Balones a la olla

El Hércules no logró pasar nada por la aduana de Andorra

Tras el espejismo frente al Barcelona B...

Tras el espejismo frente al Barcelona B, el Hércules vuelve a la cruda realidad, volvió a perder en su desplazamiento a Andorra, ese país idílico situado en los Pirineos, en un privilegiado enclave, entre España y Francia. En un partido con una deficiente primera parte, y una segunda donde experimentó algo de mejoría, finalmente perdió de forma justa, en el Estadio Prada de Moles. Y eso por mucho que nos duela decirlo y reconocerlo.

Andorra 2 – Hércules 1

La licencia que me tomo con el titular, viene a cuento, de aquellas expresiones que se oían hace muchos años, cuando la gente acudía al país vecino, a hacer turismo y después intentaban colar por la aduana, botellas de alcohol, tabaco o aparatos de sonido, y los menos interesados bolas de queso o barras de mantequilla: «Hemos pasado dos botellas declaradas y cuatro más», «Al final pasamos cinco cartones de tabaco» y otras cosas de tenor semejante. Lo cierto es que la sufrida afición herculana, ayer no pedía ni tabaco, ni alcohol, ni aparatos de alta fidelidad, sino al menos un empate que hubiera supuesto un punto. Pero nada de nada, el regreso a España fue de vacío. O si acaso se trajeron un cargamento de decepción y mala leche. De haberles preguntado, eso es lo que hubieran declarado.

El Juguete que se ha comprado el jugador del Barcelona, Piqué, no sabemos, si para divertirse y pasar el rato o para especular en esferas más altas, ha sido plagado de buenos jugadores de Cataluña, y al frente de la nave ha puesto a su amigo y también exjugador blaugrana, Gabri García, al margen de otras inversiones. Van primeros clasificados en este grupo de la Segunda División B, y a razón de lo visto este domingo, parece que ni va de broma ni es casualidad.

Muy pronto llegó el gol de los locales, en el minuto cinco, un contragolpe conducido por Ernest Forgás, acabó en el fondo de la red, después de dos recortes, rompiéndole una vez más la cintura a Samuel. Por bajo lamiendo el poste y con la izquierda. Inalcanzable. Había recibido el balón desde su propio campo, y sorprendió a todos.  Alguna acción aislada del Hércules, y lo demás todo un festival de jugadas hilvanadas, disparos y ocasiones para el Andorra. Así hasta el minuto veintiséis, cuando llegó el dos a cero. Disparo fortísimo desde fuera del área de Moussa, jugador de color. Un gran gol, y un sorprendido y abatido Falcón. Definitivamente el Hércules desbordado, dos goles en la primera media hora. Y, por cierto, en el capítulo de curiosidades, el centro de la defensa andorrana, lo lidera Adriá Vilanova, el hijo del desaparecido entrenador del Barcelona Tito Vilanova. A este chico le tuvimos en el Hércules hace un par de años, durante toda una temporada, y solamente disputó un partido. Un año de vacaciones en Alicante, entrenamientos, práctica de gimnasio por las tardes de forma particular, playa y aperitivos y refrescos, por las zonas de ocio. Parece ser que no valía, y eso que esa temporada, el Hércules tuvo hasta tres entrenadores.

En la segunda mitad, el Hércules se hizo un poco el ánimo y empujó con más convicción, pero sin hacerle pasar al rival mayores apuros. Fue a partir del minuto sesenta y nueve, cuando tras la expulsión del local, Moha, por doble amonestación, el Hércules apretó un poco más. En el ochenta y tres llegó el gol de Borja Martínez, un disparo seco tras un recorte dentro del área que, por su dureza al impactar en un defensa local, se envenenó y acabó en el fondo de las mallas. En ese tramo hubo dos jugadas afortunadas de Jona, que había salido en la segunda parte. La primera no valió de nada pues dio en la madera, pero el árbitro invalidó por fuera de juego, la segunda llegó a entrar, pero tampoco valió de nada, porque el colegiado también decretó otro correcto fuera de juego. Pese a ser delantero, que este chico meta un gol a favor del Hércules es una quimera desde que llegó. Unas veces no acierta, otras veces lo impide la madera, y alguna que acierta está en fuera de juego. Debe estar gafado. No es el primer delantero que llega al Hércules, con vitola de buen realizador, y aquí no logra marcar. ¡Qué misterio!

El Andorra todavía pudo ampliar su victoria, Falcón le desbarató a Ernest Forgás, un nuevo contragolpe en el minuto ochenta, al anticiparse a su acción. Después siete minutos de descuento y ni por esas.

Seguimos en la zona de los condenados y además encajamos muchos goles. La próxima jornada frente al modesto conjunto aragonés del Ebro, en el Rico Pérez.

Ya en casa, sin viajes de por medio, ni países extranjeros, ni aduanas, cabe preguntarse: ¿QUÉ SERÁ LO QUE EL HÉRCULES TENDRÁ QUE DECLARAR? Cualquier cosa que no sea una victoria, podría hacer saltar todas las alarmas.

Por cierto, lo de la plataforma FOOTTERS, por donde ayer pudimos ver el partido es desesperante. El precio de la contratación es cierto que es muy módico, pero…  Pase lo de los locutores de narración cansina, la dicción deficiente y la voz nada parecida a un locutor profesional. Pero habría que decirle al compañero, que el entrenador del Hércules se llama Jesús y no Juan. Que Álvaro Alfaro, es Alejandro Alfaro, hermano del otro Alfaro, el llamado Jesús. Que se pone toda la carne en el asador, y no todo lo gordo en el asador, y que el gentilicio de Andorra es andorrano y no «andorrés». Cabría preguntarse dónde está el servicio de documentación e incluso un poco de cultura general, de la que se adolece.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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