Balones a la olla

El Hércules le estalla entre las manos a Esteve

Bienvenida a Manolo Díaz, nuevo entrenador del Hércules de Alicante, CF.

Lo decíamos en la crónica del partido. El nuevo técnico Alejandro Esteve, sustituto de Cubillo, fue destituido como entrenador del Hércules este lunes por la tarde (8/2/2021). El juguete que puso Carmelo del Pozo en sus manos, secretario técnico, ha terminado por romperse. Dos partidos. Un punto de seis ha sido su bagaje. Manolo Díaz, antes entrenador del Castilla y de la Ponferradina, será su sustituto. Definitivamente el experimento ha sido fallido.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

A continuación, la crónica del último partido, entre Peña Deportiva y Hércules:

El Hércules sale derrotado de Santa Eulalia del Rio, en su enfrentamiento contra la Peña Deportiva. El desplazamiento a la Isla de Ibiza también fue otra operación fallida.

El Hércules ha perdido los tres partidos que esta temporada ha jugado sobre césped artificial. En Ibiza, en Atzeneta y ayer en Santa Eulalia. Se dirimía la jornada número trece, y sí que ha sido fatídica, por la derrota y porque la también derrota del Alcoyano en su propio feudo frente al Villarreal B, ha supuesto salir de los tres primeros puestos de la clasificación por primera vez en lo que va de temporada. Ibiza, Alcoyano y el filial de la provincia de Castellón, ocupan ahora esos puestos de privilegio que dan derecho a mayores cotas en la segunda fase de esta liga.

No me atrevo a hablar de buen partido o mal partido. Quizá simplemente habría que hablar de adaptación. En un campo de estas características y con un césped artificial viejo, desgastado y en malas condiciones, es lo mismo que jugar encima de una toalla de baño. Pero esa es la clave, adaptación, atención, nada de despistes a balón parado y balonazo y tentetieso. El Hércules salió bien para ir perdiendo fuelle, no aprovechó sus oportunidades, sobre todo por mediación de Buenacasa; hace muchas cosas bien, pero no mete goles, y eso no casa con ser delantero de profesión. Una falta de atención a balón parado, un par de despistes y es suficiente, partido al traste. El rival era el segundo por la cola. En el último tercio de partido, empuje, arrebato, sensación de desbocamiento, pero nada más, lo que en el mundo taurino se conoce como un “arrimón” efectista, pero sin resultado convincente; el gol de Benja para maquillar la tragedia no fue suficiente.

Por si faltaba algo, el día en que el diario Información, enhorabuena al compañero José Emilio Munera, publicaba una desgarradora entrevista con el recientemente destituido técnico, David G. Cubillo.

El madrileño ya desde la capital de España destila dolor, rabia, impotencia e incomprensión por su cese en todo cuanto dice, y hay que ver como lo dice. Lo más interesante, lo que le dedica a su segundo entrenador, hoy su sustituto, Alejandro Esteve; siente pena y decepción, arrepentimiento por haber contado con él y por como ha hecho las cosas. No se llega a atrever, pero le falta llamarle “JUDAS” y es que lo lógico, en estos casos es que el segundo se hubiera ido de la mano con el primero, bien por decisión empresarial o de motu proprio por solidaridad. A estas alturas quizá en los despachos más nobles de Romeu Zarandieta se puedan estar ya preguntando si la decisión del cese de Cubillo fue prematura y precipitada o cabía la posibilidad de haber tenido algo más de paciencia. Con Esteve no ha mejorado y lo que es peor, como ahora analizaremos, maneja el timón a golpe de decisiones, que no se sabe si son golpes de efecto, de autoridad o más bien palos de ciego.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

Peña Deportiva 2 – Hércules 1

Cuando los de mi generación y yo mismo éramos niños, al llegar la festividad de Reyes, había tres regalos estrella que te podían hacer si eras muy afortunado y te habías portado bien. Tres regalos que, además, se hacían para toda la vida; sí, pensando que era algo muy valioso que te iba a durar por mucho tiempo. Hablo de la bicicleta, el tren eléctrico y el scalextric. Curiosamente a veces cualquiera de ellos por una cosa u otra, a los quince o veinte días se había roto por mal uso o se había estropeado y dejado de funcionar. Pudiera ser, ojalá me equivoque que, pasados quince días, a Alejandro Esteve, el “juguetito” llamado Hércules que le regaló Carmelo del Pozo, se le haya roto o esté a punto.

Ayer, como hiciera la semana pasada con Borja, deja en su casa de Alicante a Nani, titular hasta ahora en todos los partidos, y hace jugar al recién incorporado Alex Martínez, que hacía un año que no disputaba un partido. Vuelve a hacer titular a Borja, que la semana pasada ni se había vestido. Hace desaparecer de la alineación a otro fijo, Jesús Alfaro. Sienta sin ton ni son a Javi Pérez y le sustituye por Raúl. En el centro de la defensa, ante la baja por sanción de Tano, mantiene a Teo, pero no juega Moisés que quizá llega justo. Un cambio radical del setenta y cinco por ciento respecto al bloque que tan seguros nos había hecho. Buenacasa no le mete un gol ni al arco iris, pero como no está Acuña, parece no haber otra opción, ni la imagina ni la crea. Por qué sí vuelve al francés Appin a la titularidad y, como pareja de baile, le pone a Erice, un doble pivote de corte defensivo, donde no hay creador ni organizador, porque Moyita sigue lesionado. Mientras el organizador natural de las dos últimas temporadas, Diego Benito está en el banquillo. Si alguien entiende el galimatías que me lo explique. Es como poner a un chimpancé frente a un ordenador y que la criatura comenzase a tocar teclas al tun-tun. O como darle el piano de Richard Clayderman al mismo primate.

La película del partido, sin entrar en mayores profundidades, se cuenta de la siguiente forma: Salió el Hércules bien en la primera parte, bien es verdad que la Peña Deportiva nos dio un susto en el minuto veinte con un remate que se fue lamiendo el larguero. Pero a renglón seguido, en el minuto veintiuno, Buenacasa, gozó de dos oportunidades que podían haber sido dos goles y haberlo cambiado todo. Primero desperdicia un balón al contragolpe, donde se entretiene, le falta decisión y no chuta a la primera, dando tiempo al portero. Más clara todavía la del minuto veintiséis, chuta cruzado desde la izquierda y el balón raso sale rozando el poste. En ambas, en el argot se le dice “perdonar”, y dos minutos más tarde no nos perdonan a nosotros. La Peña bota un córner, despiste generalizado y Pau Pomar, libre de marca remata a la red. Mal defendido. Antes del descanso pudo llegar el segundo, lo evitó Falcón, gran parada a remate de Antonio López.

Pero poco importó porque lo que se pudiera hablar en el descanso se fue al traste a los dos minutos de comenzar la segunda parte. Error defensivo de nuevo, el conjunto balear arrincona al Hércules, dos defensores por delante del portero incluso sin marcar a nadie, y Cristeto agarra un zapatazo que entre la nube de piernas sorprende a Falcón, que nada puede hacer. Era el dos a cero. Poco después hasta pudo llegar el tercero, un malentendido entre Falcón y Raúl Ruiz, casi lo aprovecha al descuido el delantero.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

Luego el empujón efectista, del que hablamos al principio que de poco sirvió. Tiro al palo del joven marroquí Abde, que había salido en la segunda parte, y el gol de Benja a la media vuelta a pase de Borja, que también había entrado de refresco. Ya poco más pasó, presión y arreones, pero sin resultado. El partido moriría con la derrota por la mínima. Incluso con un susto final otra vez para el Hércules por un tiro raso que detuvo con acierto Falcón.

Si lo de la derrota en Atzeneta y el empate con el Alcoyano en el Rico Pérez de la era Cubillo estuvo mal, esto otro es mucho peor. Más sofocante y peligroso.

Estamos fuera de las tres primeras plazas. Es primero el Ibiza con treinta puntos. Segundo el Alcoyano con veintidós, tercero el Villarreal B, con veinte, y cuarto el Hércules con veinte, pero peor golaveraje. Aunque solamente sea un simbolismo ahora mismo estamos fuera de la reválida del mes de marzo.

El nuevo enfrentamiento también fuera de casa. En Orihuela, un rival que se hace fuerte en su feudo, aunque baje enteros fuera de casa. Sólo restan cinco jornadas.

Ni lo deseo, ni quiero pensarlo, pero un nuevo pinchazo en la Vega Baja podría determinar alguna decisión también de tipo traumático tan inesperada como la del propio Cubillo.

La cuestión es si mantendrá EL JUGUETE en funcionamiento Esteve o será el Hércules UN JUGUETE ROTO en sus manos y si también se romperá él mismo del batacazo.


 

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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