Balones a la olla

El Hércules vuelve a vencer en casa con “dos puertas” cerradas

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

No fue una victoria relajada, no fue cómoda, tampoco fue holgada, pues el segundo tanto llegó casi en las postrimerías. Lo que sucede es que el potencial del Hércules atrás es tal que es misión harto difícil hacerle un gol. En concreto, le han hecho solamente uno en cinco jornadas disputadas. El equipo lo fía y encomienda todo a su fortaleza física en retaguardia y al buen juego aéreo y entendimiento de sus dos centrales, Moisés y Tano. A partir de ahí, paciencia y alguna ocasión llegará, el partido es muy largo y las genialidades de centro de campo para adelante pueden ser muchas. Dos buenas perspectivas; el Orihuela estaba imbatido y ocupaba puestos de arriba, y ayer el Hércules tenía cinco bajas que, en circunstancias normales, hasta serían titulares por delante de otros que jugaron. A las ausencias de Acuña, Benja, Pedro y Erice, se sumó también a última hora la del lateral derecho Raúl Ruiz, que fue suplido con suficiencia e incluso brillantez por parte del joven Javi Pérez.

De esta forma se supera un derbi provincial, que era una china en el zapato. Y viene bien para la moral, porque este tipo de enfrentamientos se le venían dando mejor a los contendientes de la provincia que al representante de la capital, de un tiempo a esta parte.

HÉRCULES 2 – ORIHUELA 0

Dos puertas cerradas. La primera, la del Estadio Rico Pérez, por orden de Sanidad. La segunda, la de la meta, la de la portería de Falcón. Un gol después de cinco partidos supone un porcentaje del 20%. No es muy heterodoxo hablar de ciencias exactas en el fútbol, pero este dato es irrebatible.

Esto del coronavirus, o más simpáticamente llamado, covid-19, maldita la gracia que tiene, no deja de tener sus paradojas. Incongruente, uno ha podido dormir una noche, con una señora, que además es la suya, y al ir al trabajo juntos en coche por la mañana, un policía les ha parado por no ir acomodados, el uno al volante y el otro en los asientos de atrás. Incongruente el trasiego de gente junta en los autobuses, en supermercados y mesas de restaurantes, donde además no hay mascarilla, con el fin de poder ingerir y masticar.

Incongruente la imagen que vimos ayer y aquí reflejamos. Todavía más si cabe. Treinta mil butacas vacías y desiertas en el Rico Pérez, por orden de Sanidad. No se puede sentar ni un espectador, aunque sea a veinticinco asientos uno del otro. Frente al propio estadio, en la Ciudad Deportiva, se disputaban partidos de fútbol siete, de chavales alevines o infantiles. Al recinto deportivo también estaba prohibido entrar incluso guardando distancia de seguridad. Sin embargo, fuera del recinto, padres, madres, abuelos y familiares de las criaturas se agolpan sobre el muro y la verja, en el exterior, todos apiñados y juntos, sin guardar distancia para poder ver las evoluciones del partido. Algo que también pasaría en el Rico Pérez si no fuera por la altitud de la edificación. Como reza el refrán: “Es peor el remedio que la enfermedad”. Por evitar un mal la consecuencia puede llegar a ser mucho mayor. Algo así como apagar fuego con gasolina.

Fotografía: Diego Ferrándiz.
Fotografía: Diego Ferrándiz.

Por lo demás, diremos que se presentó el Orihuela en Alicante, en jornada matinal, con un equipo plagado de antiguos jugadores herculanos, todos ellos capitaneados por el sempiterno Chechu Flores; por él no pasan los años, como por Toche; les acompañaban Miguel Marí, hijo del célebre portero herculano de los noventa, Solano y Olmedo, cedido este año a los de la Vega Baja y que no podía jugar por temas contractuales. La película del partido se resume pronto. El Hércules mandó a lo largo de todo el partido, sin espectacularidad, pero imprimiendo su ritmo. Ocasiones y ocasiones, aunque no tantas como otras veces, al final cuajaron dos de ellas. El Orihuela a la defensiva. Sólo Toche en punta y Chechu que hacía de enganche, por lo demás dos líneas de cuatro. En la primera parte a balón parado gran tiro de Borja y gran parada de Leandro. Lo mejor del Hércules, Moyita, es quien lleva la manija y elabora en la sala de máquinas, y otra buena ocasión en el minuto treinta y dos, el hasta ahora inédito Javi Pérez, llega solo hasta la línea de fondo, centra, pase de la muerte y Borja con tiempo para todo, estrella el balón contra la defensa. Balonazos, juego aéreo, pocas florituras y Falcón vive tranquilo. Tano y Moisés son una garantía, temporadas atrás el portero gaditano ni se lo hubiera creído.

Y con el segundo acto llegó el desatasco y afortunadamente llegó muy pronto. Tras la reanudación, jugada personal por la derecha de David Sánchez, que hasta el momento había entrado poco en juego, centro medido a la cabeza de Buenacasa, el zaragozano remata y el balón pese a la argucia del portero sacándola, rebasa la línea de gol. Era el uno a cero. La posibilidad del Orihuela que hubiera cambiado de escenario en el minuto cincuenta, centro por la izquierda y Toché llega a tocar y rematar, pero Falcón con apuros y con la punta de la bota llega a despejar. Recordó las apreturas de otros tiempos. Minutos y minutos que transcurrían y en los que el Hércules sabía leer bien el partido. A partir de ahí llegó el carrusel de cambios y sustituciones, las más decisivas, las de los incorporados, Manu Garrido y Abde. A cinco para el final, cuando más volcado estaba el cuadro escorpionero sobre la meta local, porque no le quedaba otra. Contragolpe conducido por Garrido, balón al espacio para el joven Abde, éste se deshace en velocidad de su marcador, encara al portero y si el día de la Peña Deportiva no vio puerta, esta vez la ejecutó por bajo, raso, cruzado y al palo largo. Algún delantero experimentado de treinta años y largo recorrido no hubiera tenido tanta sangre fría.

Tercera victoria en casa, pleno. Más dos empates de cinco jornadas disputadas. En sala de prensa el técnico visitante Gerard Albaladejo se presentó conforme y resignado. Afirmó haberlo tenido todo controlado hasta el descanso, pero admitió que el gol tempranero de la segunda mitad les descentró, y luego su huida adelante a la desesperada les pasó factura con el contragolpe del Hércules.

El entrenador herculano, García Cubillo, contento y satisfecho con todo y con todos, como no podía ser de otra forma. Dijo adaptarse a los campos y a los equipos semana tras semana según las circunstancias. En un momento a la prensa dejó de interesarle el partido que se acababa de disputar para centrarse en el próximo choque, frente al líder Ibiza.

Cubillo calificó el partido siguiente como uno más. Nada decisivo, nada a vida o muerte porque quedan muchos puntos. Pero sí reconoció que el Ibiza es un equipazo.

García Cubillo durante la rueda de prensa posterior al partido (Video: Ferrándiz).

Ahora mismo los de las Islas Baleares son primeros en la tabla y le sacan cuatro puntos al Hércules, que ya es segundo.

Será el próximo domingo día veintinueve, todavía mes de noviembre. Es verdad que no será decisivo pero, aunque Cubillo no quisiera reconocerlo, de lo que pase en la ISLA DEL PLACER dependerá en buena medida la dimensión de este Hércules y sus posibilidades en esta liga tan corta, en la que sí o sí, hay que quedar entre los tres primeros, para después luchar por nuevos retos, sea como sea, A PUERTA ABIERTA O A PUERTA CERRADA.

Sending
User Review
3 (2 votes)

Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

Comentar

Click here to post a comment

*

code

Patrocinadores