Balones a la olla

Entre el amor y el despecho

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

El Hércules volvió a perder. No sabe lo que es ganar desde hace prácticamente dos meses. Esta vez el compromiso no era de liga, se trataba de la primera eliminatoria de la Copa del Rey a la que debía enfrentarse, pero el conjunto andaluz del Recreativo de Huelva, el decano del fútbol español, también supo pescar en este río revuelto que es el actual Hércules.

Hércules 0 – Huelva 1

Desgraciadamente y aunque la de esta sección no sea nunca una crónica al uso, no es menos cierto que siempre tenemos que reparar y atender a mil detalles que no son precisamente fútbol, sino factores externos. Ayer sucedió algo curioso en el estadio, más allá de lo deportivo. La última parte del sainete que desencadenó todos los acontecimientos y el altercado del pasado domingo fue que los responsables del club, una vez más, volvieron a rectificar. Y es de justicia decir que eso estuvo bien. Rectificar es de sabios. Dada la marcha del equipo en liga era casi una ofensa al abonado decirle que tenía que pasar por taquilla para este partido de copa cuando la promoción, que si era gratuita, ya no está al alcance, cuando apenas todavía no se ha llegado al final de la primera vuelta. Después se dijo que era así, y así era. Después se dijo que a pagar el abonado, pero que si se pasaba, la segunda eliminatoria sería gratuita. Y finalmente, cuando se observó que el descalabro podría ser monumental, más las escenas vividas el domingo, fuera y dentro del estadio, se terminó rectificando otra vez y decidiendo que los abonados no pasarían por taquilla.

Y aquí es donde llega el despecho. Quizá ya fue demasiado tarde. Como decirle a la novia que la quieres sólo a ella y que te perdone cuando ya ha descubierto que tenías una amante. Haciendo un juego de cifras y letras apuntamos: el Hércules tiene algo así como seis mil quinientos socios según datos oficiales; ayer había en el campo una asistencia de mil setecientos sesenta y siete espectadores. Si le quitamos el pico por entradas sueltas, regalos y pases de favor, haciendo un juego del redondeo, los datos fríos son éstos.

Solamente el 23% de los socios fue al campo pese a que la entrada era gratuita. Para un aforo de casi treinta mil espectadores, esos mil setecientos sesenta y siete representaban algo así como el 6% de toda la capacidad del estadio. La noche no era ni mucho menos cruel en lo que a la climatología se refiere, entonces cabría preguntarse qué pasó. Ya fue una cuestión de orgullo, de amor propio, de DESPECHO. Algo así como ¡Ahora ya no te quiero! ¡Ahora ya de nada me vale que me digas que me quieres!

Y la verdad es que, en lo meramente deportivo, el equipo mejoró en relación con lo visto últimamente. Vicente Mir presentó un once inicial con algunos retoques pero sin llegar a ser una revolución y el equipo aguantó el empuje de este gallito del grupo andaluz, incluso pudo ganar bien, a tenor de las varias ocasiones de la segunda mitad, cuando el equipo jugó mejor y más liberado, unas veces el desacierto, otras el portero, otras la mala fortuna, privaron al Hércules de igualar y ganar un partido que se desequilibró en el minuto treinta de la primera mitad.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

Primero fue un aviso en un tiro raso y por bajo, que Falcón logró despejar a córner, y en ese saque de esquina el capitán de los onubenses, Diego Jiménez, estableció el cero a uno de fuerte cabezazo, resultado que a la postre sería el definitivo. Debieron pasar cosas en la segunda parte, como hemos dicho, pero el Recreativo de Huelva supo defender y sin ser gran cosa estar bien asentado sobre el terreno de juego; eso sumado a que al Hércules no le sale absolutamente nada, fue definitivo para dejarnos fuera de la Copa del Rey a las primeras de cambio. Una verdadera pena porque la copa sólo la ganan al final equipos de Primera División, pero pasar de ronda es de vital importancia para conjuntos modestos, pues a poco que haya un poco de fortuna la suerte te puede emparejar con equipos de relumbre de categorías superiores y eso la taquilla lo agradece. Midieron mal su fuerza o su impulso los responsables del club creyendo que haciendo pagar a los socios se haría una gran recaudación. La gente ya estaba hastiada del todo, por la marcha del equipo, la venta de entradas fue algo irrisorio en cuanto a cantidad y cuando correctamente se rectificó ya era tarde porque entonces apareció esa misma afición, pero DESPECHADA. Si el domingo después del partido frente al Badalona llegaron los reproches y las recriminaciones, ayer llegó la desidia, el desprecio y la indiferencia.

Cabría preguntarse, si no hubiese saltado esta espoleta, y el gratis total hubiese sido desde el principio, qué cantidad de gente podría haber asistido, dando y ofreciendo mayor calor y color en las gradas. Así la cosa se llegó a diluir y el ambiente y el clima fue más disipado que, incluso algún partido de pretemporada, de esos amistosos que se juegan de preparación entre semana, algunas noches de julio y agosto.

En la sala de prensa, Vicente Mir con el ánimo alicaído, esta vez alabó al público; ha aprendido la lección. Apeló al espíritu de lucha y trabajo y lamentó haber tenido ocasiones para ganar y haber perdido en un acierto de ellos con fallo propio de su equipo. Se quedó con haber llevado la iniciativa y lamentó la falta de gol.

Sólo cabe esperar que concluya ya este año, y después de la Navidad lleguen caras nuevas e incorporaciones de jugadores que sustituyan a unos cuantos de los actuales y puedan aportar algo nuevo.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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