Impulso irresistible

Exámenes de ingreso al coronavirus

Imagen: Gerd Altmann.

Nos han sacado los colores los que formaban parte del tribunal, unos seres que se nos han antojado de lo más antipáticos. La cuestión es la siguiente: O pasas de rango o te tenemos castigado para realizar determinadas cosas, empezando por no dejarte bajar al patio ni a la hora del recreo ni a ninguna otra. Hemos estado sometidos a un régimen disciplinario, que para los que no hemos pasado las pruebas a su debido tiempo nos ha sonado a castigo. Lo que a la ciudadanía se refiere creemos que hemos tenido un buen aguante, y eso ya es mérito, ya. Creo que pronto olvidaremos las vergüenzas que nos han hecho pasar, y mejor será que sea por la vía rápida para no guardarnos rencores.

Lo primero que habría que hacer, en el examen de conciencia previo, y después en el propósito de la enmienda consecuente, es pensar en positivo, y seguir empeñados (tengamos ya la edad que tengamos) en que lo nuestro es cambiar el mundo, modificarlo o transformarlo desde dentro, que es donde nos encontramos. Vivimos en un entramado de relaciones sociales y desde ahí podemos hacer las tareas de apaño, de unión, de recomposición de lo alterado que, por las razones que sean, se nos han ido escapando, o al revés, han sido ellas circunstancias tales que nos han traído a este inesperado redil donde poder ayudar en algo.

Demos todo lo sucedido como ocasión, tiempo y esfuerzo de nuestro querer servir a los vecinos, a los amigos, a los compañeros. Es que, si queremos transformar el mundo para ir haciéndolo mejor (que, como se ve, le sigue haciendo mucha falta), hemos de tenerlo dentro, que no se nos escape como una pelotita que cae y se desvía. “El amor es ciego”, decimos o apoyamos casi todos. Dicen otros que lo que ocurre es que el que ama ve muchas más cosas del que contempla algo con indiferencia. Para una persona “de paso” –digamos-, “ni le va ni le viene”, como solemos decir, si se han producido cambios en el mobiliario, si se han plantado flores coloristas o si hay más arbolitos. En cambio, el vecino que nació aquí, que guarda en su interior recuerdos en indudable forma de películas o de fotos que le animan el espíritu y le dan un tironcito a su sistema nervioso o sanguíneo que lo pueden transportar a otro tiempo y a otras sensaciones por vía virtual, sí que vivirá y tendrá vibraciones y hormigueos en todo el cuerpo. Vayamos con buen ánimo al siguiente examen que ya nos cogerá con mayor ánimo y experiencia. No sólo el ánimo nuestro sino también el de los miembros del tribunal de hoy, al que habrá que convenir que ha improvisado lo suyo.

Sending
User Review
0 (0 votes)

Demetrio Mallebrera

Comentar

Click here to post a comment

*

code

Patrocinadores