Balones a la olla

El efecto Quique y el fútbol del revés

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

Si ajeno a la clasificación y a los puntos, un extraterrestre hubiera presenciado este partido de fútbol, ocultándole incluso la categoría de los contendientes, habría dicho que se trataba de dos gallitos, de un choque entre los primeros de la clasificación, de tú a tú, y con las espadas en todo lo alto. Cualquiera diría que se trataba de un colista casi desahuciado y del líder, del primer clasificado en la tabla, que venía de ganar seis veces de forma consecutiva en su propia casa. Pero este Hércules es capaz de lo mejor y de lo peor, con autoridad, personalidad, y con otro ánimo totalmente diferente, plantó cara, revalorizó sus incorporaciones del mercado de invierno y supo defender, ganar y cuando más falta hizo, sufrir; eso sí con mención aparte una vez más para el portero Falcón, que tuvo de dos a tres intervenciones portentosas.

Sabadell 1 – Hércules 2

El que quiera me puede llamar tonto o estúpido, me es indiferente; pero al margen de lo que a final de liga pueda suceder, ayer al terminar de presenciar el partido, me dio una verdadera «plorera»; era tal la tensión que los herculanos habíamos acumulado durante los más de noventa minutos, que no estuvimos seguros casi hasta cinco minutos después de haber pitado el árbitro el final, de que efectivamente habíamos ganado. Veíamos que podíamos ganar, pero también pudimos empatar o perder, pero hubiese sido tan injusto. La parroquia ya se merecía algo así. 

Dijo Jorge Valdano en cierta ocasión que el fútbol se mueve y navega a golpe de estados de ánimo, de tal forma, que lo que en un momento dado no sale, en otras circunstancias es capaz de salir adelante. El fútbol del revés, porque cuando nadie lo hubiera dicho el Hércules venció en casa del líder Sabadell que, además hoy por hoy todavía le dobla en puntos, pero el Hércules de ayer está muy lejos de lo que habíamos visto en otros desplazamientos y en otros choques locales. Y pensar que algunos daban el encuentro como un mero trámite, y empezar a contar a partir de Orihuela.

Y por otra parte yo sabía algo del efecto AXE, esa creación publicitaria convertida ya en leyenda urbana, que atribuye mayor interés sexual en las mujeres, por aquellos hombres que usan el dichoso desodorante. Incluso dicen que hay algo de base científica. De lo que no tenía ni idea era del efecto QUIQUE. Ha bastado solamente una semana, desde que Enrique Ortiz telefoneara a Quique Hernández, para asumir de nuevo la presidencia del club, para que en unos y otros, afición incluida, cambie el estado de ánimo, que decía Valdano. Es evidente que algunos tienen una flor en semejante sitio, e independientemente de lo que pueda venir, es una realidad que el idilio entre Quique Hernández y el Hércules es cierto. Tiene predicamento, es un referente. Salvando las distancias algo así como el Johan Cruyff del Hércules. En el círculo cerrado de sus más íntimos ha dejado caer que, si salva esta situación y continua, algo como lo vivido no volverá a pasar.

Salió el Hércules al flamante estadio de la Nova Creu alta, sin complejos, con personalidad y carácter, y con un once reforzado en alguna posición clave, aparte de un mejor estado físico de alguno de los jugadores recientemente incorporados. No obstante, en el minuto catorce de partido llegó el primer contratiempo, Sergio Jiménez se lesionó y hubo de dejar su puesto a Diego Benito, que estuvo bien entonado. Al poco, primer aviso herculano, una de las buenas noticias del choque, el griego Vergos no llega a un balón por poco y el portero Makay rechaza el tiro que le había servido Yeray, ayer mucho mejor. Pero en el treinta y uno se adelantó el Sabadell, poniendo el uno a cero en el marcador. Jugada por un costado, centro por la derecha y Boris marca un gran gol de cabeza por todo el ángulo. Y eso que los alicantinos estaban muy bien asentados. Afortunadamente el empate llegó muy pronto, casi a los cuatro minutos. Jugada rasa, por la derecha entre Alfaro, Moha y Vergos, que el griego toca mandando al fondo de la red. Acción muy sutil y toda una inyección de autoestima. Fue como el reflejo de que sí podíamos. De tú a tú. Hasta aquí un Hércules desconocido y descanso.

Y al comienzo de la segunda mitad, minuto seis, llegó el gol herculano de nuevo, el del definitivo uno a dos, aunque quedaba un mundo por delante. Raúl Ruiz bota un córner, Vergos peina el balón hacía atrás y como puede en boca de gol, el canterano Pedro Torres, con poca fuerza pero gran acierto, remacha al fondo de las malla para la desesperación del conjunto catalán. A partir de ahí toda una incógnita, íbamos por delante, pero había mucho por jugar, y las ventajas más de una vez nos habían gastado malas pasadas. Entre el sesenta y dos y el sesenta y cinco un toma y daca con una acción de Alfaro que se equivocó al no ver a Moha a su derecha, y en la otra portería, una primera gran intervención de Falcón, que sacó un balón con los pies al modo de los porteros de balonmano. A partir de ese momento y como era previsible, el Sabadell hizo cambios, en sentido ofensivo y jaleado por su afición empezó a empujar unas veces con orden y concierto y otras veces a la desesperada, de tal forma que unas veces llegaban mejor y otras veces de forma deshilachada. El Hércules sufría y sufría y más que sufrió en el minuto setenta y seis, cuando Falcón despejó de forma milagrosa en última instancia un balón a saque de esquina, un balón raso en el centro del área que ya se cantaba gol.

De ahí y hasta el final, mucha contundencia y pocas contemplaciones sacando el balón como se podía con despejes fuertes y sin complicarse, aún así el Hércules incluso pudo resolver y matar el encuentro como en una ocasión de Vergos, muy escorado optó por el tiro y el portero Makay la sacó con los pies en la base del poste, no sin apuros.

Tres minutos de añadido que parecieron una eternidad, y los segundos finales que se consumieron en el área local para tranquilidad de los nuestros.

Con el pitido final, se soltó mucha adrenalina e incluso alguna lágrima. Y no es para menos, lo que viene sufriendo este equipo y la exigencia que tiene dada su posición y como transcurre la liga así lo condiciona. Si alguien antes del partido apostó por el Hércules se llevaría una buena remuneración, ¿quién lo iba a decir? El propio Sabadell y sus jugadores se pellizcaban, seguro que no entraba en sus cálculos perder este partido, y eso que siguen siendo líderes con cuarenta y cuatro puntos.

Nosotros tenemos ahora veintiuno, seguimos ocupando plaza de descenso, y el próximo domingo de nuevo fuera de casa, a visitar a otro colista, duelo provincial contra el Orihuela. Pero este es el camino, esta es la actitud, el talante y la personalidad. No nos queda otra.

Y totalmente ajenos al efecto AXE y sus reconfortantes beneficios; al menos que continúe el efecto QUIQUE tampoco está mal.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.
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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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