Balones a la olla

La falta de gol deja al Hércules flotando en las aguas del Ebro

(Fuente: Hércules de Alicante, Club de Fútbol).

Cuarto empate consecutivo a cero tantos del Hércules; no le marcan goles, pero tampoco marca ninguno. Es algo así como el más difícil todavía. El partido disputado en la mañana de este pasado domingo en Zaragoza capital, lo tuvo todo para tener goles, hubo ocasiones en una meta y en la otra, y paradojas de la vida, las más claras, las más efectivas, las del lado alicantino. En este caso no se puede decir que el intercambio de golpes fue justo y que estuviera bien a los puntos. El Hércules mereció ganar porque sus oportunidades fueron más claras, mejor elaboradas, y con más marchamo de gol. También es cierto que, de principio a fin, nuestro portero Falcón, como siempre, tuvo una serie de intervenciones que, sin llegar a la espectacularidad de otras ocasiones, evitaron algún gol de la parte aragonesa. La victoria, a tenor de los otros resultados de rivales directos, hubiese supuesto salir de los puestos de descenso; así, todo sigue igual. Igual, pero queda una jornada menos para la conclusión de la liga.

C.D. Ebro 0 – Hércules C.F – 0

Después haremos alguna referencia, pero es uno de esos días que, al sentarse delante del ordenador, a uno le importan poco las acciones y los lances del partido. Lo del minuto veinte de la primera parte, lo de la reanudación y lo del dieciocho de la segunda. Todo es intrascendente. Lo que realmente le apetece a uno es filosofar. Después de haber visto mucho fútbol, cabe preguntarse cómo es posible jugar cuatro partidos, trescientos sesenta minutos oficiales de juego más los de descuento y ser capaces de mantener la puerta a cero y por contra ser incapaces de marcar un solo gol en todo ese tiempo. La cosa va de «Libro Guinness de los Récords». Antonio Moreno, entrenador local podría hacer una tesis doctoral y el Hércules archivarlo en su anecdotario de curiosidades y celebridades. Todo ello si no fuera porque la celebridad de esta temporada pudiera ser la de irse directamente a Tercera División.

Pero créanme que el tema tiene su miga, no hablo para neófitos y tampoco para eruditos del balompié, pero es descabellado y anormal pensar que en cuatro partidos no vaya a entrar un gol, a favor o en contra, de penalti o de falta directa, de falta o de rechace, de jugada elaborada, de acción combinada, o de acción individual, de fallo o rechace del portero, o en propia puerta, de genialidad o inspiración del delantero, o de casualidad, o caído del cielo, o porque sí, o simplemente porque al final siempre llega el gol. Pero no es así, lo hemos reflejado en otras ocasiones, eso sería en el mundo real, pero el Hércules para lo bueno y para lo malo, vive en una realidad paralela, es algo así como otro mundo, como Matrix-Hércules.

El partido se disputó en unas instalaciones de la Federación Aragonesa de Fútbol, lo más parecido a la Ciudad Deportiva de Alicante, con una gradita lateral para familiares y amigos y terreno de juego de césped artificial, para sentirse como en casa, en casa de juveniles quiero decir. El nombre del terreno de juego era Campo Pedro Sancho. ¡Qué susto! por un momento llegué a pensar que era Pedro Sánchez.

Por obligación y por convicción varió de inicio Antonio Moreno alineación y esquema, con un renovado centro del campo en el que aparecía de nuevo Pedro Torres, se quedaba en Alicante Sergio Jiménez y se sentaba en el banquillo De Lerma y Vergos era titular en la punta de ataque. No se puede decir que el Hércules fuera cicatero, no se puede decir que fuera rácano, pero es que tampoco se puede decir del rival aragonés. El partido completo fue un intercambio de golpes, un toma y daca, un ir y venir y un sube y baja, que en algunos momentos tuvo tanto de precipitación y empuje, que se jugaba a falta de media parte, como si el encuentro estuviera finalizando. Algo diferente fue la realización, la definición, el saber remachar y poner la rúbrica. La pegada del Ebro nos es indiferente, pero el Hércules no la tiene. No ha podido doblegar de una forma u otra a nuestra defensa ni Llagostera, ni Barcelona B, ni Andorra ni ayer el Ebro, pero no es menos cierto que el lunar está arriba. Jona no juega mucho y cuando juega no marca. Benja debe estar ya para otras cosas, sus mejores momentos debieron ser cuando tenía menos de treinta y Vergos está más para la lucha y la pelea que por el acierto en el último instante, y a Alfaro ayer le hicieron un paradón.

Llegados a este trance les diré: Perdonó el Hércules en el minuto nueve de la mano de Raúl Ruiz, cuando jugó más adelantado. En el minuto dieciséis posibles manos dentro del área del Ebro en un centro de Alfaro, no hay VAR en Segunda B. En el minuto treinta, impecable centro de Nani a la cabeza del griego Vergos, de manual; más que rematar se la cedió al portero, imperdonable. Otra más en el diecisiete de la segunda parte, quizá la más clara. Combinación entre Moha y Alfaro, que agarra un gran disparo, al que responde con una todavía mejor parada el meta local Loscos. Mereció ser gol. Salió Jona en el sesenta y siete y en el sesenta y ocho pudo marcar, pero el balón llegó muy alto a su cabeza y no acertó. Y casi al final, en un contragolpe, Alfaro la volvió a encontrar tras conducir desde atrás, pero no encontró rematador.

(Fuente: Hércules de Alicante, Club de Fútbol).

El Ebro también pudo marcar, pero las acciones del Hércules estuvieron por encima en calidad y en cantidad, aunque lo dicho la falta de pegada. Es de justicia adjudicar al Ebro una jugada del exjugador blanquiazul Emaná en el minuto doce, se aturulló y Falcón más ducho se la quitó de los pies. Unos minutos más tarde el propio Falcón estuvo acertado en una acción de uno contra uno, el rechace le llegó igualmente a Emaná que no la esperaba y no materializó. Y en el ochenta y siete fue la más clara para el conjunto de Zaragoza. Un disparo al borde del área donde hubo cierta confianza por parte de la defensa, Falcón se tuvo que emplear a fondo para enviar el balón a córner, pero con muchos apuros. De haber entrado, la victoria local no hubiese sido justa a tenor de los méritos de unos y de otros.

Al final, si se me permite la metáfora, el Hércules quedó flotando sobre las aguas del Ebro, porque es evidente que no se hundió, como también es una realidad que no supo salir y en cualquier momento se lo puede llevar la corriente. El próximo domingo, enfrentamiento contra uno de los rivales de arriba en la tabla, el conjunto catalán del Cornellá. ¿Llegará el gol? ¿Seguiremos empatando a cero otro partido? ¿Serán capaces de hacernos alguno?

No pasan ríos por Alicante de la enjundia de todo un Ebro, como en Zaragoza. Y las predicciones meteorológicas no dan agua en una semana; habrá que ver, en cualquier caso, si el Cornellá nos deja HUNDIDOS, SALVADOS O simplemente FLOTANDO.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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