiola, al que se le llena la boca diciendo que el primer parlamento del mundo fue catalán. Lo que no sabe Guardiola es que, hace siglos, Luis IX de Francia (hijo de Luis VIII y de la infanta Blanca de Castilla, contemporáneo de Jaime I el Conquistador), renunciaba a sus derechos carolingios sobre Cataluña a cambio de que el rey aragonés-catalán-valenciano renunciara a los territorios al otro lado de los Pirineos).

Fotografía: Victor F. (Pixabay).

La historia da muchas vueltas y pretender (con mentiras) independizar a Cataluña porque Felipe V ganó la Guerra de Sucesión (a la muerte de Carlos II) es una incongruencia y una batalla perdida frente a la inteligencia y la verdad. Y la verdad es que los independentistas se han multiplicado por obra y (des)gracia de las mentiras propagadas desde que llegó la democracia con la Transición y la Constitución de 1978 refrendada por más del 80% de los catalanes en aquel diciembre venturoso. Aquella (y sigue vigente) Constitución decía que España es una monarquía parlamentaria, un reino con un rey refrendado por más del 80% de los españoles entre ellos los catalanes.

¿Qué ha sucedido para haber llegado a donde estamos con casi el 50% de catalanes que dicen no tener rey y que, en palabras de Laura Borràs (portavoz de JxCat en el Congreso), Felipe VI es rey de España, pero no de Cataluña? Es verdad que los tiempos cambian y que las monarquías han ido desapareciendo de casi todo el universo. Lo que no obsta para que haya reinos, como los de Gran Bretaña, Holanda, Noruega, Dinamarca y Bélgica entre los países más desarrollados del mundo.

Es verdad que los tiempos cambian y que las monarquías han ido desapareciendo de casi todo el universo. Lo que no obsta para que haya reinos, como los de Gran Bretaña, Holanda, Noruega, Dinamarca y Bélgica entre los países más desarrollados del mundo.

Ya no se trata de monarquías absolutistas, sino parlamentarias, donde ya no cabe aquello de Calderón de la Barca: “Al rey la hacienda y la vida se han de dar, pero el honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios”. Bueno, vayamos por partes. Ya no se puede decir (ni honestamente pensar) que las haciendas y vidas han de darse por el rey. No. Pero ¿y lo del honor? Yo sí creo que es patrimonio del alma y que el alma sólo es de Dios. Pero si no fuera creyente también creería en el honor como patrimonio del hombre, del ser humano, hombre o mujer, no me vayan a coger ojeriza las feministas.

Aunque visceralmente republicano, no creo que se deba (aunque se puede y se hace) enfrentar monarquía y democracia. Lo considero de un simplismo intelectual totalmente superable. Si los monarcas cumplen dignamente con su papel de reinar y no gobernar, queda claro que los que gobiernan son los representantes del pueblo siempre que no se salgan de las leyes que ese pueblo se ha dado a través de las Cortes. Cristalinamente hablo de España y de todo el pueblo español. Con lo que debe quedar evidente que unos pocos no pueden decidir sobre lo que afecta al conjunto de los españoles. Lo del rey es cuestión menor. Lo de España es lo importante.

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Ramón Gómez Carrión

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