Trescientas... y pico

EDUSI-Cigarreras ¿otro tren a punto de descarrilar en Alicante?

Fábrica de tabacos (Fuente: Ayuntamiento de Alicante).

Alicante fue una de las primeras ciudades españolas en disponer de trazado ferroviario. El 26 de mayo de 1858 era inaugurada la línea Madrid-Alicante por la reina Isabel II, que pocos meses antes había entrado ya en funcionamiento y apenas diez años después de que lo hiciera la pionera Barcelona-Mataró. Fue, sin duda, uno de los hitos que han marcado el devenir de la ciudad. Desde aquella fecha son muchos los trenes que han hecho el camino de ida y vuelta en aquella estación término, ensanchando los limites de la propia ciudad y proyectándola hacia el exterior, pero, desgraciadamente y en su lado opuesto, son también muchos los grandes trenes-proyecto que la ciudad ha ido perdiendo, las oportunidades desaprovechas, las grandes ideas que no han logrado cristalizar en la ciudad y que han acabado pasando de largo en busca de otras “estaciones” donde cobijarse.

Antigua Estación de tren de Alicante (Fuente: Susana Amestoy, Pinterest).

Las posibles preguntas -habría más- podrían ser entonces éstas: ¿Tiene Alicante algún tipo de maldición para que muchos de los grandes proyectos que conforman la personalidad de una ciudad en su devenir histórico raramente acaben enraizando en la historia de la urbe como sí lo hizo aquel lejano proyecto de ferrocarril de 1858? Y por cercanía, ¿amenaza la EDUSI del área de Cigarreras con ser la última muestra de esta forma de dar la espalda al presente y maltratar el futuro de toda una ciudad y de los ciudadanos que la habitan que asisten impasibles a su propio maltrato?

Las preguntas no son baladí, pues el pasado reciente está ahí como espejo hiriente. Entre los numerosos grandes proyectos que han llamado a la puerta de la ciudad en los últimos 30 años y que no han encontrado el acogimiento necesario, estarían algunos muy conocidos. Ahí está el nonato Palacio de Congresos, que ensució política y mediáticamente varias legislaturas municipales en un debate inútil, estéril e inexplicable visto ahora con la perspectiva que da el tiempo. En esa misma línea de fracasos sonoros estaría el Medpark o Parque Científico de la UA, proyectado por el exrector y visionario Andrés Pedreño, y que no solo no salió adelante, sino que sacó lo peor de nosotros mismos, en un debate embarrado que llevó al terreno de lo político las fobias y filias personales de algunos de los personajes de entonces, especialmente en el caso del exprimer edil Luis Díaz Alperi.

Hay otros proyectos más recientes y menos conocidos por la ciudadanía en general que amenazan con seguir el mismo camino. Entre estos últimos se encuentra posiblemente el denominado proyecto EDUSI (Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado), un proyecto que como su propio nombre indica tiene en su seno un gen revolucionario porque plantea nuevos ejes de crecimiento “sostenibles e integradores” y que afecta a algunos de los barrios limítrofes con el entorno del denominado complejo cultural de Las Cigarreras, la sede de la antigua fábrica de Tabacos y que doce años después de que finalizase la actividad industrial en sus naves e instalaciones, allá por el 2008, mantiene en desuso y en semi-abandono gran parte de su superficie.

La EDUSI es un proyecto que cuenta con el aval y financiación de la Unión Europea a través de los Programas Feder 2014-2020 de crecimiento sostenible de las ciudades. El proyecto era -veremos si aún cabe que lo sea en parte- una penúltima oportunidad de futuro para esos barrios, tanto porque afecta directamente a algunos de los más populosos de la ciudad, con entornos sociales y económicos en muchos casos degradados, pero sin llegar a los extremos de otras zonas periféricas, como por la extensión y relevancia misma del proyecto.

El propio Ayuntamiento lo viene a reconocer así en su página web: “(El proyecto) se enmarca en el contexto de una nueva estrategia territorial y urbana para la ciudad de Alicante y que se contempla en el Plan General de Ordenación Urbana que el Ayuntamiento está elaborando. Una estrategia que apuesta por rehabilitar la ciudad existente, la ciudad real, desde la sostenibilidad social y ambiental, frente a nuevos desarrollos urbanísticos insostenibles. Se trata de un plan de futuro para una importante parte de la ciudad con un peso fundamental en el desarrollo económico-urbanístico y social”. Palabras que pueden sonar bien, pero que amenazan con quedar solo en eso: palabras vacías sin nada detrás. Un decorado de cartón piedra que conforme te acercas amenaza ruina y que solo queda bien en el mundo de la ficción.

El proyecto como tal arrancó a finales de la última legislatura del PP (2011-2015) presidida por Sonia Castedó -pendiente aún y como se sabe de graves resoluciones judiciales sobre su gestión municipal-, lo heredó el anterior Tripartito y lo está gestionando finalmente otro equipo de gobierno, presidido de nuevo por otro alcalde popular, Luis Barcala. Si el equipo de Sonia Castedo poco pudo hacer, pues apenas tuvo tiempo de gestionarlo, y su gran mérito es haber conseguido su aprobación en la Unión Europea, visto con la distancia que da el tiempo no parece exagerado decir que el Tripartito (PSOE, Guanyar Alacant y Compromìs) se limitó a manosearlo y exponerlo a modo de atracción de feria, pero sin acabar de creer nunca en él. Y, sobre todo y por ser indulgentes, sin hacer que su público apoyo y supuesto entusiasmo se transformase en realidades tangibles. Este es, sin duda, otro punto oscuro más de su gestión.

Plano histórico de las instalaciones de la Fábrica de Tabacos (Fuente: Ayuntamiento de Alicante).

En este sentido no parece exagerado afirmar ahora que su gran demérito -el del Tripartito- fue utilizarlo en su estrategia de intentar una comunicación diferente, tanto que bien cierto es que era nombrado a cada dos por tres, pero que en el plano de la realidad su herencia más palpable es que fue incapaz de construir las estaciones intermedias ni tejer las alianzas con el movimiento asociativo de los barrios afectados y de la propia ciudadanía que obligaba el espíritu y la letra del propio proyecto. Y, ya de paso, tampoco parece que hicieran mucho por impulsar los pasos firmes y seguros que un plan de esta envergadura necesitaba. Y así casi llegamos al hoy, con la clara amenaza de que este gran proyecto acabe siendo otra oportunidad perdida. Otro tren de paso. Nada nuevo por demás en una ciudad duramente acostumbrada a sufrir el maltrato de sus representantes políticos.

Y como las desgracias nunca parecen ser bastantes, ahora y desde hace casi un año es el nuevo equipo municipal conformado por PP y Ciudadanos, presidido por el popular Luis Barcala, y apoyado en los votos xenófobos de Vox, más pendientes de la agenda nacional que de las necesidades de una ciudad sufriente, quien le toca gestionar un proyecto en el que no parece tampoco exagerado afirmar que es un plan en el que en el fondo no creen. De alguna manera, pareciera que les queda grande y que casi preferirían no tener que lidiar con él. El sentido y la forma de sus decisiones apuntan en esta dirección.

Para el equipo de gobierno en minoría del PP y para su alcalde Luis Barcala no parece que la EDUSI-Cigarreras sea una prioridad. Al menos en el sentido que debería serlo, tanto que como decíamos no parecen saber muy bien qué hacer con él. O mejor, sí lo saben. Posiblemente, no les gusta lo que tienen delante, aunque eso nunca se atreverían a expresarlo así de claro. Preferirían no tener que lidiar con él, pero si se ven en la obligación de hacerlo, la opción escogida es intentar cambiarlo, rebajar sus expectativas, hasta que no se parezca en nada a lo que el propio plan contemplaba en su inicio y era y es su razón de ser. Es, como si cada decisión que toman al respecto la hicieran arrastrando los pies.

Y así, hace muy poco y casi fuera de plazo, acaban de tomar una importante y trascendental convocando el concurso de “Redacción del plan director de intervención y usos del ámbito EDUSI, desarrollo OI4, estudio previo del conjunto arquitectónico ‘Las Cigarreras’ y redacción del proyecto básico y de ejecución para la rehabilitación de la Fase I ‘Antigua casa de Misericordia’”. Una convocatoria, que por las formas, las prisas y el escaso trabajo previo, difícilmente cumplirá las dos premisas esenciales que son la razón de ser de la propia EDUSI-Cigarreras: ser sostenible y ser integrador.

Por eso debe ser que intentan cambiarlo. Reducir al máximo la participación (las quejas en los barrios en este terreno son muchas y variadas y solo hay que acercarse un poco para verlas y oírlas), convertirlo en un objeto decorativo para titulares de prensa, pero vaciarlo de su contenido social y precursor de herramientas “participativas y sostenibles” de cambios de fondo en unos barrios agotados. Da la impresión de que su objetivo no declarado es convertirlo, al fin y en el mejor de los casos, en unos cuantos nuevos edificios sin alma. En un tren que no lleve a ningún sitio. En un parque temático para turistas incautos que vienen y van y que piensan que el alma de las ciudades son sus edificios pero no las gentes que las habitan. O que un día las habitaron. Y en eso parecen estar.

De modo que sí, 162 años después de aquella feliz fecha de 1858 en que el tren conectó más y mejor a la ciudad de Alicante con el resto del mundo, otro tren está a punto de pasar por la ciudad. Aquel, afortunada y felizmente, se quedó junto a nosotros. Este -la EDUSI-Cigarreras- amenaza otra vez con descarrilar.

Fábrica de tabacos (Fuente: Ayuntamiento de Alicante).
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Pepe López

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