AL PASO / La izquierda radical hace el ridículo

RAMÓN GÓMEZ CARRIÓN

Se creen muy valientes y muy progresistas cuando se ciscan en todo lo sagrado siempre que sea en relación con la Iglesia Católica, pues sobre el Islam tienen buen cuidado de no herir susceptibilidades por miedo a que les vuelen la tapa de los sesos. Son españoles, pero poco, no vaya a ser que defendiendo la unidad de España les vayan a tildar de franquistas y fachas. Les molesta la bandera española e ignoran que la enseña viene de tiempos de Carlos III y que hasta Carrillo y La Pasionaria la aceptaron en aquel trascendental momento de la transición democrática que dio paso a la Constitución de 1978 votada masivamente por todas las autonomías y muy especialmente por Cataluña, donde los votos favorables superaron el 90%.

El alcade de Valencia, Joan Ribó, con las tres reinas magas.Se mofan de la religión cristiana, que fue perseguida durante trescientos años por el Imperio Romano y que terminó siendo reconocida oficialmente como integradora y vivificadora espiritual de la cultura greco-romana, siendo su papel decisivo en la conformación de lo que se denominó y todavía se conoce como Civilización Occidental, hoy en peligro por culpa de un confusionismo ideológico al que se ha llegado por la ausencia de grandes pensadores y de hombres de estado tanto en la vieja Europa como en las naciones más jóvenes americanas.

La libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa de finales del siglo XVIII casan a la perfección con el mensaje del Cristianismo y es preciso reconocer que a aquella le sobró la guillotina y a éste la Inquisición. Pero ni la guillotina ni la Inquisición invalidan los valores, sino únicamente a los que pervirtieron esos valores y a quienes siguen pervirtiéndolos tanto en la extrema izquierda como en la extrema derecha.

Nada hay más ridículo que un alcalde de Valencia aplaudiendo a tres mujeres disfrazadas de ‘reinas magas’ y autoproclamándose Libertad, Igualdad y Fraternidad. Y todo en aras de una nueva cultura que combate la tradición de las cabalgatas de los Reyes Magos porque las creen franquistas como la bandera. Joan Ribó y sus compañeros de Compromís, tan próximos a Podemos y a los pardillos de Esquerra Unida, lanza ditirambos a una supuesta organización cultural que rememora degradaciones de lo peor de la Segunda República con el Frente Popular.

Nunca, posiblemente, como ahora, con la manipulación cretina además de las redes sociales, hubo tanta mediocridad y tanto odio con el agravante de que se fomentan en aras, supuestamente, de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Casi me atrevería a decir que hay tintes demoníacos y eso explicaría el afán por perseguir la religión. Algunos líderes, como la alcaldesa madrileña Manuela Carmena, parecen desear y promover la vuelta a un paganismo frustrante y demagogo, alienante y sobre todo ridículo y bochornoso, casposo y empobrecedor del espíritu.

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