Saturday, September 21, 2019
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Cuestión de Estado

By admin , in Actualidad , at 04/11/2016

Lo hemos oído en multitud de ocasiones: esto es “una cuestión de Estado”, o estos temas requieren “una política de Estado”, o incluso se reclama el consenso parlamentario porque está en juego el interés de España. Con una expresión u otra, el apelativo incluye una llamada al consenso parlamentario para elaborar una ley, modificar otra, o establecer unas lineas políticas de actuación por encima de líneas y estrategias partidarias. 

 

 

El trío de las Azores: Blair, Bush y Aznar en 2003. Foto: WIKIPEDIA.ANTONIO BALIBREA

En los países del entorno suele atribuirse ese carácter a la politica exterior de un país, aquella que mantiene unas líneas estratégicas y unos compromisos permanentes por encima de quienes, o de qué partido sea el titular del Ejecutivo. Incluso en épocas de guerra, en la primera mitad del siglo XX cuando los europeos, especialmente franceses y alemanes, guerreaban entre sí por intereses patrios, los partidos obreros, internacionalistas ellos, se oponían y boicoteaban las levas y alistamientos.

 

En España algo parecido había pasado en las guerras de Filipinas y Cuba, aunque con menos virulencia, y eso que los ricos se libraban de ir pagando para que fuera un pobre en su lugar. La politica exterior española y las relaciones con Cuba eran una pequeña venganza por la derrota del 98, que mantuvo Franco desoyendo los intereses norteamericanos, y se mantuvo en la democracia con UCD y con el PSOE. Aznar, en su afán de baby Bush, y su PP rompieron esta política tradicional y se convirtieron en los abanderados de los intereses USA en Cuba y en toda Latinoamérica. No sólo en su papel de discípulo aventajado se enroló en el trío de las Azores, sino que además nos metió en la guerra de Irak de hoz y coz. Claro que, si Aznar rompió el consenso en política exterior, con las mismas Zapatero nos sacó de Irak por la misma puerta que entramos, la del ordeno y mando.  O sea, que la política exterior no parece un ejemplo ejemplarizante de la política de Estado. 

 

Felipe González, ex presidente del Gobierno. Foto: WIKIPEDIAOtro tema capital, de lo que se cita como política de Estado, ha sido la lucha antiterrorista, la estrategia seguida por los distintos gobiernos y en particular la llamada guerra sucia, parece – hay que decir parece- que se inició en la dictadura saltándose todas las leyes que hicieran falta para que la triple AAA persiguiera a los comandos de ETA dónde y como fuera menester. En la dictadura franquista el respeto a la legalidad si era, era muy muy flexible. Suárez, ya en la democracia, intentó parar el terrorismo etarra de las manos de un buen ministro como fué primero Martín Villa y luego Juan José Rosón, pero ni siquiera la aparición de unos llamados grupos ATE (Anti Terrorismo Eta) lograron frenar que sirviera de escusa al 23 –F.  Con casi un par de centenares de asesinados anuales, el Gobierno de Felipe González aparentemente dejó seguir la misma política antiterrorista hasta conseguir el compromiso francés de luchar contra ETA y acabar con la impunidad de que gozaban en Francia.  El encuentro de González con el presidente francés Miterrand en Doñana parece que fue el principio del fin de ETA, y de los llamados “parapoliciales”. Siendo Jose Mª Aznar jefe de la oposición le advirtió al entonces ministro del Interior Jose Luis Corcuera, el mismo que pardalea en “la 13” ahora, que “nada, ni siquiera el terrorismo, estaba fuera del debate electoral”, y así, él mismo, su Secretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera,- y González estuvo a punto-, se vieron procesados y acusados por dirigir grupos antiterroristas: el excomisario Amedo, algun agente del CESID, algún financiero y varios medios de comunicación, «El Mundo» entre ellos, ayudaron a que Aznar llegara a la Moncloa.

 

Temas tan dispares como la Constitución, los pactos de Toledo sobre las pensiones, los Pactos de la Moncloa, incluso la investidura de un Presidente, se han escrito bajo el paraguas de “temas, cuestiones, o política de Estado” o en versión patriótica, por el “interés de España”.  Los tres primeros suscitaron grandes consensos. Los pactos de la Moncloa fueron un mini Estado del Bienestar auspiciado por Adolfo Suárez y firmado por todos; el mismo bienestar que el austericidio y los recortes están dilapidando. El pacto de las pensiones ha sufrido, sin consenso alguno, la mayoría absoluta del PP en la última legislatura. Incluso la Constitución sufrió la modificación urgente pactada por PP y PSOE del art. 135; y actualmente está zarandeada por interpretaciones militantes de la derecha, netamente mayoritaria en el Constitucional. 

 

Las políticas, cuestiones y razones de Estado son y serán tan amplias y flexibles como el consenso que las sustenta. Igual que la idea y el interés de España. La derecha españolista debería ser más cuidadosa.