Opinión

El engaño del ferrocarril costero

Proyecto del Tren de la Costa presentado en Diputación de Alicante. Foto: DIPUTACIÓN DE ALICANTE
Proyecto del Tren de la Costa presentado en Diputación de Alicante. Foto: DIPUTACIÓN DE ALICANTE

Mientras los usuarios de las líneas de Cercanías de la Vega Baja y el Medio y Alto Vinalopó sufren la endémica falta de inversión en estos trenes, ahora la Diputación apoya el Tren de la Costa Alicante-Valencia, idea desechada por Fomento por su coste.

Hace algo más de diez años, el entonces conseller de Obras Públicas y Urbanismo, José Ramón García Antón, dijo que entre sus proyectos a medio y largo plazo se incluía la recuperación de un proyecto olvidado pero que, bien financiado y proyectado, podría servir como propulsor económico de las comarcas de las Marinas. La conexión por vía férrea de Alicante con Valencia, a través del norte de la costa alicantina y el sur de la valenciana, en puridad una mejora sustantiva del popular trenet, podía ser un elemento capital para que el transporte de las dos capitales a través del litoral y que los vecomps de estas comarcas no dependieran sólo de los autobuses de línea, de la Autopista del Mediterráneo y de la carretera nacional 332. Cualquiera que haya utilizado el Limón Exprés y los convoyes del Ferrocaril de Vía Estrecha comprende enseguida la necesidad de mejorar esta infraestructura. ¿Vale la pena una inversión tan elevada, en el entorno de los 500 millones de euros para acometer este proyecto? En teoría parece claro que sí.

Sin embargo, en los últimos cincuenta años ha prevalecido el apoyo a la Autopista del Mediterráneo y el transporte por carretera a la vía férrea. De hecho, se abandonó en su idea la conexión Dénia-Gandía, a finales de los sesenta, una medida acorde por el desprecio que entonces había hacia el ferrocarril y el apoyo a las comunicaciones por carretera. El paso del tiempo ha demostrado que el concepto moderno de tren nada tiene que ver con lo que se desarrolló a finales del siglo XIX y principios del XX. Incluso, en plena borrachera de apoyo a las líneas de alta velocidad se llegó a pensar en la posible llegada del AVE a Benidorm y Gandía. Entonces se impuso la sensatez, entre otras cosas, porque la crisis económica anuló con rapidez las surrealistas ideas que la alta velocidad provocaba en mentes oportunistas.

Antes de que este proyecto se ponga en marcha, hay planes más urgentesPasado el tiempo, en algunos sectores del Partido Popular se ha considerado ahora que el Tren de la Costa no era una idea tan mala. Por supuesto que no. Pero a quienes ahora proponen recuperar un proyecto de transporte público que no sea tan pobre como el trenet ni tan exclusivo como la autopista para no depender de la vieja línea de autocares La Unión de Benissa, conviene recordar que, antes de que este interesante proyecto se ponga en marcha, hay paralizados planes más urgentes como la duplicación de la vía del AVE entre Parla y Madrid para abrir el tercer túnel ferroviario de Madrid, que está acabado desde enero de 2011 y conectará los AVE que enlazan Madrid con la Meseta Norte y en un futuro el Cantábrico y el Atlántico con Andalucía, la Región de Murcia y la Comunitat Valenciana.

Tanto los túneles de Pajares, bueno, el túnel, el otro se ha convertido en tubería para encauzar los acuíferos afectados por una obra mal concebida y peor desarrollada, para unir la Meseta con Asturias sufre un escandaloso retraso y su inversión inicial va camino de triplicarse. El AVE a Galicia está pendiente de la conclusión de las obras entre Zamora y Orense, por encima de la esquina fronteriza con Portugal. La Y vasca avanza como puede gracias a la inversión del Gobierno vasco. La finalización de las obras para la conexión de Alicante con Valencia y con Murcia, también con alta velocidad, deberá esperar como muy pronto al año que viene, dependerá en todo caso de los Presupuestos Generales del Estado de 2017 y todavía no hay Gobierno con capacidad de decisión en esta materia.

Tren Cercanías Alicante-Murcia. Foto: WIKIPEDIAAsí las cosas, si ni tan siquiera hay nada decidido para que el aeropuerto internacional de El Altet disponga de una línea férrea que enlace la terminal con Alicante y Murcia, a pesar de que hay una caja de hormigón reservada bajo el aparcamiento concluido en 2011, pensar en recuperar un proyecto para enlazar Alicante-El Campello-La Vila Joiosa-Benidorm-Altea-Calpe-Benissa-Gata-Ondara-Dénia-Oliva-Valencia es tan ilusorio como creer que las conexiones ferroviarias de Cercanías de Alicante con Orihuela y su entorno, o con Elda y Villena, pueden dar un salto de calidad en poco tiempo, cuando llevan años y años de abandono y la puesta en marcha de la alta velocidad entre Madrid y Alicante no ha hecho más que atrasar su modernización aún más.

Cuando los usuarios del AVE sufren las carencias de una estación terminal cutre, pero cutre, cutre, cuando los vecinos que durante décadas no cejaron en su empeño del soterramiento de las vías para la construcción de un gran parque que uniera las barriadas de San Blas y Alipark intentan que la actual estación terminal siga siendo provisional y no sea durante cien años pendiente de su conclusión, cuando los proyectos están así de estancados, la idea de recuperar y apoyar el Tren de la Costa de los alcaldes de las Marinas, respaldada por el presidente de la Diputación Alicante se asemeja más a un intento de mantener viva una ilusión que a un plan serio de acometer la obra. Hay demasiados planes, de mayor calado que el tren de la Marina, pendientes de finalización, como para acometer un proyecto, interesante, sí, pero hoy por hoy utópico. Lo demás es engaño.

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Julia Álamo

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