BALONES A LA OLLA / Sin gloria y con pena

REDACCIÓN

Me parece que estoy adulterando el dicho popular, porque creo que no es así con exactitud, pero realmente el cuerpo no me pide otra cosa. Sin gloria, porque la temporada en su conjunto no la ha tenido, porque ha sido desastrosa y ha habido que rectificar mucho sobre la marcha. Hasta tres entrenadores, fichajes en el mercado de invierno, que no mejoraron lo que ya había, estrepitosos tropezones en casa y accidentes sonrojantes en las visitas por esos campos de Dios. Todo ello determina la no consecución del objetivo primordial, el jugar la promoción de ascenso.

A la hora de hacer un balance, al Hércules esta temporada le han faltado muchas cosas, pero por encima de todo, le ha faltado, el gol. Un rematador, o dos, alguien determinante y realizador cara al área rival, y le ha sobrado ser tan dadivoso, en el área local. Los regalos y premios se han sucedido de principio a fin uno tras otro, no solamente en Navidad, sino a lo largo de toda la temporada.
Momento del encuentro entre el Hércules CF y el Llagostera en el estadio Rico Pérez. Foto: Hércules CFY con pena, porque esto da mucha pena. Ayer para despedir la temporada, en el último partido de liga, no fueron ni los socios, solamente dos mil espectadores. Es tanto como decir que con el abono comprado y pagado, la desidia y aversión es tal, que alguien prefiere pasear con la familia, ir al cine, o quedarse en casa viendo la tele antes que acudir al Rico Pérez. Eso sí, los que estaban o estábamos, sentimos al equipo como a un hijo enfermo, que lejos de abandonarle, hay que seguir ayudándolo.

A la postre: Hércules 2 - Llagostera 2

Más pena todavía, cuando al no materializar la victoria, según se produjeron los caprichosos resultados, de haber ganado, hubiéremos logrado meternos en la disputa de la Copa del Rey de la próxima edición.
No empezó mal el día, en lo personal, para éste que suscribe. Lejos ya de la pasión por el fútbol, programé la jornada, como referí en esta misma sección, hace unas semanas. Recibiendo la visita de amigos y colegas del pueblo, aficionados de esos al Hércules, que no siendo residentes en Alicante capital, sienten al equipo blanquiazul como propio. A mediodía con los amigos, comida con las magníficas vistas del Muelle de Poniente, en el Restaurante Aldebarán del Club de Regatas. Otro gallo nos cantaría si a lo largo de toda la provincia, en Primera, en Segunda o Segunda B, hubiera muchos seguidores así de fieles. ¡Qué pena, qué triste! Con lo grande que es la capital y su provincia y no poder mantener un equipo ya no en Primera sino al menos en Segunda. Se me viene a la mente Huelva, Soria, Almería, Granada, Lugo, Huesca, Córdoba, Tarragona...Con todos mis respetos, ciudades y tierras, con menos potencial, tanto humano, como social y económico.
En lo puramente deportivo un empate a dos, sin chicha ni limonada. Sin mucha sal, más bien soso. Un encuentro en el que el conjunto catalán del Llagostera jugaba, paraba, arrancaba o se estimulaba, a golpe de transistor. Mientras el Elche iba venciendo en Olot, ellos estaban salvados y contemporizaban. O lo que es lo mismo, nadaban y guardaban la ropa. Cuando el Olot le empató al Elche, apretaron arriba, porque el empate no les condenaba al descenso, pero sí les abocaba a ser quintos por la cola y jugar la promoción de descenso frente a un Tercera División.
¿Quién sabe si salvan el escollo y la próxima temporada, les volvemos a ver por aquí?
Por cierto, ayer fue el último partido con la camiseta del Hércules del eterno capitán Paco Peña, un ejemplo de profesionalidad a lo largo de estos nueve años como herculano. Le hemos disfrutado en Segunda B, en segunda A, y en Primera División. Lástima que ayer se marchara, a sus treinta y nueve años, en un encuentro colofón de una temporada SIN GLORIA Y CON PENA.

 

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