Reportajes

Inmigración en tiempos de crisis

Vista aérea de Ciudad Quesada, en Rojales.
Vista aérea de Ciudad Quesada, en Rojales.

La crisis ha provocado profundos cambios en la sociedad desde su aparición hace ya ocho años. Los inmigrantes han resultado ser uno de los colectivos más sensibles a los daños colaterales de sus vaivenes económicos, ya que muchos de ellos habían cerrado su ciclo migratorio con la adquisición de una vivienda y al ser de los primeros en perder su empleo, el drama de los desahucios les ha golpeado con mayor virulencia. Ello ha provocado el éxodo de un gran número de inmigrantes de nuestro país, sobre todo latinoamericanos, si bien las cifras se redujeron en 2015, donde por primera vez en diez años el saldo fue positivo a favor de la inmigración en 38.317 personas.

En la provincia de Alicante, los flujos migratorios fueron especialmente intensos en la época de bonanza, atraídos por la demanda de trabajadores en el sector de la construcción.  Ello repercutió positivamente en las cajas y bancos de la provincia que se nutrieron de los ingresos generados por este colectivo, llegando a significar el 25% de clientes de la antigua Bancaja y el 33% de la exinta CAM, según datos aportados por el Observatorio de la Inmigración de la Universidad de Alicante. 

Una vez desinflada la burbuja del ladrillo y con la crisis oficialmente declarada, muchos inmigrantes fueron los primeros en perder su empleo y, como efecto dominó, su casa al no poder hacer frente a los pagos de la hipoteca contratada con el consiguiente desahucio. Algunos de los países origen habían mejorado su situación creando nuevas oportunidades, como Colombia y Argentina, lo que facilitó el retorno. Otros optaron por volver a sus países comunitarios de origen, donde encontraron una mayor estabilidad laboral, y otros han seguido llegando, encontrando en nuestro país la tierra prometida a pesar de la crisis, como los africanos o asiáticos.

Los comunitarios se van y llegan del este, africanos y asiáticos

Los latinoamericanos han protgonizado el mayor éxodo, mientras los pakistaníes y los chinos siguen viniendo

Según datos publicados por el INE, en enero de 2016 la provincia de Alicante registró 1.843.589 habitantes, de los que 754.661 eran de nacionalidad española y 352.083 estranjera. Entre ella, encontramos 197.539 residentes de la UE, la más numerosa pero la que más emigración ha protagonizado en los últimos cinco años, con 21.352 comunitaros en total que se marcharon. Le sigue la comunidad africana, donde se cuenta la marroquí, con 41.159 habitantes que, a diferencia de los anteriores, ha seguido aumentando año tras año hasta llegar a 3.219 personas en el último quinquenio. Otra de las comunidades migratorias más numerosas de la provincia es la sudamericana, donde constan argentinos, colombianos y ecuatorianos, que ha protagonizado el mayor éxodo de la provincia: 20.267 personas nos dejaron en este periodo, hasta registrar los 36.210 habitantes actuales.

Además de la africana, entre las comunidades que más han seguido llegando a nuestra provincia encontramos la europea extracomunitaria, que aumentó en 6.796 personas en los últimos cinco años, y la asiática, que incrementó su presencia en 2.620 personas desde 2012 hasta situarse en las 16.860 actuales.

Si contrastamos estos datos con los últimos aportados por el Observatorio de la Inmigración de la UA, coinciden en que los inmigrantes que de 2008 a 2012 protagonizaron un mayor éxodo en la ciudad de Alicante fueron las comunidades latinoamericanas, sobre todo los argentinos, que disminuyeron un 33,7%, seguidos de los uruguayos con un 24,3% y los bolivianos un 26,6%.

De igual forma, coinciden en las comunidades que siguieron apostando por Alicante a pesar de la crisis, como fue el caso de la pakistaní –con un aumento significativo del 115%-, la marroquí –un 15,2% más-, la argelina –un 35,4%, y la china -54,2% más-, de alto perfil emprendedor que llegan a nuestro país con un puesto de trabajo ofertado por compatriotas.

Mapa inmigratorio desigual

Desfile de autoridades en el Día de Noruega celebrado en Alfaz del Pi. Foto: WIKIPEDIADentro de la provincia de Alicante encontramos un caleidoscopio de nacionalidades inmigrantes muy diferente entre sí, emplazadas geográficamente de forma muy desigual. Así, encontramos algunas comunidades de inmigrantes ya instaladas desde hace décadas, como la noruega en Alfaz del Pí, y otras de reciente llegada, como la argentina en Alicante, que desembarcó a finales de los noventa y principios de 2.000 huyendo de la recesión económica de su país. Comunidad modélica en sus procesos de incorporación social, muchos de ellos aprovecharon su origen italiano o español para legalizar su situación sin problemas.

Iglesia ortodoxa de Altea. Foto: WIKIPEDIAOtros colectivos que optaron por nuestra provincia durante las pasadas décadas fueron los colombianos y los ecuatorianos, y también los marroquíes, muchos instalados en poblaciones de la Vega Baja dada su empleabilidad en las tareas del campo. Completan el mapa los rusos y ucranianos llegados en los últimos diez años, gran número de ellos asentados en las nuevas urbanizaciones de municipios de la Vega Baja, como es el caso de Ciudad Quesada en Rojales, o en exclusivas villas de la Marina Baja y Alta, como Altea Hills, donde cuentan con un singular edificio religioso frente al mar. Completan el mapa los ciudadanos comunitarios de distintos países, muchos instalados desde hace décadas en poblaciones de costa, con un perfil de jubilados en busca de un retiro soleado, como es el caso de británicos, franceses y alemanes.

La ciudad de Alicante, paradigma de diversidad migratoria

Durante las dos últimas décadas, la ciudad de Alicante ha experimentado un cambio sustancial en su geografía, con un desarrollismo marcado en los barrios de las zonas de playa que ha provocado desiguales flujos migratorios en el seno de la ciudad.

Mapa de los barrios de la zona norte de Alicante.

Una de las principales conclusiones del Observatorio de la Inmigración es la pérdida de población autóctona que se ha producido en veinticinco de los cuarenta y dos barrios de la ciudad, que ha dio desplazándose a las nuevas urbanizaciones del extrarradio, como las Playa de San Juan, El Cabo o Benalúa. Ello ha generado un cambio en los perfiles de los inmigrantes en los barrios y así, mientras que en Colonia Requena, Virgen del Remedio y Nou Alacant se concentra el 17,2% de la inmigración de la ciudad, procedente sobre todo de Marruecos, Ecuador, Argelia y Rumanía, en los barrios periféricos de la Albufereta, Cabo de las Huertas y Playa de San Juan, la población inmigrante está compuesta en su mayoría de franceses, italianos y argentinos.

Unos datos que avalan la advertencia que Carlos Gómez Gil del Observatorio de la Inmigración de la UA, hace en su informe anteriormente citado: “Alicante avanza como ciudad cada vez menos cohesionada, con profundos desequilibrios y espacios de desigualdad”.

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Sonia Marco

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