Anticrónica del Mundial de Rusia (II): Dieguitos y Mannschaft

ALEX GUILLÉN

Continúa la Copa del Mundo 2018 en las lejanas tierras de los zares. Y lo hace disparando nuestra tensión arterial a niveles que bordean el infarto, con partidos y grupos cuyos clasificados se han decidido por la mínima. Dícese gracias al VAR, a diferencia de goles…¡Y hasta por fair play! En fin, una cosa de locos rebautizada con acierto como el Mundial de las sorpresas (en alemán, sorpresa se dice überraschung) y que desde la primera anticrónica ha dejado esto para el recuerdo.

Momento del partido de fútbol entre España y Marruecos disputado en el Mundial de fútbol de Rusia. Foto: RFEF¡Gracias VAR!
España 1, Marruecos 2 . Minuto 90. Un equipo deshauciado, sin juego, con una defensa verbenera y un portero imitando a un muñeco de trapo. Una selección que va a clasificarse como segunda de grupo y para la que pinta un futuro negrísimo, pues va a caer en el cuadro donde están todos los equipos potentes. Hasta que el VAR concede un gol marcado inicialmente en fuera de juego que le da el empate a España.  Si a esta decisión le sumamos el penalti señalado también con VAR  a favor de Irán contra Portugal que luego convirtió, y el gol que el videoarbitraje le anuló a la selección persa en su partido contra España; podemos decir quién ha sido el auténtico MVP de La Roja. Pues el cúmulo de todas estas videodecisiones ha hecho que la selección pase como primera de grupo y caiga en el cuadro asequible, que no fácil ¡Y todo en menos de un minuto! ¡Gracias VAR!

Momento del partido de fútbol entre Alemania y Corea del Sur en el Mundial de Rusia. Auf Wiedersen, Alemania
La Historia, siempre caprichosa, nos ha enseñado a lo largo de las décadas una valiosa lección: A Alemania nunca le ha ido bien por Rusia. Pasó en las Guerras Napoleónicas, pasó en la Segunda Guerra Mundial y ha pasado ahora en el Mundial. Tres partidos y a casa. Debacle y ridículo para la última campeona del mundo, que ingresa en el selecto club de selecciones desahuciadas cuatro años después en fase de grupos. Una fraternidad exclusiva en el que militan Francia, España e Italia. Caviar de fracaso. Los teutones cayeron derrotados contra México, ganaron in extremis a Suecia y perdieron estrepitosamente contra Corea del Sur. Para el recuerdo Neuer, el portero, intentando regatear a pocos metros del área coreana en el minuto 90 para empatar el partido. Una gambeta chunga que resultó en pifia y acabó en el segundo gol coreano. Deshauciado Neuer y desahuciada una selección que en su esfuerzo por copiar el estilo de España, calcó hasta la misma manera de hacer el ridículo que implantó en Brasil.

Distintos momentos de Maradonna en el partido que enfrentó a Argentina contra Nigeria en el Mundial de fútbol de Rusia 2018. “Maradona no es una persona cualquiera…
…Es un ángel pegado a una pelota de cuero” reza la canción de Andrés Calamaro  sobre el 10 argentino. Un tema que se ha convertido en la banda sonora del Diego y de todos los reportajes que hacen sobre él. En la sufrida victoria de la selección argentina vimos a Maradona lo que mejor se le da: hacer de Maradona. Los cargos que se le imputan, los siguientes: gesticulación excesiva carne de meme (“Gracias Dios” mientras se abrazaba mirando al cielo). Egolatría y egocentrismo a mansalva (alzó a los cielos la bandera de la iglesia maradoniana). Gañanismo ilustrado (ese baile sobón y grotesco con la aficionada). Falta de respeto (peineta y gritos de “pu…” a los nigerianos tras el gol de Rojo).  Alteración de la percepción (impagable esa imagen no enterándose de lo que le dice el aficionado) y  sustos médicos (se lo llevaron en volandas a su palco, en una imagen pésima que dio la vuelta al mundo). En resumen, Maradona hizo de Maradona. Tenía razón Calamaro diciendo que no era una persona cualquiera. Se equivocó diciendo que era un ángel, eso sí.


Un aplauso al juego limpio
Sucedió en la última jornada de la fase de grupos. En el grupo H hubo triple empate en todo entre Japón y Senegal: a puntos, a goles, a todo. Salvo a tarjetas amarillas. Japón tenía una tarjeta menos (el legendario estereotipo de la educación nipona debe ser) y pasó  de ronda dejando fuera a Senegal. El fair play del que tanto habla la FIFA en sus spots es esto. Pero es que en el otro grupo, el G, Inglaterra y Bélgica vivían una situación rocambolesca: lo mejor para ambas era perder para caer en el cuadro cómodo, ¿qué hicieron? Salir a por todas y a ganar el partido. Los que hablaron de biscotto se lo comieron con patatas.


Los mismos de siempre
Llegan octavos y están los mismos de toda la vida (salvo Alemania, como ya dijimos). De África no hay ninguno, un éxito que no se repite desde España 82. De Asia, solo Japón. Ya lo veníamos avisando en el post anterior, que había mucho cartel para dos confederaciones que están a años luz de Europa y Sudamérica. Esperemos que en Qatar vaya mejor. Si no en Norteamérica en 2026. O ya en el próximo.

Manolo el del Bombo con su equipo al completo. ¡Dénle un bombo a ese hombre!
Lloró Manolo y lloró España: la seguridad no le deja entrar su mítico bombo que tantas ilusiones ha dado al país. Pero sí que deja entrar otros instrumentos musicales grandes (el trombón de un hincha inglés, que lo vi yo). Así que en un alegato desesperado, a lágrima viva y en riguroso directo, le pidió a Pedro Sánchez que mediara con Putin e Infantino para que le dejaran pasar el alma de España. Su llanto tuvo respuesta: Manolo y el Bombo estarán los dos juntos, inseparables, en el partido de octavos contra Rusia.


Tiempo añadido: La jugada del mundial
https://www.youtube.com/watch?v=ZTeBu2W47Wk


La semana que viene volvemos esperando estar en cuartos de final, tres palabras que los nacidos en 2008 ya no temen. Ingenuos.

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