Contrastes

Foglietti, el músico que se fue con el virus

Fuente: Biblioteca Nacional de España.

Durante el primer cuarto del siglo XX el músico Luis Foglietti fue uno de los alicantinos más famosos en toda España, especialmente en la Villa y Corte y en el mundillo de los teatros madrileños. Era uno de los reyes del género chico, zarzuelas en formato más breve con distintas modalidades que van desde el sainete a la revista cómico-lírica. “Su música era fácil, ligera, juguetona, muy adecuada para la revista, la opereta y el couplet, géneros que principalmente cultivaba” (El Luchador). Sus partituras se hicieron populares y estuvieron en boga varios años, llegando a ser uno de los compositores que mayor cifra alcanzaba en las liquidaciones de la Sociedad de Autores. En este recorrido por su trayectoria vital y artística hemos consultado casi cincuenta cabeceras periodísticas de toda España. Se trata de la síntesis de un trabajo más extenso que esperamos sacar a la luz más adelante. Seguiremos al músico desde su nacimiento hasta que prematuramente dejó este mundo a los cuarenta años, víctima de la mal llamada gripe española.

Luis Foglietti Alberola vino al mundo un 7 de septiembre de 1877, en el número ocho de la céntrica calle alicantina de San Ildefonso. Sus abuelos habían llegado de Italia a mediados del XIX instalando un establecimiento de pañería y sastrería en la calle Labradores. La familia echó raíces en la Terreta y se convirtió en alicantina. Juan Foglietti Piquer, tío del músico, fue uno de los componentes de la sociedad Los Diez Amigos que dio origen en 1884 al barrio de Benalúa, por eso se puso su nombre a una de las calles del nuevo trazado urbano. El futuro músico tenía siete años por entonces.

El padre de Luis, Bernardino Foglietti Piquer, era sobrestante de obras públicas o –lo que es lo mismo– auxiliar del cuerpo de ingenieros de caminos, canales y puertos. Además, ocupó el cargo de subdirector provincial de la compañía de seguros El Fénix Español, con despacho contiguo a su vivienda, en el número nueve de la calle San Ildefonso. Quizá fueran problemas derivados de la marcha de la Cía (especializada en riesgos contra incendios) los que llevaron a don Bernardino a privarse de la vida voluntariamente un 9 de mayo de 1877.

Fuente: El Constitucional.

Negros nubarrones, penalidades y amarguras se cernieron sobre la familia, que se incrementaría con un nuevo vástago a los cuatro meses del fallecimiento paterno. La madre de Luis se las apañó como pudo. Una de las primeras cosas de las que se tuvo que desprender fue el piano, lo que no ayudaría al futuro compositor, pero Foglietti era un talento innato para la música. Siendo todavía un renacuajo ya andaba por el barrio haciendo sonar una flautita que él mismo fabricó con unas cañas, ejecutando sus primeras melodías que aprendía de oído al escuchar los organillos callejeros o las bandas de música.

“Sin maestros él mismo aprendió solfeo y cuando estuvo en aptitud de hacer estudios de piano, su madre pudo alquilar uno que resultó ser el mismo que años antes, tras la tragedia paterna, tuvo que vender la viuda para subvenir a las necesidades de la vida” (Ricardo Pastor. Diario de la Marina, La Habana, Cuba. 6 junio 1918).

Con su formación autodidacta el pequeño Luis destacaba y tuvo la oportunidad de estudiar en la Escuela Municipal de Música, donde en junio de 1890, con 12 años, obtuvo la calificación de sobresaliente. A raíz de ese éxito académico se suelta el pelo y casi con pantalón corto ejerce como pianista en la cervecería Las Dos Naciones, que Vicente Belda “el Chufero” regentaba en el alicantino Paseo de la Reina (actual Rambla de Méndez Núñez). Además de hacer lo que le gustaba y perfeccionarse en la música, tenía otro objetivo: ahorrar para volver a comprar el piano que su madre hubo de vender por necesidad y que ahora tenía alquilado, quería que volviera a ser suyo, como así sucedió. Pero su labor de hormiguita ahorradora iba más allá, esperaba conseguir fondos para marchar a Madrid con el fin de perfeccionarse en el Real Conservatorio de Música de la Villa y Corte.

En Las Dos Naciones el niño Foglietti estuvo algunos años estrenando valses, polkas o pasodobles, además de interpretar el repertorio habitual de la época, a base de cuplés o fragmentos zarzueleros (género en el que se hizo famoso). Cuando a no mucho tardar vistió pantalón largo comenzó a colaborar con el diario La Correspondencia de Alicante y el semanario satírico en valenciano El Cullerot. Años después Foglietti se ganó una buena fama de “decidor” y animador en las tertulias madrileñas que frecuentaba, donde cultivó su gracejo mediterráneo salpicado de chascarrillos en valenciano.

Con 16 años le encontramos dirigiendo la orquesta del Teatro Polo de Benalúa. Ya había compuesto varias obras como los pasodobles Carpinterito y –sobre todo– Lagartijillo, que le acarreó cierta fama no sólo en Alicante. Compone también dos pequeñas zarzuelas, Alicante Moderno y El bando de Villacabritos, estrenando esta última en el Teatro Circo de la plaza de Balmes (actual Mercado Central).

Fuente: Biblioteca Nacional de España.

El joven Foglietti sabía cultivar las relaciones públicas, enviaba sus partituras a los periódicos que, naturalmente, se hacían eco de “una nueva y exitosa composición del joven y prometedor maestro alicantino”. Al tiempo también componía piezas que dedicaba a señoritas alicantinas de familias acomodadas. La prensa de la Terreta recogía el evento y el nombre de Luis Foglietti se iba haciendo más famoso que el de su tío Juan que –como hemos señalado– da nombre a una importante calle en Benalúa. Así por ejemplo, El Nuevo Alicantino en su edición de 15 de septiembre de 1896 señalaba:

“El inspirado joven compositor y poeta, paisano nuestro, D. Luis Foglietti Alberola, acaba de titular con el nombre de María una bellísima composición musical (polka-mazurca) que ha dedicado a la simpática y bella señorita doña María Vidal Irles, hija del acaudalado banquero de esta capital D. Ramón Vidal. Digno de los mayores elogios es hoy el Sr. Foglietti por las envidiables dotes que posee en el difícil arte de Mozart y Rossini, en el cual progresa de día en día con asombrosa actividad”.

Fuente: Biblioteca Nacional de España.

Un culo inquieto nuestro músico que la semana anterior había cumplido 19 años y veía cómo su nombre, además de en crónicas de sociedad o culturales, también aparecía en anuncios de prensa que publicitaban la venta de sus partituras.

Fuente: La Correspondencia de Alicante. Enero de 1897.

En la época en que el chaval Foglietti comenzó a tocar el piano en la cervecería de la Rambla llamó la atención por su juventud y maestría, con lo que tuvo otras ofertas para amenizar las veladas de los cafés Suizo y Español, donde el 31 de enero de 1897 el sexteto Sánchez y Duart ofreció un concierto con recreaciones de Verdi y Foglietti, estrenando su pasodoble Paquita.

En junio La Correspondencia de Alicante (periódico del que, recordemos, era colaborador) se hace eco de los exámenes celebrados en la Escuela Nacional de Música y Declamación “en los que ha obtenido cuatro notas de sobresaliente en piano y solfeo el niño de 11 años Pepito Ibarra, discípulo del joven maestro D. Luis Foglietti”… aún no había cumplido los veinte y ya tenía discípulos dignos de elogio.

Con los calores del verano el paseo de la Explanada de los Mártires (al igual que hoy) acogía conciertos. En el celebrado el 30 de junio del 97 la Banda del Regimiento de la Princesa (con sede en Alicante) estrena el pasodoble Observación de Reclutas, dedicado al médico D. Vicente Llueca Colomer. El músico ya había traspasado las fronteras de la Terreta, el 22 de agosto en el jardín de la Alcarria, Brihuega (Guadalajara), se abre concierto con un pasodoble del joven maestro alicantino, El Nuevo Mundo.

Fuente: Biblioteca Nacional de España.

En su Alicante natal el joven Luis que –como hemos dicho– componía polkas y valses dedicados a señoritas de conocidas familias, también participaba en fiestas de cumpleaños o puestas de largo de las jóvenes casaderas. En diciembre del 98 La Correspondencia Alicantina se hacía eco de una de ellas que pudo tener especial significado para el músico:

“La fiesta celebrada en casa de nuestro amigo D. Gregorio Vallejos, con motivo de ser los días de su agraciada hija Lucía, resultó por más de un concepto brillantísima y agradable”.

Tras una amplia relación de los asistentes, con los apellidos más granados de la Terreta, continuaba:

“Rindiose culto ferviente a Terpsícore, Talía y Euterpe, luciendo sus envidiables dotes la sin par Francisca Guerra y Juana Mingot, que cantaron acompañadas al piano por el conocido compositor D. Luis Foglietti… tan agradable fiesta terminó bien entrada la noche, llevando los concurrentes gratos recuerdos”.

Y así debió ser para el maestro y la citada señorita Francisca Guerra, pues Foglietti le dedicó una polka-mazurca “a mi distinguida amiga la simpática señorita Paquita Guerra” con el sugerente título de Amorosa. Acabaron casándose.

Fuente: Biblioteca Nacional de España.

El joven Luis estaba preparado y antes de finalizar el siglo ya se había instalado en Madrid, donde le acogió el maestro y paisano Tomás López Torregrosa, que le consiguió una plaza de copista en la Sociedad de Autores. Era la época dorada del género chico, las zarzuelas más cortas y ligeras. A pesar de la fuerte competencia destaca enseguida por su buen hacer profesional, su simpatía y locuacidad. El 14 de diciembre de 1899 El Día le sitúa como maestro-director del Teatro Martín.

Aunque su actividad se centraba en la villa y corte, donde todo se cocinaba, tenía tiempo para explorar otros territorios, como la cercana Segovia, donde el 7 de julio de 1901 en el Teatro Miñón dirigió la orquesta en el estreno de la zarzuela El Mississippi, de Antonio Paso y García Álvarez. El Porvenir Segoviano lo reflejaba así: “La orquesta dirigida por el joven y estudioso maestro Luis Foglietti rayó a buenísima altura, mereciendo aplauso aparte el joven profesor”.

En los comienzos del siglo XX era tal la demanda de espectáculos de teatro lírico y musical, que se hizo habitual la colaboración entre músicos a la hora de componer todos los libretos que demandaba el mercado. El teatro y el espectáculo se habían abierto a las clases populares, sobre todo por la irrupción del género chico y el llamado “teatro por horas”, que consistía en la puesta en escena de piezas de corta duración (menos de 60 minutos) e independientes, lo que generaba muchas funciones al día (matinée, sesión vermouth, vespertina o de noche) siendo mayor la afluencia de público con el aliciente de que bajó el precio de las entradas al desaparecer la consumición obligatoria.

El domingo 22 de febrero de 1902, el joven maestro de 24 años vivió uno de sus primeros éxitos, aclamado por público y crítica, gracias al estreno en el Teatro Martín de un espectáculo con nombre casi impronunciable, El Fonocromoscop. El rotativo madrileño La Correspondencia de España recogía el acontecimiento:

“Al final de la representación fueron llamados a escena los autores de la letra sres. Abellán y Constante, y los maestros Arderius y Foglietti, compositores del libreto musical en el que destacan El tango del lorito o El dúo de los pavos, que a buen seguro pronto se harán populares”.

Por su parte el crítico teatral de El País escribía: “La mitad del triunfo corresponde por derecho propio a los maestros Foglietti y Arderius, autores de una partitura fresca, inspirada y retozona”.

El músico alicantino ha pasado en poco tiempo de joven promesa a consolidado maestro, compartiendo autoría con varios de los mejores músicos de la época que le auparon a trabajar con ellos por su talento, disciplina y buen trato.

Fuente: Biblioteca Nacional de España.

En el verano de 1903 al músico de la Terreta se le interpretaba ya por toda España. Los conciertos estivales a cargo de bandas municipales o militares solían incluir alguna partitura de Foglietti. El paseo del Boulevard en Santander o el del Borne en Palma de Mallorca fueron algunos de esos escenarios. Así lo recogían periódicos como La Atalaya de la capital cántabra o La Tarde, de la ciudad mediterránea.

Pero no todo eran elogios y parabienes. En enero de 1904 estrena Los Ministros en el Teatro Cómico, siendo la primera representación en Madrid de una partitura compuesta únicamente por él. Pasó sin pena ni gloria. Foglietti no desmayó, continuó trabajando en nuevos proyectos y en el mes de mayo La Correspondencia de Alicante se hacía eco de su última premier: “En el Teatro Eslava de Madrid se ha estrenado con gran éxito la zarzuela La Buena Moza, de cuya música es autor nuestro antiguo compañero de redacción D. Luis Foglietti, que fue llamado a escena repetidas veces”.

Ya estábamos a las puertas del verano y como cada año el maestro se deja caer una temporada por Alicante para ver a la familia, disfrutar de la Terreta y dejar alguna muestra de su talento. El 27 de julio El Graduador comunicaba que “se encuentra en Alicante nuestro paisano D. Luis Foglietti director de la orquesta del Teatro de la Zarzuela de Madrid. Permanecerá unos días entre nosotros para estrenar y dirigir en el Teatro de Verano del puerto La Buena Moza, de reciente estreno en la capital”. El 20 de agosto el mismo periódico daba cuenta de la marcha del músico a San Sebastián para dirigir la orquesta del Teatro Principal de la capital donostiarra, donde pasaba el verano la familia real con el joven Alfonso XIII a la cabeza.

Al llegar noviembre el maestro pasa a dirigir la orquesta de otro de los importantes coliseos madrileños, el mítico Teatro Eslava. En el año siguiente de 1905 Foglietti puso su firma en media docena de zarzuelas que estrena en los teatros Cómico, Eslava y Martín. A saber: El capitán Robinsón, Academia Modelo, La penca del Biznágas, La Tirana, Las Marimoñas, La feliz pareja y, sobre todas ellas, La Reina del Couplet, su primer gran éxito en solitario, estrenada en el Cómico el 28 de junio. El Heraldo de Madrid elogiaba al maestro: “En la partitura asoma el compositor de alto vuelo que hay en Foglietti”. Antes de finalizar el año se hizo cargo, como maestro-director, de la orquesta del Teatro Apolo.

En 1906, fuera de los escenarios, el Centro Regional Valenciano de Madrid elige nueva junta directiva en la que se integra Foglietti, nombrado presidente de la Comisión de Teatros. Ese año ven la luz obras como Noche de estreno o El Ramadán (fantasía morisca), “que fueron recibidas con muchos aplausos”. La nueva temporada de otoño nos muestra al maestro haciéndose cargo de la orquesta del Cómico.

En enero de 1907 estrena en dicho teatro el “apropósito cómico-lírico” Casta y Pura, con magnífico éxito. En primavera su batuta cambia de aires nuevamente pasando a dirigir la orquesta del Eslava. Aquel año estrena otra media docena de obras: Las doce de la noche, La Vida Alegre, Tupinamba, El músico ambulante, La conquista del marido o La Gran Noche. Todas con buena acogida.

En el comienzo de 1908 su “capricho lírico” La Feliz Pareja está de gira, obteniendo sonado éxito en el Teatro Apolo de Valencia y en el sevillano Teatro del Duque. Durante ese año estrena diez zarzuelas, siendo las más exitosas las que suben a las tablas en diciembre. En el Eslava, Si las Mujeres mandasen, compuesta con el maestro valenciano Vicente Lleó, que era al tiempo empresario del teatro. La prensa resaltó el éxito de una obra con cierto toque feminista pues planteaba el voto de la mujer cuando aún no se había conseguido en ningún país. A las puertas de Navidad, el 18 de diciembre, en el Teatro del Noviciado se pone en escena Sánchez Holmes o los sabios polizontes, que “con música del maestro alicantino D. Luis Foglietti ha sido un rotundo éxito” (El Heraldo).

Resultaba tan prolífico que en un mismo día podía estrenar dos piezas, como sucedió -por ejemplo- el 22 de mayo de 1909 en el Eslava: Botón de Rosa, en la sesión vermouth y Por todo lo alto, en la nocturna. Cuando al mes siguiente, en el Teatro de la Zarzuela, pone en escena Los Envidiosos triunfa una vez más. “La música es mejor que el libro, pero esto no debe envanecer al maestro Foglietti” (La Correspondencia de España).

En verano tampoco paraba, en plena canícula de julio el Teatro Novedades acoge el estreno de La Pajarera Nacional, “una crítica ingeniosa y hábil de nuestros más encumbrados políticos actuales. Los autores salieron a escena más de veinte veces” (LCdE).

Tras su estancia veraniega en Alicante el músico regresa a Madrid para participar en la kermesse de la Cruz Roja. Un gran festival en los jardines del Lux-Edén “cuya orquesta estará dirigida por el aplaudido maestro Foglietti”, señalaba la prensa de la capital. Su último estreno del año lo fue el 14 de octubre en la Zarzuela con El Club de las Solteras. Hasta diez veces hubo de levantarse el telón para que autores e intérpretes saludaran a petición del público, entre ellos los maestros Foglietti y Luna. Antes de finalizar diciembre el Teatro de la Zarzuela sufrió un incendio que le obligó a cerrar durante más de tres años.

Al comenzar 1910 (el año que cumpliría 33) era famoso en los teatros y popular en Madrid. En las tertulias que frecuentaba con artistas y periodistas era “alma y sostén de la jovialidad”. La revista Madrid Cómico publicaba en marzo “para comodidad de nuestros lectores una lista de los nuevos domicilios que habitan las personas más conocidas de Madrid” (la protección de datos ni siquiera era una entelequia). En la relación personajes como Benavente, Pérez Galdós y naturalmente “el maestro Foglietti” (tal cual), que vivía en la calle del Pez, barrio de Maravillas, hoy Malasaña.

Luis Foglietti (Fuente: Biblioteca Nacional de España).

Tras poner en marcha cinco zarzuelas y salir de gira con la compañía del Eslava, finaliza 1910 con el estreno en el Novedades de Huelga de Criadas. Fue tan grande el éxito que al día siguiente la dirección del teatro hizo pública esta nota:

“En vista del extraordinario éxito obtenido por la obra Huelga de Criadas de Antonio Viérgol, con música de los maestros Foglietti y Luna y siendo muchos los encargos que se hacen de localidades, la Empresa ha acordado expender estas en contaduría con veinticuatro horas de anticipación. Tendrán un 15 por ciento de recargo” (LCdE).

Agotado el papel se subían los precios. Todas las noches se fija el cartel de “no hay billetes” y las reservas se amplían de veinticuatro a cuarenta y ocho horas. El número musical más celebrado es el chotis La conquista de la cesta, todo un hit-parade del momento y es que Foglietti era eso: un compositor de éxitos en tiempos en los que no había listas ni existían los 40 Principales. El músico iba dejando su firma en una ingente obra.

Fuente: Biblioteca Nacional de España.

En 1911 levanta el pie del acelerador en cuanto a estrenos, pero varias de sus partituras están de gira por España. En Andalucía, La Pajarera Nacional, con gran éxito en Córdoba; Si las mujeres mandasen por las provincias vascas y Logroño; El que paga descansa en Cataluña, con gran éxito en Barcelona y Tortosa; y hay tiempo para cruzar el Mediterráneo y plantarse en Melilla con Huelga de criadas y La gran noche.

Por entonces en España la grabación fonográfica de música era algo novedoso. Las que gozaban de mayor prestigio eran las de la compañía alemana Odeón, que había entrado en nuestro país a través de su filial francesa, realizando las grabaciones en Madrid y Barcelona. Foglietti actuó como director de orquesta en varias, tanto de obras suyas como –sobre todo– de otros autores.

El 28 de noviembre el Teatro Novedades estrena La Montaña de Oro, con letra de Cerdá y música de Foglietti y Brull: “Obra de gran fuerza cómica que ha obtenido un éxito tan grande como merecido, con una partitura original e inspirada” (LCdE). En febrero de 1912 alcanzó las cien representaciones continuando en cartel varias semanas. A raíz de ese éxito pasó al Novedades como maestro-concertador durante la temporada de primavera, en la que estrenó Milagros del Amor y El país de la machicha.

En septiembre cuando aquí empieza el otoño y la primavera lo hace en el hemisferio austral, se estrena en Buenos Aires El Arroyo, de López Silva y Pellicer, con música de Foglietti y Valverde y Lola Membrives como protagonista. Es un rotundo éxito manteniéndose varios meses en cartel. Cuando en diciembre llega a España la acogida no es tan apoteósica como en la capital argentina, pues allí el tema del Madrid castizo era mucho más novedoso y, por tanto, atrayente.

El 30 de diciembre el músico y su esposa Paquita Guerra llegan a Alicante con el tiempo justo para el Año Nuevo y, principalmente, para acompañar a la madre de Luis que tras larga enfermedad deja este mundo el 11 de enero de 1913, año en el que el compositor estrenaría al menos una decena de obras, siendo su mayor éxito Las píldoras de Hércules, adaptación de un vodevil francés a cargo del periodista Ricardo Blasco: “tiene un asunto del verde más subido que puede verse. Al finalizar la representación estuvo el público más de media hora aplaudiendo, obligando a presentarse en escena a los intérpretes y los maestros Foglietti y Quinito Valverde” (LCdE).  A solicitud del público la empresaria del Eslava, Aurora Goya, autorizó a abrir la taquilla para la venta anticipada de las siguientes funciones. En un cuarto de hora se agotaron palcos y butacas, dos meses después alcanzó las cien representaciones.

En 1914 la estrella de Foglietti continuaba en lo alto, estrenó otra decena de obras siendo la más celebrada A ver si cuidas de Amelia (T. Eslava), un vodevil en el que “los maestros Foglietti y Valverde contribuyen poderosamente a su éxito ruidoso con una partitura muy agradable e inspirada” (LCdE). Los periódicos la catalogaron como “el mayor éxito de la temporada”.

Al llegar cada verano la prensa de provincias se hacía eco de los numerosos conciertos en parques y plazas. En muchos de ellos se ejecutaban obras del músico alicantino. En el estío de 1915 se llevaba la palma una fantasía de su zarzuela El Club de las Solteras y así lo recogían periódicos de Santander, Badajoz, Valencia, Cádiz, Tenerife o la propia Alicante. En noviembre estrena en el Eslava la zarzuela El Capricho de las Damas, de Ricardo Blasco “a la que ha puesto una música ligera, juguetona y traviesa el maestro Foglietti, partitura en la que abundan los valses y los dúos retozones” (LCdE). Había lleno en todas las sesiones, que muchos días eran dobles.

Entre las obras que estrena en 1916 destacan El abanico de la Pompadour (T. Eslava), una de las zarzuelas del género chico que más derechos devengó en la Sociedad de Autores, y Serafín el pinturero o contra el querer no hay razones (T. Apolo), en la que juntaban sus talentos dos alicantinos, Carlos Arniches (con Juan Renovales) en el texto y Luis Foglietti (con Celestino Roig) en la música, alcanzando gran éxito con ambas.

Serafín el pinturero (Fuente: Wikipedia).

Ya no estrena el músico al ritmo avasallador de temporadas anteriores, quizá porque tenía el ánimo más centrado en la adquisición de una propiedad en su Alicante natal para afrontar el futuro retiro entre olivos y almendros. Así que en marzo de 1917 “aún joven pero imitando a las ahorradoras hormigas, el popular maestro D. Luis Foglietti ha estado por Alicante para adquirir en el Casal de la Santa Faz un precioso huerto donde retirarse en su vejez… que esperamos tarde en llegar” (Diario de Alicante, 23 marzo 1917). Lo estrena durante el verano en su acostumbrada visita a la Terreta. A la vuelta de las vacaciones y recién cumplidos los cuarenta años se anuncia al maestro como director musical y maestro-concertador del Teatro Reina Victoria. Su mayor éxito en el 17 fue el “apropósito histórico-cómico-lírico-bailable” Ellas (T. Cómico), cuyas protagonistas eran figuras femeninas de la historia como Cleopatra o Salomé. Tanto el libro como la música de Foglietti y Gimeno Sanchís fueron muy aplaudidos, aunque las mayores ovaciones se las llevó la primera vedette Loreto Prado que “hizo exhibición de sus talentos, quedando con dos velos de los siete que portaba al comenzar la danza de Salomé. Un auténtico triunfo para la señorita Loreto” (LCdE).

El sábado 1 de diciembre Alicante inaugura un nuevo local de espectáculos, el Salón Granados en Benalúa, con accesos por la calle Doctor Just y la plaza de Navarro Rodrigo donde se situaba la entrada principal. “Se accede al interior por un amplio pasillo que nos lleva a un salón perfectamente cuadrado, con butacas elegantísimas de caoba y terciopelo verde… En la parte frontera al escenario se ubica la cabina cinematográfica para cuando haya que proyectar películas, con el escudo de Alicante presidiendo y repartidos por todos los muros de la sala unos medallones con los nombres de artistas locales como Pablo Gorgé y Luis Almodóvar y de otros alicantinos más universales como Chapí, Dicenta, Oscar Esplá, López Torregrosa, Arniches y Luis Foglietti” (Diario de Alicante).

Fuente: El Acorazado cinéfilo (https://www.bachilleratocinefilo.com/).

En febrero de 1918 el Montepío de Autores Españoles celebra asamblea general con proposiciones encaminadas a aumentar los ingresos de la caja social, cuyo destino era atender a viudas y huérfanos de los autores. Luis Foglietti pasa a formar parte de la renovada junta directiva. Ese año sólo tiene tiempo de estrenar dos obras, La araña azul y La perla del frontón, con magnífica acogida.

Mientras Europa se desangraba en la Gran Guerra, un enemigo silencioso e invisible había llegado al continente procedente de América, el virus Influenza A-H1N1. La mayor pandemia de la historia. En Europa ambos bandos censuraban y silenciaban las noticias al respecto para no dar pistas al enemigo. En España, que era neutral y no participaba en el conflicto, los periódicos sí lo hacían. Le llamaban “la enfermedad de moda”, “la epidemia reinante”, “la gripe que nos asola” o “el soldado de Nápoles”, en honor a una popular canción. La gente enfermaba con los síntomas de una gripe que se convertía en pulmonía y en pocos días podía acabar en fatal desenlace. Eso es lo que le ocurrió al músico alicantino que “atacado de la gripe, su dolencia complicóse degenerando en pulmonía que en breves días le ha llevado a la muerte” (Diario de Alicante). Era el 25 de mayo de 1918. Periódicos de toda España se hicieron eco del fallecimiento y las exequias.

Fuente: La Correspondencia de España.

Dos días después del óbito, en la tarde del lunes 27 de mayo se realiza el traslado desde la casa mortuoria, en la calle Valverde, a la estación de Atocha para su traslado a Alicante en el tren correo. Al duelo madrileño “asistieron numerosos autores, compositores, periodistas, actores y empresarios, con generosa ofrenda en forma de coronas recordando al maestro” (LCdE).

Al día siguiente llegó el féretro a la Terreta pasadas las dos de la tarde, con un retraso de dos horas. A las cuatro fueron trasladados los restos “encerrados en severo ataúd al coche estufa”, un tipo de carruaje fúnebre de lujo con paredes acristaladas que permiten ver el interior.  Iba tirado por seis caballos “empenachados a la Federica, que esperaban al pie de la escalinata de la estación” (La Correspondencia de Alicante). Desde allí se dirigió el cortejo a la avenida Maisonnave para desembocar en la plaza de la Reina Victoria (actual Calvo Sotelo) donde esperaba un enorme gentío y representaciones de numerosas instituciones alicantinas con el alcalde Antonio Bono al frente. La carroza iba cuajada de flores, cubierta con las coronas que venían desde Madrid y las que se habían añadido en Alicante, siendo necesarios carruajes de acompañamiento. La Banda Municipal formaba en la comitiva, que se dirigió hacia la calle Sagasta (hoy San Francisco) donde se incorporó el clero. A partir de ahí se le hicieron varios responsos en la citada calle Sagasta, plaza de Castelar, en la del Abad Penalva, plaza de Chapí y en la avenida Alfonso el Sabio, donde la Banda Municipal entonó una marcha para despedir el duelo. Recibió sepultura en el panteón familiar del desaparecido cementerio de San Blas, siendo trasladado años después al actual de La Florida.

Caricatura del músico en la Revista Teatral (Fuente: Biblioteca Nacional de España).

Tras la despedida Alicante quería homenajear a Foglietti y a propuesta del Ayuntamiento el 21 de julio se puso su nombre a una vía pública. A las seis de la tarde el concejal Juan Llorca y el hermano de la viuda Antonio Guerra, ante el numeroso público congregado en la plaza de la Santa Faz frente a la entrada principal de la iglesia y entre grandes aplausos descubrieron una placa, obra del escultor Vicente Bañuls, con el nombre y el rostro del compositor situada en la fachada del casal huertano que había adquirido para su retiro y que bien poco había disfrutado. Desde entonces la plaza del caserío alicantino de Santa Faz lleva el nombre de Luis Foglietti… el músico que se fue con el virus.

Fuente: Hoja del Lunes.
Fuente: Hoja del Lunes.

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Benjamín Llorens

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