Reportajes

Inicios del turismo en la ciudad de Alicante

Playa del Postiguet (Fuente: Archivo Histórico Municipal de Alicante).

Es definido el turismo por el profesor Hunziker, de la Escuela de Ginebra, como todo desplazamiento temporal determinado por causas ajenas al lucro, el conjunto de bienes, servicios y organización que en cada nación determina y hace posible estos desplazamientos, y las relaciones y hechos que entre este conjunto y los viajeros tienen lugar. Es el turismo como ciencia, el conocimiento sistematizado del fenómeno turístico, en toda su complejidad humana.

En España, podemos incluir entre los principales estudiosos del fenómeno turístico, al profesor Arrillaga (El cheque turístico, 1961; Ensayos sobre turismo, 1962), a Vila Fradera (Hoteles, hoy, 1961), a De la Cierva (Turismo: teoría, técnica, ambiente, 1963), a Dignoes (Publicidad hotelera y turística, 1964), a F. Fuster (Teoría y técnica del turismo, 1967), y a Aibar Peña (Menús y correspondencia hotelera en cuatro idiomas, 1965).

Son estudiosos de los valores humanos del turismo, Arrighi, Benavent, Vázquez y Rideau. Y se ocupan de sus aspectos sociales y educativos, Filipowicz, Cormary y Ravier. Hunziker es uno de los más grandes estudiosos e investigadores. Es el turismo, un verdadero motor del desarrollo económico, pero al tiempo representa un potencial de valores humanos, realmente indiscutible.

En pleno tiempo de pandemia, el turismo (fenómeno estacional) está sufriendo un duro golpe. Esperemos que el poder regenerador de los alicantinos (en nuestro ámbito geográfico), su iniciativa y creatividad, vayan consiguiendo, aunque sea muy lentamente, ir recuperando ese gran nivel perdido. Sobre todo el turismo nacional puede ser el eje diamantino de esta recuperación tan ansiada.

Origen del turismo en la ciudad de Alicante

Por eso, lanzamos este mensaje esperanzador y nos retrotraeremos al origen del fenómeno turístico en Alicante. Comencemos por la capital, si bien solo con algunas conexiones con otros pueblos de la provincia, pues si no el trabajo se haría excesivamente prolijo. Más adelante nos ocuparemos de otras localidades. Pero los hechos del turismo en la capital provincial, son una muestra muy representativa de lo que sucedería en otras zonas más o  menos cercanas.

Aunque no entran realmente dentro de nuestro estudio (solo tangencialmente), es de gran interés consignar lo que podemos llamar “prehistoria de la propaganda turística de Alicante”. Me refiero a las crónicas antiguas, que van desde la Crónica de la Ciudad de Alicante, de Vicente Bendicho (1640) hasta la Historia General de la Ciudad y Castillo de Alicante, de J. Pastor de la Roca (1891). Una plétora de cronistas antiguos describe aspectos de nuestra ciudad y su desarrollo sería objeto de una investigación de tipo archivístico. Así, las crónicas antiguas sobre nuestra ciudad, de: Antonio, Arques, Bendicho (J.), Bendicho (V.), Fabiani, Fuster, López, Lumiares, Maltés, Pastor, Rico, Rodríguez, Viravéns y Ximeno.

Fuente: Archivo Histórico Municipal de Alicante.

Etapas históricas del turismo de la capital de la provincia

Las etapas históricas del turismo, en el origen, serían tres:

  • Primera etapa.- Va desde el año 1811 hasta fines del siglo XIX.
  • Segunda etapa.- Va desde el comienzo del siglo XX hasta la creación, en el año 1951 (exclusive), del Ministerio de Información y Turismo.
  • Tercera etapa.- Comprende esta tercera etapa del turismo español (y por ende, del alicantino) desde el año 1951 (con la creación del citado Ministerio) hasta llegar al final de los años sesenta y los primerísimos albores de los años setenta.

Aquí terminaremos  nuestro estudio, pues a partir del año 1970 entramos en la “época moderna” y ya no contemplaríamos, a nuestro entender, los acontecimientos que en este tiempo se desarrollan, como algo dentro de lo que denominamos “origen del turismo alicantino”.

De estas tres etapas trataremos a continuación, profundizando en las mismas. Precisemos que este estudio tiene un carácter meramente introductorio, de base, dada la complejidad de aspectos y de hechos, de gran riqueza de contenido. El desarrollo en toda su vasta complejidad, excedería con creces la extensión de nuestro artículo.

Ello no obsta para que más adelante escribamos monográficos de algunos rasgos. Por poner solo un ejemplo, esa riqueza de folletos y estudios propagandísticos de nuestra tierra, valorando los epígrafes culturales, monumentales, paisajísticos, de clima, de hombres pioneros… Incluso hay datos pintorescos, como la visita que hizo a Alicante el grandísimo escritor Hans Christian Andersen, hospedándose en un establecimiento hotelero de la capital y disfrutando mucho de la hospitalidad y de los servicios recibidos.

Primera etapa

Pasemos al meollo de nuestro estudio. Como decíamos, la primera etapa comienza en 1811, con el famoso libro de viajes de Alexandre Laborde, de gran valor descriptivo, titulado Voyage pittoresque et historique de l´Espagne. Constituye la primera guía turística de nuestra nación (y hay unos primerísimos datos sobre Alicante). Esta inicial etapa de nuestro turismo abarca desde el reinado de José I (“Pepe Botella”) hasta el comienzo del de Alfonso XIII. En el año 1856 se publica la Guía del viajero por los ferrocarriles de Madrid a Alicante y Valencia, y viceversa, indispensable a todos. La planificación de la primera línea de ferrocarril de largo recorrido, Madrid-Alicante se hizo realidad en enero del año 1858, erigiéndose al tiempo en el eje vertebrador de la malla de caminos a construir (como se indica en el Libro Blanco del Turismo en la Costa Blanca).

Fuente: Wikimedia.

En mayo de 1858, Isabel II visita Alicante para inaugurar la vía férrea de Madrid a Alicante, el “Ferrocarril del Mediterráneo”. El  Casino tuvo un papel principal en los agasajos a la Reina Regente.

Los intentos de promoción de Alicante como residencia de invierno (estudios de Sañudo, Parreño, Manero y otros) no llegaron plenamente a fructificar (si acaso, tímidos atisbos). No obstante, fueron muy meritorios. Los balnearios (Busot, Las Salinetas, Orito…) tuvieron cierto auge pero, con el tiempo, dejaron su lugar a lo que sería, en épocas posteriores, el imparable “turismo de sol y playas”.

Como decíamos, el termalismo tenía gran presencia y está en el origen del desarrollo turístico de Alicante; desde la capital se organizaban diversas excursiones a los balnearios. En el siglo XIX, están los Balnearios termales de Busot (el más prestigioso; Balneario de Busot, del Dr. Valenzuela, es una interesante obra propagandística del turismo termal), Banyets de Agres, Benimarfull, El Molinell, Las Salinetas, Nuestra Señora de Orito (un motivador folleto de la época es “Baños de Nuestra Señora de Orito”) y “San Antón” –de Orihuela–.

El libro de Hans Christian Andersen, titulado “España” (1863), en el que se describe, entre otros aspectos, su estancia en Alicante, hospedándose en la “Fonda del Bosio”, supone una excelente propaganda de nuestra ciudad por la repercusión de esta obra y la importancia y el prestigio del autor. Andersen queda encantado de Alicante, de sus gentes y de su gastronomía.

La hostelería de Alicante y los cafés, con sus célebres tertulias, van cobrando importancia. Buena prueba de ello es la constitución de la Sociedad “El Alba”.

Ya a finales del siglo XIX, en el año 1889, se funda el Club de Regatas de Alicante. Son los primeros pasos de un incipiente turismo deportivo náutico, con las regatas, a las que acuden muchos deportistas, regatistas, de fuera de nuestra provincia, si bien este desarrollo deportivo, que iría a más, empieza a culminar ya en las décadas iniciales del siglo XX. Se le concedería en 1900 el título de Real, por la Reina Regente, en nombre de Alfonso XIII y otorga un Premio para las competiciones organizadas por el Club.

La Sociedad Económica de Amigos del País de Alicante hizo mucho por la atracción de forasteros. Aparte de las conferencias organizadas por la entidad, editó trabajos que potenciaran la imagen de Alicante fuera de  nuestros límites. Así, fue editora de libros tales como, entre otros, Guía de Alicante. Manual del alicantino y del forastero (de J. A. Roca de Togores, 1882) y Una residencia de invierno (de C. Sánchez Palacio y V. Navarro Albero).

Vista global del preventorio de Aguas de Busot, actualmente cerrado (Fuente: Wikimedia).

Aparecen en estos años las primeras guías turísticas sobre la ciudad y trabajos publicados que representan toda una muestra de los valores que encierra Alicante (clima, gastronomía, monumentos, costumbres…). Es imposible consignar en este espacio todos estos folletos, guías y libros, pero los más destacados y representativos  son los siguientes:

  • Guía del forastero (Gonzalo Faus Sanchís, 1864)
  • Guía del alicantino y del forastero (J. Pastor de la Roca, 1875)
  • La temperatura de Alicante (J. Soler, 1886)
  • Residencia invernal de Alicante (E. Sánchez Santana, 1889; este escritor, es también autor de Memoria higiénica de Alicante, de 1894)
  • Alicante, Estación Sanitaria (F. Parreño, 1889; recibió una Mención Honorífica en el IV Centenario de la Santa Faz)
  • Guía de Alicante (F. Pérez Picó, 1897)
  • Gran Establecimiento de los Baños Termales de Busot (Balneario de Busot, 1897)
  • Guía de Alicante (Autor anónimo; publicado por la Imp. Such, Serra y Compañía, 1897)
  • Noción sucinta sobre los efectos físico-terapéuticos de las Aguas minero-medicinales de Nuestra Señora de Orito (E. Manero, 1899)
  • Alicante, Estación Invernal (P. Sañudo Autrán, 1899)
  • Alicante. Guía dirigida a los forasteros (E. P. Fernández, 1899)

Turismo sanitario

El escritor e investigador J. Fernández López, fue un adelantado sobre lo que sería el turismo sanitario y médico, con obras, desde 1847 hasta 1861, sobre Las Salinetas de Novelda, El Charco Amargo de Monóvar, los Manantiales sulfurosos de Penáguila y Benimarfull y las Termas del Monte Cabezó de Oro de Busot. Igualmente, en diferentes localidades de la provincia, de la costa y del interior, se publican Guías para visitantes. Un ejemplo bien representativo es la Guía del forastero en Alcoy (J. Martí, 1868).

Importancia esencial tiene el desarrollo de la hostelería, que serviría de base y fundamento para la etapa posterior. Aprovechando fondas y hostales del siglo XVIII y viejos caserones de nobles y familias pudientes nacen diversos establecimientos. Así, las crecientes olas (aún tímidas) de forasteros, encontrarían lugares adecuados para alojarse con miras a sus visitas para conocer la ciudad, pero sobre todo para las excursiones a los Balnearios.

La Sociedad “El Alba”, de camareros y mozos de fondas, agrupa a los trabadores de la hostelería (Fondas, Posadas y Cafés) en defensa de sus intereses profesionales. Asimismo, nace la Sociedad “La Aurora”, de Socorros Mutuos y Protección al Trabajo de dependientes de Fondas, Restaurantes y establecimientos análogos.

Crece el conjunto de carruajes, desde los más modestos a los más lujosos, y se crea una Sociedad que defiende los derechos de los trabajadores del sector. En este sentido, además, se fundan el Servicio de mozos de cordel y carruajes públicos de Alicante, el Servicio de carruajes destinados a la conducción de viajeros de Alicante y la Sociedad Familiar de conductores de carruajes de lujo.

Baños de Salinetas de Novelda (Fuente: Fundación Frax).

Hospedajes de la ciudad

Hay dos grupos de hospedajes. Los menos “lujosos” y de más modestos servicios, se concentran en la Rambla y alrededores del Ayuntamiento. Se trata de las Posadas “de José Senabre”, “del Sol”, “de Pascual de Bonanza” y “de la Balseta”. Los de mayor altura y calidad, se localizan en la fachada marítima y alrededores del Teatro Principal. Así, las Fondas “del Bosio” (acaso la de mayor renombre), la “del Vapor” (que con el tiempo daría lugar al “Hotel Palas”) y la “del Ferrocarril”. Estas últimas Fondas son las de más clase, con cierta calidad en las comidas, buen servicio de habitaciones y cuidadas atenciones para los clientes.

El “Bossio” se sitúa en el centro de la ciudad, entre el Paseo de Méndez Núñez y el Teatro Principal, con precios muy económicos, buena mesa y habitaciones bien amuebladas. Con servicio de coches –carruajes–, y concurren muchos extranjeros, siendo esta casa una especie de punto de encuentro entre ellos.

En su estancia en Alicante, los forasteros podían degustar las bebidas del Café del “Comercio”, o acudir a los conciertos del Café “Suizo”. Hay tiendas de Coloniales y Ultramarinos, de turrones de Jijona y Alicante, sombrererías, géneros de punto, confiterías, joyerías y un sinfín de ejemplos de comercios, en un Alicante que empezaba a repuntar.

Segunda etapa

Hay una segunda etapa, como hemos expuesto antes, que comprende desde comienzos del siglo XX hasta la creación en el año 1951, del Ministerio de Información y Turismo, impulsor de un desarrollo turístico importante en nuestro país. Este mítico año es punto de término de la segunda etapa y punto de inicio de la tercera, que situaría a España entre las naciones más destacadas en el plano turístico.

Se editan numerosas guías turísticas, entre ellas Alicante, estación de invierno, publicación del año 1909, que tuvo una notable repercusión, y por ello la situamos como preeminente. En ella se detallaban los principales atractivos turísticos de la ciudad, haciendo hincapié en su excelente clima. Pero en esta cierta profusión de obras difusoras de valores de nuestro Alicante, hay otras de cierto relieve, entre ellas Guía del visitante (Montero, 1900), Guía General de Alicante (Sempere Maestre, 1909) y Alicante, su belleza y su clima (Tomaseti y Coloma, 1913), como algunas de las más destacadas.

En la década de los veinte, las Fondas y los Hoteles de la capital tenían como estrellas al “Reina Victoria Hotel”, el “Hotel Palas” y el “Gran Hotel Iborra”. Pero hay otros establecimientos para alojar a tantos visitantes procedentes del tren botijo y de otros medios y lugares de origen. Así: Hotel “Samper”, Hospederías “Noguera” y “Pastor” y Pensiones “Terol”, “Cremades”, “Miranda”, “Díaz” y “La Provinciana”.

El primer hotel que se construye en la cercana localidad de Benidorm es el Hotel “Bilbaíno”, punto de partida de un despliegue posterior inusitado en el plano de los alojamientos turísticos.

Vistas del exterior del hotel Carlton, en los años 60 (Fuente: http://www.alicantevivo.org/).

Tercera etapa

Llegamos así a la tercera etapa del turismo español y alicantino, que comienza en 1951. Es pródiga en trascendentales acontecimientos.

El Decreto de 25 de abril de 1928 crea el Patronato Nacional de Turismo, cuya misión era estructurar la industria hotelera. Crece la preocupación del Estado respecto a la financiación de la industria turística. Esto tiene una importante repercusión favorable para nuestra ciudad. Se divide el país en cinco regiones turísticas y Alicante se incluye en la Región de Levante. Por Decreto de 21 de febrero de 1941, se constituyen en las capitales de provincia y en las localidades declaradas de interés turístico, las Juntas Provinciales y Locales de Turismo.

En esta etapa nacería, en el año 1955, la denominación turística “Costa Blanca”. Se debe, como autor colectivo, a la compañía de aviación BEA, que traería los primeros grandes contingentes de turistas extranjeros a nuestro Alicante, a través indirectamente de Valencia. Posteriormente, con el Aeropuerto del que luego hablaremos, los turistas recalarían directamente en nuestro término geográfico. Esta etapa la cerramos en los años sesenta (finales) y, como  mucho, los primeros albores de los setenta. En el año 1967 entra en servicio el que primeramente se denominaría Aeropuerto de El Altet, apenas a seis kilómetros de la capital provincial, gozando de una buena situación estratégica.

En esta fase, se revaloriza la imagen turística de la ciudad, con fundamentales aportaciones. Una de ellas, es la construcción de tres grandes rascacielos, a saber: Hotel “Riscal”, Residencial “El Barco” y Hotel “Gran Sol”.

El “Riscal”, se construye en el año 1962, y tiene 35 plantas. Fue diseñado y construido por el arquitecto Francisco Muñoz. El número de plantas de este rascacielos provocó un litigio con la ciudad de Valencia, celosa porque el rascacielos alicantino superaba en altura a los más elevados edificios de la capital del Reino.

Panorámica de las instalaciones del aeropuerto el 21 de mayo de 1967, día de la inauguración. Imagen propiedad de Juan Ignacio Pérez Escobar (Fuente: Memoria Digital de Elche, http://www.elche.me/).

El edificio Residencial “El Barco”, en la Albufereta, se terminó en el año 1963. Fue diseñado por el arquitecto Juan Guardiola, quien  se inspiró en la “Torre Pirelli” de Milán, y estaba destinado en principio, a los “pieds-noirs”, o residentes de Francia y  otros países europeos, en la España franquista.

Con 31 plantas, el Hotel “Gran Sol” sería el tercer edificio más alto de la ciudad, tras el “Riscal” y Residencial “El Barco”. En 1968 el artista Manuel Baeza, pintó los vistosos murales de dos de sus fachadas.

Un hito en la historia de nuestro turismo en ese periodo es sin duda la construcción del Hotel “Carlton”, proyectado por Miguel López e inaugurado a  finales de los años cincuenta. Supondría una revolución en la exigua planta hotelera de nuestra capital. Se trataba del primer hotel realmente moderno que se construyó en la ciudad de Alicante. Todas las habitaciones disponían de baño incorporado, de radio  y de teléfono,  y  muchas contaban incluso con terraza. En algunas suites, además del baño y dormitorio, se disponía de un lujoso salón independiente. Fue durante muchos años el alojamiento obligado de importantes personajes, actores, actrices y cantantes que visitaron la ciudad. Tenemos ejemplos numerosos, entre ellos el del actor americano Don Murray y es legendaria la visita del actor Jorge Mistral, entonces en plena popularidad.

En la década de  los cincuenta, el alcalde de Alicante Agatángelo Soler Llorca estableció en la Explanada de España el diseño de  mosaico con más de seis millones y medio de teselas, que dibujan un mosaico ondulado de colores rojo, azul y blanco. Ello contribuyó a realzar la imagen turística de la ciudad. Hizo Soler en su mandato (1954-1963) grandes aportaciones a Alicante. Bajo su patrocinio se construyó el Aeropuerto de El Altet, se hicieron los ascensores del Castillo de Santa Bárbara, fueron realidad el Templete musical de la Explanada, la Fuente de la Plaza del Mar (el contratista de esta obra fue Avelino de la Uz)…

Desaparecen los Balnearios de la playa del Postiguet, y se moderniza esta, así como las playas de la Albufereta y de San Juan, que experimentan un cambio radical mejorando sus infraestructuras.

La Explanada de España (Fuente: https://www.alicanteturismo.com/).

Turismo en la provincia

La Guía Turística de Benidorm, publicación del año 1968, es un buen ejemplo de la difusión que se hacía de nuestra provincia y de los valores turísticos de la tierra. Y no eran pocos los alicantinos que acudían a disfrutar de los servicios, el bullicio y el ocio, en la denominada “Capital de la Costa Blanca”. De la mano de Gaviria, Benidorm irá conformando, sobre todo en la década de los setenta, toda una infraestructura completísima,  modelo en Europa.

En el campo del turismo destaca la figura de Pedro Zaragoza, el hombre con el que pasó Benidorm de ser un modesto pueblo de pescadores, a convertirse en un núcleo receptor de primera magnitud. A partir de 1951, se verifica, progresivamente, el desarrollo masivo de determinado núcleos receptores, y el nacimiento de determinadas rutas turísticas.

Hay valiosos intentos de promoción de Alicante y su provincia en el extranjero, apoyados por el Ministerio de Información y Turismo y su Delegación Provincial de Alicante. Entre los primeros Delegados Provinciales de Información y Turismo citemos al señor Luis Villó Moya, uno de los que alentaron y apoyaron las iniciativas para que Alicante tuviera una de las “decanas” Escuelas de Turismo de España. De ella saldrían técnicos muy preparados para la mejora de la calidad en nuestro campo de estudio.

La Diputación Provincial hizo una gran labor de potenciación turística de Alicante, y debe mencionarse como muy destacado al presidente de la Diputación Alejo Bonmatí Gonzálvez, quien en su calidad de Presidente de la Diputación (1964-1966) apoyó grandemente el desarrollo turístico de la localidad de Santa Pola, sin descuidar por supuesto el resto de localidades. Igualmente coadyuvó a la iniciativa del establecimiento del Hotel “Los Arenales” (su director fue Tomás Durá).

Benidorm, años 60 (Fuente: Visit Benidorm).

En este periodo fue muy meritoria la campaña, patrocinada por el Ayuntamiento y la Diputación y en colaboración con los organismos promocionales del turismo en nuestra tierra, y que llevaba por lema “Conozca su provincia”; permitió que los alicantinos visitasen los lugares turísticos fundamentales, y a veces poco conocidos, de nuestro Alicante. Eran desplazamientos gratuitos, saliendo por la mañana en cómodos  autobuses y regresando al atardecer. Se entregaba una bolsa de picnic a cada pasajero. Se promocionaba así al máximo, sobre todo el turismo interior, con visitas a  Villena y su Castillo, a Elda, a Elche y su rico patrimonio, a Orihuela… Fue el precedente de las rutas de la posterior época, más moderna (rutas de los Castillos, del Vino, de Miguel Hernández…). Se ofrecieron a colaborar, diversos técnicos de turismo egresados de la Escuela y componentes de la Asociación de guías de turismo. Resultó un gran éxito.

Haciendo una recapitulación, por un lado, y completando datos, por otro, podemos destacar algunos de los hitos de esta etapa, que exponemos  a continuación:

  • “I Certamen Nacional de Habaneras” (Torrevieja, 1955), .Inauguración del Hotel “Carlton” (Alicante, 1957)
  • Hotel “Sol” (Elche, 1960)
  • Hotel “Bonanza” (Playa de San Juan, 1960, siendo su primer director José M. Carbó)
  • Centro “Santa Pola del Este” (Santa Pola, 1965, declarado “centro de interés turístico nacional”)
  • Escuela de Turismo de Alicante (Alicante, 1965)
  • Parador Nacional de Turismo “Costa Blanca” (Jávea, 1967)
  • Complejo “La Zenia” (Orihuela, 1967, “centro de interés turístico nacional”)

También mencionemos el periódico Noticiario Turístico, publicación del Ministerio de Información y Turismo, que incluyó numerosos monográficos sobre zonas alicantinas y tuvo gran difusión, la Revista de Estudios Turísticos con notables colaboraciones de profesores técnicos de la Escuela Oficial de Turismo, entre otros estudiosos, y la revista Tectur dirigida por técnicos de empresas turísticas.

La Escuela de Turismo de Alicante, de la Caja de Ahorros Provincial, se declaró en 1965 “legalmente reconocida”. Profesores destacados de la Escuela fueron los señores Quesada (su primer director), Colombo, Coloma, Martí, Martín, Moya, Ferrándiz, Rosel, Espinosa, Soler, Marcos, señorita Pilar Jorge…, expertos en las diferentes facetas de las ciencias del turismo. Esta Escuela recibiría la distinción de “Importante” del diario Información.

La Torre provincial en 1979 (Fuente: http://alacantideprofit.blogspot.com/).

A partir de 1966, en el Salón de Actos de la Torre Provincial de la CAPA, en la Rambla, se desarrollan ciclos de conferencias sobre Turismo, a las que acuden prestigiosas personalidades (Ángel Alcaide Inchausti, autoridad en Econometría del Turismo, J. de Arespacochaga y León Esteban, entre ellas). También se alberga en este edificio la Biblioteca Técnica, que disponía de uno de los más completos fondos de libros acerca de las ciencias turísticas. Por esas fechas la editorial Editur se convierte en la principal editorial en nuestro país sobre estos temas.

A finales de esta época se empiezan a instalar en Alicante las primeras agencias de viaje, siendo pioneras en España “Ecuador”, “Wagons Lits” y “Meliá”.

La etapa desde 1970 en adelante, estimamos que no es propiamente un antecedente histórico lejano, por lo que terminamos aquí nuestro estudio. Ya se entra en un turismo más moderno, y semejante al actual, aunque tiene interesantes subetapas.

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José Moratinos Iglesias

Doctor en Ciencias de la Educación, diplomado en Psicología, profundo conocedor de la Psicopedagogía e Instructor de Tiempo Libre con sus estudios de Magisterio.

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