Los ilicitanos vuelven a caer derrotados en su campo en el último momento, el equipo deja ver una imagen lamentable, sin ritmo y velocidad, al Elche parece faltarle las fuerzas para el tramo final de competición.
El Elche está empeñado en tirar por tierra la excelente primera vuelta y tras la última derrota ante el Huesca, que es ya la cuarta consecutiva en su feudo, los números son más de un equipo que pelea por mantener la categoría que no de un conjunto que luche por estar arriba. El conjunto ilicitano está muy lejos de ese que nos conquistó la pasada temporada y que seguía enamorando a sus seguidores durante la primera vuelta, pero lo cierto es que si a un equipo escaso de calidad le quitas la intensidad con la que todos sus jugadores se entregaban los 90 minutos de juego, pues ya poco queda, y es que en eso radica el principal problema de los franjiverdes. El Elche parece haberse quedado sin gasolina, el bajón físico es alarmante e igual que sucediera ante el Valladolid, el Elche en la segunda mitad bajó los brazos y en esta ocasión se entregó a un Huesca que se frotaba los ojos, ante la pasividad local. En esas llegó el empate del conjunto oscense que neutralizaba el 1-0 que los locales habían logrado por mediación de Cristóbal en la primera mitad. Era el minuto 72 y Taiq lograba la igualada, el Elche volvía a desaprovechar una jornada magnífica para haberse acercado a la parte alta. Con el empate se vio a un equipo nervioso y cansado, sin reacción, lo intentaron pero apenas llegaron a generar peligro. Bordalás que había dejado fuera de la convocatoria a Ángel por llegar tarde a la convocatoria, no está el equipo para permitirse estas ausencias, se cubrió de gloria con la entrada de Luque, sonora pitada no sabemos si para el mister o para el jugador, tal vez para ambos, y entonces llegó lo que en la mente de más de uno empezaba a pasar por la cabeza, en la última acción del choque el Huesca se marchó en contraataque y establecía el 1-2 por medio de Roberto. Impotencia, incredulidad y la sensación de que el equipo llega sin fuerzas al tramo final de competición y que el Martínez Valero empieza a ser un chollo para los equipos que lo visitan.
Aunque pueda parecer que estamos cerca de la parte alta de la tabla, sólo 4 puntos que precisamente marca el Hércules, futbolísticamente la distancia es abismal. La presencia de Bordalás en el próximo partido no está asegurada, se prevé una semana revuelta por tierras ilicitanas. Servidor sólo espera que se consiga la permanencia matemática para empezar a mirar otras cotas.




