Rambla del Almirante Méndez Núñez

JOAQUÍN ÑECO

En el callejero de Alicante hay vías dedicadas a personajes en los que se especifican junto a su nombre la profesión que tienen o tuvieron. Entre las muchas profesiones que se pueden encontrar, también se incluyen las militares y curiosamente en las de personajes ilustres de la Armada, sólo he encontrado la de D. Julio Guillén Tato en la que aparece su rango de Almirante. En las otras, en dos aparecen los nombre seguidos de su primer apellido; en otras dos sólo aparecen sus apellidos; y, finalmente, en dos de ellas sólo su primer apellido. Me estoy refiriendo a Jorge Juan, Blas de Lezo, Alcalá Galiano, Méndez Núñez, Gravina y Churruca.

El Almirante Casto Méndez Núñez.Por el contrario, en el ejército de tierra y en el del aire, aparecen todas las categorías de oficiales, jefes y generales seguidos de sus nombres y apellidos, o solamente de sus apellidos. Con el fin de que las futuras generaciones no olviden y se interesen por la historia de sus vidas y por lo que representaron para nuestra Patria sus hechos gloriosos, a continuación daré a conocer la vida y hechos de estos personajes desconocidos para muchos y reivindicar, en su nombre, el recuerdo por el que pasaron a la historia. Comenzaré recordando al Almirante D. Casto Méndez Núñez.


Un vigués con antecedentes navieros

En las rías de Vigo y Pontevedra, un niño se ha asomado muchas veces, entre pinares, a ver la mar. Una mar que le habla de viejas gestas marineras de guerra y de descubrimientos, oídas contar en su casa por un viejo marino patriota chapado a la antigua que, en 1.833, explicaba a este niño las virtudes de una raza que parecía haber perdido al iniciarse las guerras carlistas. De todos los hechos heroicos, ninguno impresionaba tanto a la imaginación del niño como el personal que le contaba su tío Joaquín.

Teniente de Navío, en el “San Juan de Nepomuceno”, don Joaquín Núñez tuvo la responsabilidad, en un día aciago para la Armada, de tomar el mando de los gloriosos despojos del barco, en pleno combate de Trafalgar, con media dotación muerta o herida y la otra media agotada y maltrecha, cuando su Comandante, don Cosme Damián Churruca, entraba en la inmortalidad. Sobre el desarbolado “San Juan” se lanzan al abordaje tres navíos ingleses. El Teniente de Navío Núñez cumple el triste deber de arriar la bandera, al morir su comandante, como le había encargado. Los Comandantes ingleses quieren adjudicarse la gloria del fácil triunfo, porque el navío había luchado contra otros seis con valor y arrojo jamás igualado. Cada inglés pretende para sí la espada del héroe muerto. La disputa sube de tono, y caballerescos, se dirigen al oficial español que actuará de juez preguntándole: “¿A cuál de nuestros buques se rinde el San Juan?” Contestación de don Joaquín: ”A los tres. A uno sólo el San Juan no se hubiese rendido nunca “.

Panorámica de la ría de Vigo.
La frase será en adelante lema en la vida del sobrino. No se rindió nunca ante las adversidades y los sinsabores, y por muchos que fuesen  los vaivenes de la  política y las presiones que sobre él cayeron, prefirió siempre el Honor y la Disciplina al medro personal. Tuvo siempre presente al que consideraba su héroe, que combatió hasta su muerte a bordo del San Juan de Nepomuceno. El 24 de marzo de 1.840, ingresa en la Armada con sobresalientes notas y el 5 de noviembre embarca en Pasajes en el bergantín “Nervión” con plaza de guardiamarina. A partir de ese momento, viste la casaca corta de paño azul, con solapas también de  la misma tela, con cuello y vueltas de color grana y botones con anclas doradas, convirtiéndose en el caballero Méndez. Así en el duro mar Cantábrico, empezó su vida marinera aquel gran romántico que en el futuro sería un héroe.


Primeras hazañas
 A mediados del siglo XIX, en la Armada, había una goleta de nombre “Cruz” destinada al servicio de vigilancia que suscitó muchos comentarios. No llamó la atención esta nave, ni por sus bonitas líneas, ni por su aparejo sino por lo instruida y adiestrada que estaba su tripulación. Su Comandante, con 27 años de edad, está recién ascendido a Teniente de Navío y demostró, en seguida, sus dotes de mando en el cargo que había puesto en sus manos la Armada. Por espacio de tres años, estuvo al mando de la “Cruz” y desde el primer día, se hizo querer y tuvo el apoyo incondicional de sus hombres, sin dejar de lado las Ordenanzas. Era el amigo y compañero de todos, pero cuando se necesitaba al Jefe, ahí estaba para mandar y hacer frente a los elementos y a los hombres, al igual que aquellos comandantes de leyenda que tan alto dejaron el nombre de España en todos los mares. En el año 1.853, este comandante a bordo de la “Cruz”, hizo una travesía desde Cádiz a las Antillas con esta ligera goleta, que propició que la atención de sus jefes se fijara en él por lo difícil de atravesar el Atlántico en un buque de tan pequeñas dimensiones y pendiente de una carena, que no se pudo realizar, por la premura de trasladar unos documentos importantes relacionados con los movimientos independentistas cubanos.

Fragata "Numancia".En el año 1.861, su carrera al igual que su prestigio en la Armada, habían ascendido y ya mandaba las fuerzas navales del Sur de Visayas en las Filipinas. En un asalto que hicieron las tropas de desembarco para apoderarse de un fuerte ocupado por los piratas de la isla de Mindanao, que habían construido en Pagalugán, observó desde el buque, en el que estaba su puesto de mando, que la utilización de la artillería, previa al desembarco, no habían producido los daños que se esperaban para que se hubiese abierto en el muro un paso para ocuparlo. La fuerte resistencia que ofrecían los piratas, hacía que las tropas desembarcas estuvieran detenidas en la playa sin poder avanzar. Viendo la situación, D. Casto, tomó una decisión que entonces y hoy mismo, muchos la tomaríamos por una maniobra de alguien que no conserva la razón. Ordena que las máquinas de su buque den avante toda y embarranca en el fango de la costa, introduciendo el palo del “bauprés” por una de las troneras del fuerte y utilizándolo como puente, sirvió para que las tropas accedieran al interior. Los piratas son sorprendidos y en apenas unos minutos se rinden y se conquista el fuerte. Por este hecho de armas, la Armada le recompensó ascendiéndole a Capitán de Navío y nombrándole comandante de la fragata acorazada "Numancia".


La campaña del Pacífico
El 4 de febrero de 1.865, salía de Cádiz con rumbo a Sudamérica para incorporarse a la flota del Pacífico, haciendo escala en las islas de Cabo Verde y llegando a Montevideo el 13 de marzo, sin perder a un sólo hombre, a pesar del intenso calor que tuvieron que soportar al atravesar el paralelo del Ecuador, al que se añadía el que generaba la máquina de vapor que utilizaba el barco para propulsarse. El 2 de abril, sale de Montevideo con rumbo al estrecho de Magallanes comenzando su travesía el 11 de ese mismo mes. El estrecho de Magallanes, el paso hacia el Pacífico, siempre temido por los marinos por sus corrientes, por sus temporales y por sus accidentes geográficos que han propiciado numerosos naufragios.


El 20 de abril lo atraviesa y llega a las aguas libres del Pacífico poniendo rumbo al puerto del Callao en donde entra el 5 de mayo. Al saberse la llegada de la "Numancia" a este puerto, se produjo a nivel mundial una gran admiración por el barco y por su comandante, porque era el buque de guerra más poderoso que, hasta entonces, había navegado por el Pacífico. El nombre de Méndez Núñez, en toda Europa, fue elevado al rango de los grandes marinos y de él dijo un marino escocés, que con el tiempo llegaría a Contralmirante, Robert Ramsay, lo siguiente: "Este viaje basta para hacer inmortal al marino español en los anales de la navegación mundial". Es lo único bueno que dijo de un español, este instigador de la llamada "Revolución de Mayo", del 25 de mayo de 1.810 que, con la excusa de proteger a la numerosa colonia británica que residía en Buenos Aires, ayudó a que Argentina comenzara su proceso independentista. También participó en la independencia de Bolivia, Colombia, Perú, Chile y Brasil y hoy hasta tiene una calle que lleva su nombre en Buenos Aires. Como históricamente venía haciéndolo con otras naciones, el Reino Unido intrigando para sacar tajada de los conflictos que, en este caso, tenía España con nuestras colonias.  


Por este memorable viaje, Méndez Núñez fue ascendido a Brigadier de la Armada. Nombrado Jefe de la Escuadra del Pacífico, su flota mantiene el combate de Abtao el 7 de de febrero de 1.866 contra la escuadra chilena-peruana, colonias que ya se habían independizado y se aliaron, en virtud del "Tratado de Alianza ofensiva y defensiva" que habían firmado el 14 de enero de 1.856, para hacer frente a una España que reclamaba un desagravio ante la actitud hostil del gobierno chileno hacía las naves españolas, a las cuales se les había negado el suministro de combustible y provisiones en sus puertos. Tras un combate inconcluso que no dio la victoria a ninguno de los dos bandos, la flota aliada se retira del combate perseguida por la española y al no poderla alcanzar para establecer un nuevo contacto, abandona la persecución, y poco después fondea en la rada de Valparaíso siguiendo órdenes del gobierno español. En aquellos días, se encontraban también allí barcos de guerra de las flotas de los Estados Unidos, de Inglaterra y de Francia que estaban ayudando con su presencia y apoyo a nuestras antiguas colonias y, de paso, obtener algunos beneficios que como dice el viejo refrán " A río revuelto, ganancias de pescadores".


Durante su estancia fondeado en la rada de Valparaíso a bordo de la "Numancia", envió un mensaje a la Reina Isabel II en contestación al que le había enviado su Majestad, de la que forma parte, una frase que se hizo famosa y que todavía perdura hoy. El mensaje decía lo siguiente: "Si desgraciadamente no consigo una paz honrosa para España, cumpliré las órdenes de V.M., destruyendo la ciudad de Valparaíso, aunque sea necesario, para ello, combatir antes con las escuadras inglesa y americana aquí reunidas, y la de S.M. sea hundida en estas aguas antes que volver a España deshonrado, cumpliendo así lo que S.M., su gobierno y el país desean, esto es: PRIMERO HONRA SIN BARCOS, QUE BARCOS SIN HONRA". Esta frase se ha reproducido de diversas formas en cuanto al lenguaje utilizado como "Más vale honra sin barcos, que barcos sin honra" o esta otra "preferimos más tener honra sin barcos, que barcos sin honra" pero lo cierto es que, literalmente, la frase que escribió, D. Casto, es la que figura en este artículo.  

 "Bombardeo de Valparaiso", óleo realizado por William Gibbons en 1870.
El bombardeo de Valparaíso   
El día 24 de marzo, D. Casto, envía utilizando como intermediario al embajador norteamericano, general J. Kilpatric, un ultimátum al gobierno chileno para que si en el plazo de cuatro días no diera las disculpas exigidas por el gobierno español, devolviera la goleta española "Covadonga" que habían capturado y saludaran a la bandera española, Valparaíso sería bombardeada y sucesivamente todos los emplazamientos chilenos en la costa. Ante la negativa del gobierno chileno, Méndez Núñez informó al intendente de Valparaíso que la ciudad sería bombardeada. Fue curiosa la solución que presentaron los representantes diplomáticos americanos e ingleses para evitar el bombardeo. Méndez Núñez aludía, ante las quejas de estos diplomáticos, que bombardeaba la ciudad por el hecho de que la escuadra chilena-peruana estaba desaparecida y no se había presentado para dar combate. Ante esto, la solución que pusieron sobre la mesa de negociaciones fue arreglar un encuentro entre las dos flotas, a diez millas de Valparaíso, con igual número de barcos. El árbitro sería el comodoro John Rodgers y ambos contendientes respetarían el resultado del combate. Por supuesto que D. Casto no se avino a lo que hoy llamaríamos una bufonada pero que en aquella época era tan normal, porque las guerras en la mar se hacían entre caballeros. El comodoro estadounidense Rodgers y el almirante inglés, lord Denman se opusieron al bombardeo informando a Méndez Núñez que, de iniciarse, ambas flotas entrarían en combate con la española a lo que contestó, D. Casto, de la siguiente manera:"Hoy amigos, mañana enemigos. Si os interponéis entre la ciudad y mi escuadra, mi deber es echaros a pique”. El combate con las naves extranjeras parecía eminente, pero el almirante inglés recibió instrucciones del representante de su gobierno de retirarse de la bahía y no participar en combate alguno como así lo hizo. Viendo el comodoro Rogers que se quedaba solo y no queriendo asumir la responsabilidad de las fuerzas a su mando, sin orden expresa de su gobierno, también se retiró de la bahía.


La población civil, ante la firmeza de bombardear la ciudad que pese a todas las negociaciones había demostrado Méndez Núñez, comenzó a abandonar la ciudad el día 27 y el 31, la fragata "Numancia" comenzó el bombardeo, causando grandes pérdidas que se calcularon en unos 15 millones de pesos de los de la época. Los chilenos quisieron vengarse ahorcando a los prisioneros de la "Covadonga”, pero las fuerzas locales de la policía se lo impidieron.
Méndez Núñez, tras bombardear Valparaíso, hizo de la flota española dos divisiones, y puso rumbo al puerto del Callao. Estando fondeado en su bahía esperando que se cumpliera el plazo para que el gobierno peruano contestara a las reivindicaciones, las mismas que impuso al gobierno chileno antes del bombardeo de Valparaíso, llegó a la escuadra un correo del gobierno español que ordenaba cesar la campaña inmediatamente y el regreso de los barcos. Méndez Núñez, después de leer el escrito se lo devuelve al portador diciéndole: "Convengamos en que hasta el 3 de mayo no ha llegado usted al Pacífico. Entonces me entregará sus instrucciones".

El 2 de mayo, rompe el fuego contra las fortificaciones del Callao en las que todas las dotaciones de los barcos de la escuadra, dieron lo mejor de sí mismos, como el comandante del "Villa de Madrid", quién al ordenarle que se retirara de la línea de batalla para apagar un incendio y que inundara el pañol de pólvora para evitar la voladura del barco, respondió: "Hoy no es día de mojar la pólvora". D. Casto fue herido por uno de los pocos disparos que alcanzaron el costado de estribor de la fragata "Numancia". Actualmente esa plancha de acero con la abolladura producida por el impacto sin que lograra atravesarla, se conserva en el Museo Naval de la Armada situado en el Cuartel General en Madrid, que yo recomiendo su visita, por la gran colección que expone de cuadros, maquetas de barcos antiguos, armas de los indígenas de nuestra antiguas colonias en Oceanía, documentación histórica etc.   

Momento en el que cae herido el brigadier Casto Méndez Núñez en la fragata Numancia frente a los fuertes de Callao. Lienzo de Degrain. 1878.Hazañas de repercusión mundial
Del resultado de la batalla, el diario francés "La Presse" en una breve nota que publicó el 14 de junio de1.866 decía lo siguiente: "Las noticias del Callao, del 9 de mayo, dan los detalles sobre el bombardeo de esta plaza. El 2 de mayo, la escuadra española atacó Callao y sus formidables baterías armadas con 90 cañones, algunos de ellos del tipo Armstrong. En el momento en que el bombardeo cesaba con el día, solamente 3 cañones peruanos continuaban con el fuego. Todas las baterías blindadas habían sido puestas fuera de combate. La escuadra victoriosa cesó entonces el fuego al grito de ¡Viva la Reina!”.


Convaleciente de las heridas recibidas en combate, D. Casto, pasó el mando a D. Juan Bautista Antequera y Bobadilla y regresó a España. Todos los barcos que participaron en el combate, en el que no se perdió ninguno, pudieron regresar a la península. Alguno de ellos, como el "Villa de Madrid", tuvo averías provocadas por el fuego enemigo que no le impidieron navegar y llegar a su base. La "Numancia", como si no hubiera participado en los dos combates, regresó por el cabo de Buena Esperanza, siendo el primer buque acorazado que completaba la circunvalación del globo terráqueo. Tuvo que ser un barco tripulado por españoles el que por segunda vez en la historia repitiera la gesta de Elcano con la nao "Victoria”.


Poco tiempo sobrevivió el Almirante a aquella acción memorable y el 21 de agosto de 1.869 falleció a la temprana edad de cuarenta y cinco años. El 23 de ese mismo mes, S.M. el Rey Alfonso XII, otorgó a su familia el título del marquesado de Méndez Núñez. Sus restos mortales descansan en el Panteón de Marinos Ilustres en San Fernando a donde fue trasladado, desde su primera sepultura, también por orden expresa de S.M. el Rey Alfonso XII.


Este ilustre vigués fue fiel, hasta su muerte, siguiendo el ejemplo del que había sido su héroe de niño, cuando oía los relatos que le contaba su tío, D. Joaquín, de D. Cosme Damián Churruca y Elorza. Creo que en su corta vida, el Almirante Méndez Núñez hizo los suficientes méritos para que la calle que se le dedicó en su época en Alicante, conserve el grado que alcanzó y el nombre completo: Rambla del Almirante Méndez Núñez.

Placa actual donde se señala el nombre de la céntrica avenida alicantina, sin el nombre del almirante Casto Méndez Núñez.

Avenida de la Rambla de Méndez Núñez, en Alicante.

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