Suciedad vs sociedad

Toni Gil

 

Por TONI GIL

Suelo andar bastante por esta nuestra ciudad, y casi siempre oyendo radio con auriculares a bordo –como muchas otras personas con las me cruzo-, tratando de esconderme del lógico ruido que el tráfico rodado genera y que no critico cuando se sitúa en los límites establecidos. Pero no puedo aceptar, por razones obvias, el estruendoso volumen de algunos tubos de escape, generalmente de motocicletas de gran cilindrada; amén de ruido es de suponer que aumentan las emisiones de gases poco saludables.

Y hablando de gases, estos también son emitidos excesivamente por otros vehículos, de forma que uno –quizás inocentemente- se pregunta cuántas sanciones se imponen en esta ciudad por este motivo. He intentado localizar el dato en la página web del Ayuntamiento y no lo he encontrado. Quizás no se sido lo suficiente “internauta” para lo localizarlo.

Y andando que te andaré, la otra mañana rondé por el Auditorio de la Diputación de Alicante –ADDA-, y tuve que lamentarme de la suciedad de su entorno, incluso probablemente algunos puntos más por encima de la media de otros espacios, que ya son altos como todo el mundo sabe menos el responsable de limpieza del Ayuntamiento, el concejal “de la oposición” señor Pavón. Pero no siendo esto noticia –por lo habitual- sí me llama la atención la desidia de los responsables de la “Dipu de los pueblos” en no cuidar sus alrededores, pues mal venden su instalación. Como muchos comerciantes aun hacen en la fachada de sus tiendas, podrían encargarse directamente de la limpieza de las zonas que acotan el auditorio. O también podrían gestionar con el Ayuntamiento –hablar de vez en cuando no tiene porque ser una mala práctica- para que gestione con el empresario concesionario de la limpieza un esfuerzo suplementario en derredor del inmueble de Campoamor. Claro que, también se podría puntuar negativamente a la citada empresa a la hora de valorarla para adjudicarle servicios a prestar al organismo provincial. Cualquier empresario que se precie antes de contratar un proveedor estudia sus referencias; claro que la Administración es cualquier otra cosa menos una empresa…

Otra mala práctica de ciudadanos poco sensibles es el abandono, junto a los recipientes destinados a la basura orgánica, cartón y/o envases, de elementos de mobiliario doméstico o desechos de obras, algunas veces incluso cristales o espejos rotos. Si censurable es esa práctica, aun más lo es que no exista un control –con sanciones si se detecta a los responsables-, y que éste propicie los avisos adecuados dentro de los propios servicios de limpieza para que los especialistas pertinentes retiren de la vía pública lo que molesta y pueda crear riesgos innecesarios, ya que los habituales “camiones de la basura”, que trabajan de forma mecanizada, obvian lo que no está dentro de los contenedores.

Y para rematar, se dan casos de otros vecinos que haciendo gala de una sensibilidad hacia los animales sin dueño, y sin pararse sobre las posibles y negativas consecuencias, alimentan diariamente a gatos y palomas, incentivando su multiplicación y acaso la generación de alguna que otra plaga. Y ya que hablamos de animales, aunque ya hemos denunciado el tema reiteradamente, no olvidemos el exceso de excrementos líquidos y sólidos con los que nos obsequian los miles de canes –y sus propietarios- en nuestras aceras y en las fachadas de nuestras viviendas.

Un sistema rotatorio –siquiera eso- de policías de barrio, que vigilaran con prontitud su entorno más cercano a la par de poder sancionar a los que eluden sus responsabilidades ciudadanas, irían creando una conciencia responsable de que todos debemos cuidar nuestro hábitat urbano. E informar, continuadamente, de la respuesta que desde el Ayuntamiento se da a los infractores poco solidarios con el resto de los vecinos. ¡A ver si aprendemos todos a vivir en sociedad sin demasiada suciedad!

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn