Balones a la olla

Días de boxeo, días de fútbol y punto estéril

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

El Hércules no fue capaz de ganar una vez más. No pasó del empate en casa frente al conjunto catalán del Olot. Las prestaciones de los jugadores clave herculanos están muy lejos de donde deberían estar y así no puede ser. Es cierto que el Olot es uno de esos equipos que juega bien al fútbol, aquello que en el argot se denomina tocarla bien, pero no es menos cierto que tanto en la parte de arriba, como sobre todo en defensa, no es muy selecto. Tuvo el Hércules ocasiones de sobra para materializar y ganar a lo largo de todo el partido, como también es verdad que nos hicieron un par de ocasiones letales. Se suma un punto, que es mejor que nada, pero sirve de poca cosa, pues seguimos en puestos de descenso.

HÉRCULES 0 – OLOT 0

Después de la convulsa y delicada seman, que se había vivido, incluso con el enfrentamiento pugilístico entre dos miembros de la plantilla, el miércoles anterior, al terminar a puñetazos durante el entrenamiento, sumado al ridículo de La Nucía, más el hecho de ocupar puestos de descenso en la tabla de clasificación, y todo ello coincidiendo con la efeméride del vigésimo aniversario de la compra del club por parte del empresario Enrique Ortiz. Pues digo que, después de todo ello, no fue recibido el equipo con total hostilidad, y si bien es cierto que flotaba cierto morbo en el ambiente, también es cierto que no había crispación; debe ser que la afición termina por acostumbrarse a casi todo.

Sorprendió Muñoz con la alineación, y ya van no sé cuántas pruebas y experimentos. A los dos medios de referencia, Yeray y Miranda, otrora titulares, los dejó en el banquillo y optó por Benito y Alvarado. Al no tener al sancionado Álvaro Pérez, esa baja la cubrió con el joven Teo Quintero, hasta ahora inédito, obviando que Miranda podría haber hecho esa función. Y lo más llamativo, los dos de la pelea a media semana, lejos de ser castigados con aislamiento, grada o banquillo, eran de la partida. Benja y Moha, titulares. Como reza el refrán: » Si no querías caldo, ahí tienes dos tazas». Por eso aquello del morbo, más de uno se debió preguntar que reacción tendría alguno de los dos si marcaba algún gol, a pase del otro. Pero no se dio la carambola.

El caso es que, por mediación de un desafortunado Benja, ya en la primera parte, el Hércules podría haber tenido el partido encarrilado. Un partido insulso y anodino en que sí hubo golpes y encajes, también es verdad que no fue bonito, y donde se jugó muy lejos de las áreas. Sólo la incertidumbre del resultado mantenía la tensión.

Lo de Benja, por partida doble, fue en el minuto veinticinco, recibió un pase al borde del área de Carlos, se aturulló, falló en la salida del portero, volvió a tropezar y con la portería vacía y ya desde el suelo, no remató porque hasta perdió el balón de vista. La otra le llegaría a diez minutos del final de la primera parte. Con mucho mérito luchó un balón a solas con un defensa, le ganó el envite y ya, con el balón en los pies, no pudo culminar ante la salida del portero. Quizá no eligió la mejor opción en el último toque.

Es verdad que al margen de ocasiones en la segunda parte estuvo mejor el Hércules, al menos no estuvo tan agarrotado, por unas cosas y por otras. Se quitó ciertas presiones y se afianzó viendo que el contrario no le había hecho apenas daño en los primeros cuarenta y cinco minutos.

La mejor ocasión del Olot les llegaría en el minuto treinta y cuatro, precisamente en ese último tercio de partido, en el que más suelto y con ideas se encontraba el Hércules. Falcón salvó con una parada inverosímil, ese clásico cabezazo potente y frenético, que todo el mundo ve prácticamente dentro de la escuadra, pero apareció su manopla. No sería justo no reflejar, que ya en la primera parte, también tuvo una con los pies que salvó por bajo, muy fiel a su estilo. Y la guinda, en el último minuto de partido, la tuvo Carlos Martínez. Tras un rechace le llegó el balón en inmejorable posición y en el área pequeña, quizá algo mordida, pero lo cierto es que no atinó, y lo que parecía más fácil que difícil, se quedó en lo segundo.

A lo largo de la segunda parte, con mayor o menor acierto, Jesús Muñoz fue introduciendo los cambios, según su criterio. Y aunque después en la sala de prensa, pegó un largo capotazo sobre el tema, no deja de sorprender el caso Alejandro Alfaro, una semana más. Vino a marcar diferencias, ha jugado mucho en Primera División y en Segunda A, pero ayer de nuevo fue suplente, después calentó y calentó en la banda, y al final, qué paradoja, el elegido para entrar en la parte de arriba, es Abde, un menor de edad, un joven de diecisiete años de la cantera herculana.

Fotografía: Ferrándiz.

Muñoz puede decir lo que quiera, pero en el fútbol profesional hay una norma no escrita que afirma: las castañas del fuego, las tienen que sacar los profesionales, no los chavales… Podrá estar muy contento con el rendimiento de todos, como dijo, pero si la solución para desembarazar y romper un partido es sacar a un crío, entonces es que este Alfaro, el llamado Alejandro, de los dos hermanos que militan en el Hércules, no debería haber venido o bien estar en su casa. Su ficha no debe ser barata. Algo está fallando.

Y así con el pitido final del árbitro manchego, Alemán Pérez, concluyó un encuentro, tras el que la gente ya casi ni protestó, y de paso se cerró una semana difícil en la que hubo de todo un poco. Reuniones de la plantilla en la Puerta 0 con un nutrido grupo de aficionados para pedir explicaciones tras lo de La Nucía. Petición de disculpas. Boxeo a media semana en un entrenamiento por lo que salimos en toda España. Efemérides de la compra del club por parte de Ortiz. Y finalmente el paso de esos veinte años, en los que hemos estado en Primera, en Segunda, en Segunda B, y ahora mismo ocupamos puestos de descenso a Tercera. El Hércules da para eso y para más.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

Por cierto, ayer se produjo una circunstancia al final del encuentro que no sería justo omitir. Muchos ya se habían ido. Tras saludar desde el centro del campo y retirarse el equipo contrario, más el trío arbitral, más la mayoría de la plantilla herculana y los componentes del banquillo; un grupo de jugadores locales, en concreto seis, Iñiguez, Yeray, Benito, Falcón, Olmedo y Nani, en un alarde de sentido común, de generosidad, de agradecimiento, porque quisieron y porque les salió del corazón, con ya las luces a medias, se acercaron hasta esa zona llamada «El Quesito» donde se encuentra la Grada de Animación, donde se ubican los aficionados más jóvenes, los que pagan la entrada más económica, los que quizá estudian y no trabajan, o ni trabajan ni estudian. Y entonces les abrazaron, les estrecharon la mano, y les agradecieron su apoyo, su aliento, sus cánticos y el que no desfallezcan nunca, pese a los reveses de una y otra semana. Bonito y entrañable, casi un gesto navideño.

Y este domingo a las doce del mediodía. Visita a Barcelona para enfrentarse al Español B. Cierto es que hay que jugar contra todos, pero no llega en buen momento el emparejamiento con este filial, en el que militan buenos jugadores jóvenes y está arriba en la tabla. No en balde la del Español tiene fama de ser una de las mejores canteras del país.

Ya saben… DÍAS DE FÚTBOL.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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