10 euros y.

Toni GIlpor TONI GIL

 

Obsérvese detenidamente el titular, por favor.

Lleva un punto y final. Se trata de una mera provocación visual. He estado releyendo –a vuela pluma- los libros de estilo de "El País" y de Prensa Ibérica y no he encontrado norma que estipule que los titulares no se cierran con un punto y final, pero uno lo tiene aprendido desde muchos años atrás, y así lo suelo hacer… salvo en esta ocasión.

Ahora una batallita de septuagenario: mi primera convocatoria de rueda de prensa fue allá por diciembre de 1978. En la Caja de Alicante y Murcia no existía entonces el Gabinete de Prensa, y mi cargo era sencillamente el de jefe de Promoción, mis labores, puramente comerciales, las campañas de captación de clientes, los sorteos de regalos, la presencia en ferias, algún que otro patrocinio…, y no obstante se me encargó. Para mas inri se iba a celebrar en un hotel de la Dehesa de Campoamor, límite interprovincial, y el objetivo era anunciar que la Entidad –que había sufragado un proyecto de autopista muy respetuoso con el medio ambiente, las poblaciones de cualquier tamaño, las infraestructuras, etc.- estaba dispuesta, con otras Cajas inversoras, en “alargar Europa hasta Murcia” siempre y cuando se aceptara dicho proyecto. ¿Por qué ese condicionado? Pues porque recién se había diseñado y construido la autopista del Atlántico, y había creado mucho rechazo entre las poblaciones afectadas, y de rebote a las Cajas del norte español que la habían financiado. La convocatoria fue un éxito en todos los sentidos, de asistencia de profesionales y medios, y los trabajos publicados y emitidos positivos para la imagen de la Caja.

No siempre fue así; en el transcurso de los años aquella semilla devino en un auténtico gabinete de prensa, primero con la ayuda de Curro Alberola, después con la incorporación de Leonardo Tomás, y unas veces –muchas- resultaron satisfactorias y otras no tanto, bien porque no despertaron el interés de los medios, bien porque la colección de “recortes de prensa” resultaba escasa para nuestros intereses. Pero éste es el sino de los jefes de prensa de empresas e instituciones, a menudo desarrollando su trabajo profesional buscando la equidistancia entre los intereses de quienes le pagan la nómina y su obligación ética de satisfacer las demandas de los colegas de los medios.

Por eso, al conocer que en Barcelona los periodistas que querían asistir al centro de prensa de la Generalitat habían de abonar previamente 10 euros, se me cayó el palo del sombrajo de vergüenza ajena. No he sabido si se les ha expedido una factura –para poder justificar el gasto ante sus empresas- , y en todo caso si incluía el IVA pertinente. En todo caso, después de las ruedas de prensa con plasma de por medio, o de comparecencias sin preguntas, uno ha de preguntarse si alguna vez los que aun están en profesión activa, debidamente apoyados por sus empresas, no deberían boicotear más de una convocatoria. Dar un portazo y punto.

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