Le aseguro a usted que no lo he visto completo y apenas he accedido a algún plano suelto. Ya se sabe: puede que un spot no lo veas porque no lo programan mucho en las cadenas que tú utilizas, incluso me da que pensar, o tengo la sospecha, si lo habrán emitido solamente en las televisiones que se ven en Madrid. Pero me he interesado porque resulta que me ha llegado como noticia, ya que en pequeño titular sí que ha salido en los medios escritos con el rimbombante título de “Éxito de la campaña de publicidad de Cáritas”, junto a la foto de una niña con su carita pegada al cristal de un escaparate como secuencia de dicho comercial. La curiosidad o el impulso me han llevado a interesarme y hacerlo cuanto antes no vaya a ser que la campaña se retire pronto y deje su protagonismo dado que, supongo, la programación se habrá realizado con motivo de la declaración de la renta y del día de Caridad (Corpus) que este año es el domingo 10 de junio (o jueves anterior).
Así puedo comprender que un buen director, Alejandro Toledo, haya atinado de lleno alcanzando la fibra sensible de los espectadores sólo con decir estas dos cosas: Primera, que se inspiró al cruzarse con una persona conocida de su propia profesión cuando aquél salía de un comedor de Cáritas, y segunda, textual: “me pasaron por la cabeza muchas cosas, pero sobre todo pensé en mi hija, en su futuro, en que, como todos nosotros, corría el riesgo de convertirse en una nueva pobre”. Para contar su historia siguió la trama de la
película de Will Smit titulada “En busca de la felicidad”. La cámara va siguiendo a un padre y a su hija de cuatro años que van recorriendo las calles de una ciudad con una maleta en la que está toda su vida, pasan la noche junto a un cajero automático y, cansados, encuentran un plato de comida en un comedor de Cáritas, en tanto que se oye una voz que dice: “En Madrid muchas personas han perdido la esperanza. Entre todos se la podemos devolver”. Se dan datos referidos a Cáritas Madrid, lo que ya nos da la explicación que buscábamos al principio de esta nota breve. Toledo, como quitándole importancia a su trabajo, dice que sólo se trataba de decirle a la gente que cualquiera de nosotros puede estar en ese lugar. Pues sí, es cierto, y puede ser un terrible drama; pero para todos surge una tercera inspiración-reflexión: ¿Y ahora, qué vamos a hacer, además de generosos: conformarnos si nos toca o emprender alguna acción para que no nos toque nunca?
