Balones a la olla

Donde no hay mata, no hay patata

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

Un Villareal B plagado de talento y calidad logra doblegar al Hércules por la mínima en tierras castellonenses. No en balde la del Villarreal es una de las mejores canteras ahora mismo de toda España. Las últimas incorporaciones blanquiazules estuvieron a la altura, el partido de los nuestros fue decente y dando la cara, pero de forma laboriosa y trabajada el conjunto amarillo nos ganó la contienda.

Es verdad que pudimos ganar en un par de ocasiones, pero no es menos cierto que ellos tuvieron unas cuantas más. Con todo y con ello lo más doloroso fue que, cuando ya se acariciaba un punto, que hubiese sido más psicológico que efectivo, a un minuto del tiempo reglamentario llegó el gol local. La cara de algunos jugadores herculanos era todo un poema. Es como ir al mar y no encontrar agua. La dinámica en la que se ha entrado ya es delirante por muchas vueltas que se le dé, y se aborde como se aborde.

       VILLARREAL B 1 – HÉRCULES 0

Vaya por delante nuestro agradecimiento a Información TV, por posibilitar que el partido entre el Hércules y el filial del Villarreal se pudiera ver en Alicante, pero pensábamos que la retransmisión era algo propio. Más bien algunas televisiones y plataformas varias conectaron un cable a (Villarreal C.F. TV) la televisión oficial del club, que nos sorprendió con una curiosa narración.

En primer lugar, los dos locutores eran totalmente parciales, nada de objetividad y todo subjetividad. Querían que ganara el Villarreal y perdiera el Hércules y bien que lo celebraron sin disimulo, no en balde eran dos empleados de la entidad. Una de las voces era de un señor mayor y la otra claramente de un chico joven. Y ahora viene lo bueno, el joven hablaba en castellano, y el otro lo hacía en valenciano. Con total naturalidad, como lo más normal del mundo. Debe ser por aquello de la inmersión lingüística, y como al final nos hemos acostumbrado a todo, ya nos parece algo de toda la vida.

Imagínense que se sientan frente al televisor a ver un partido de fútbol, y uno de los comentaristas habla en alemán y el otro en francés, o uno lo hace en italiano y el otro en inglés. ¡Qué cosas!

Dicho esto, y ciñéndonos a la película del partido, aunque duela, hay que decir que el Hércules jugó a remolque en casi todas las fases del encuentro. Las ocasiones se sucedían y se sucedían una y otra vez para el Villarreal B, sumando unas cuantas en la primera parte y otras cuantas en la segunda. Unas veces el meritorio Falcón, que paró una hasta con la cara, otras veces la falta de acierto y finura, otras veces la madera, evitaron habernos llevado varios goles. En la segunda parte Benja hizo una gran incursión hasta la línea de fondo por la derecha y centró hasta el punto de penalti, Yeray en situación inmejorable se llenó de balón y de portería, malogrando la mejor ocasión. Después del partido un amigo me comentaba: «Hemos podido ganar»; no le faltaba razón, pero también es cierto que pudimos perder por tres o cuatro.

Nada más comenzar el partido en el minuto uno el primer susto en una acción local; durante los primeros minutos no hubo noticias del Hércules, solamente asedio del Villarreal B. Un robo del debutante Vergos, que el árbitro interpretó como falta, y cuando comenzamos a sacudirnos un poco la presión, llegó esa inoportuna lesión de De Lerma, otra de las incorporaciones que ayer jugó de inicio. Una pena porque estaba dando la cara con su experiencia. Salió Torres para sustituirle y en el minuto treinta y cinco la mejor ocasión del Villarreal B hasta ese momento. Tras botar una falta no llegó por poco el delantero ante la anticipación de Falcón. Y se llegó al descanso, no sin antes otro sobresalto.

En el segundo acto es verdad que el Hércules tuvo más personalidad y más arrojo, al menos hasta el primer tercio de esa segunda mitad. Un primer aviso de Jesús Alfaro, muy difuminado en todo el partido, salió rozando la escuadra. Pero pronto en el cincuenta y cinco, ese gran disparo que salió a bloquear Falcón con todo, y paró milagrosamente con la cara, incluso quedó aturdido, hubiese sido gol. A renglón seguido la jugada desperdiciada entre Benja y Yeray, que hubiera supuesto el gol herculano, que antes hemos referido. Y a partir de ahí en los últimos veinte minutos, los locales se hacen definitivamente con el control del partido, mientras que el Hércules se encomendó y lo porfió todo a la resistencia para lograr el objetivo. Control de centro de campo y orden y contundencia en defensa para al menos arañar un punto. El botín no era gran cosa, pero hubiese sido un punto de peso frente a un rival de enjundia. Estuvo muy cerca, casi se acarició, pero sin embargo el Villarreal B, que no había conseguido otros goles más lógicos, o de mejor factura, o más claros, fue a lograr uno de esos tantos, producto del barullo, del empuje y el arrojo, y de lo que se llama en fútbol, colgar balones a la olla, como el título de nuestra sección. Corría el minuto casi ochenta y nueve, no hubo cierto despiste, pero si quizá cierto desajuste, teniendo en cuenta el aluvión que se estaba sufriendo de empuje y ocasiones y lo poco que faltaba. Centro colgado al segundo palo por la derecha, y el delantero logra de cabeza colocar el balón más al centro del área, allí en segunda jugada y libre de marca, Ramiro, también de cabeza mete sin oposición el balón en el otro ángulo de Falcón.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

El balón en primera instancia podía haber ido a córner, el despeje podía haber ido fuera, podía haber caído entre defensa y delantero que pugnaban por él, o haber salido rechazado a centro de campo, pero ni dioses ni musas parecen estar con el Hércules, y fue a parar ahí, al único lugar donde no debería haber ido. Gol, uno a cero, y las caras lo decían todo, a alguno le faltó casi desmayarse, y no por perder un partido en los últimos instantes, eso es tan viejo como el propio fútbol y a cualquier profesional le ha pasado en más de una ocasión. Pero es que esto del Hércules es diferente, todo sale mal y seguimos hundidos en el final de la tabla y con el riesgo palpable y evidente de descender. Cada vez quedan menos jornadas por disputar. Si con algo positivo nos podemos quedar, aparte del partido digno del Hércules sin llegar a más, fue con el debut de algunas de las incorporaciones. Buenas hechuras de delantero, el griego Vergos, el central brasileño de más de metro noventa, Bruno Perone, es solvente y da seriedad atrás y lo del lesionado De Lerma, esperemos que no revista mayor seriedad.

Se anuncia el próximo enfrentamiento contra el Levante B, otro filial, éste de mitad de la tabla, para el domingo veintiséis al mediodía.

Esperemos que en el Campo del Rico Pérez se coseche definitivamente algo comestible, pero ya saben, SI NO HAY MATA, NO HAY PATATA.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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