Opinión

Ingleses: ¡go home!

Fotografía: Gerhard G. (Pixabay).

La pandemia nos está dejando curiosos sucedidos, entre los cuales el más llamativo sea la decisión del despeinado Boris, al que al parecer en la cartera de primer ministro no le cabe siquiera un peine. El sujeto nos la ha metido doblada anunciando a quienes fueran a venir de vacaciones que, a su regreso, tendrían que confinarse hasta comprobar que no se habían llevado de souvenir el virus. Como si fuera capaz de asignar un bobby a cada uno de los regresados en permanente vigilancia, la gran mayoría de los que tenían vuelos reservados se han retraído, y hasta compañías aéreas han cancelado los que tenían programados.

Creo recordar que en alguna de mis clases en la Escuela Sindical de Banca y Bolsa (pasaje de Amérigo, en la ciudad de Alicante), donde yo estudiaba por las tardes, me enseñaron que uno de los principios más básicos y lógicos de la economía era “no meter todos los huevos en la misma cesta”. Sin embargo, nuestra infraestructura “industrial” depende en demasiada medida de la turística, así que, ante un estornudo, todos con gripe. Dicen que Benidorm depende en un 40 por ciento de los turistas británicos, pero para compensar su ausencia a nadie se le ha ocurrido incentivar a los españoles con un cheque-estancia como han hecho en Sicilia, a modo de un Imserso para familias.

Otro aspecto que el covid-19 nos deja para reflexionar es el sanitario. Mientras se discute sobre la cobertura necesaria para asistir adecuadamente a los ciudadanos, la Universidad Miguel Hernández acaba de ofrecer 130 plazas para la carrera de Medicina; supongamos que su misión sea dotar de los profesionales necesarios en la provincia alicantina, donde parece que hay 8.186 médicos colegiados según el INE, de los cuales 2.077 tienen entre 60 y 64 años, por lo que es previsible que la mitad vayan a jubilarse cuando los que inicien sus estudios en otoño los hayan prácticamente acabado. A vuela pluma, no parece que el ritmo de sustitución del número de galenos esté garantizado. Y, sin embargo, la otra Universidad no ha conseguido programar estos estudios.

Algo similar ocurre con Enfermería: en la provincia parece que hay unos 8.045 diplomados (cifra muy parecida a la de médicos) y las plazas ofertadas han sido 200, en este caso por la UA, lo que parece también un número escaso, especialmente si ambos casos se comparan con las plazas ofertadas en Farmacia, 130, que sobre un total de unos 1.740 boticarios activos parece una cifra más coherente que las anteriores para asegurar su progresivo relevo.

Y aun así, con esa escasa oferta en las dos primeras profesiones, todos conocemos casos de recién licenciados que han tenido que marcharse a otras latitudes para poder trabajar; un caso más que frecuente es el Reino Unido, donde han encontrado hueco laboral, beneficiando a su sistema sanitario y a sus presupuestos que no han tenido que gastar una libra en formar a estos profesionales migrantes.

No en todos los problemas existe una solución única, diáfana y resolutiva, pero aprovechar los momentos críticos para reflexionar y encontrar distintas salidas es una buena oportunidad. Ojalá que tengamos que exclamar, como Arquímedes, en un futuro próximo ¡Eureka!

Significará que nuestro barco no se habrá hundido.

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Toni Gil

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