Cultura

De libros y amor en el primer año

Título: Breviario de amor. 50 poemas inolvidables
Selección y comentarios: Víctor García de la Concha
Colección: F. Colección
Editorial: Espasa. Editorial Planeta, SA, Barcelona, 2019

Comienza el nuevo año. Cuando se trazó el cómputo del tiempo en nuestro calendario se fijó un año compuesto de 365 días, distribuidos en 12 meses, enmarcados a su vez en las cuatro estaciones de la vida solar: primavera, verano, otoño e invierno, con tantas lunas nuevas, con tantos amaneceres y con tantos ocasos. Se llegó incluso, mucho más tarde y alterando la temporalidad, al adelanto de una hora o la bajada de una hora, con un fin digamos “casero”, para ahorrar el gasto de luz eléctrica, con lo que se alteró el horario natural de las horas colándose por los enchufes de las casas donde conectar la lámpara de la luz. En fin que yo no sé cómo se compuso todo esto, y les confieso que me importa bien poco porque a mí, lo que en definitiva me importa, y creo que en eso coincido con todos, es contar cuantos años, según el cómputo anual, de los 12 meses igual a un año, llevo yo viviendo en la tierra. Bueno, mis años. Y aquí no hay igualdad por mucho que se quiera. Hay por tanto un tiempo general que comienza el 1 de enero y termina el 31 de diciembre y hay un tiempo particular, que llamamos edad, que comienza a contar desde el día del nacimiento y termina el día del nacimiento del año siguiente en que volvemos a cumplir un año más,  pero eso sí, de 365 días cada uno, salvo esos años llamados bisiestos, que tienen un día más.

Al final, los años de cada uno son los que cuentan, como la película vital, pública y personal que van transcurriendo a su largo, y así hay quienes sus años se han desarrollado en la paz y a otros entre guerras. Hay una frase que a mí siempre me ha impresionado desde que tuve conocimiento de ella y que debemos al senador, filósofo y poeta latino Severino Boecio, seguido por Santo Tomas de Aquino, cuando nos define a la “persona”, como “substancia individual de naturaleza racional”. Y es que es incuestionable la afirmación de la expresión de la  “individualidad” de la persona.

Miren ustedes, estimados lectores, yo soy consciente de que, –y perdón por ponerme de ejemplo–, cuando ya no esté aquí, ya no habrá nunca otro igual que yo. El yo es irrepetible, de aquí la grandeza del ser humano. Cuando alguien nace es común hablar y comentar ¿a quién se parece?, este niño o esta niña nueva. Fíjense, decimos “se parece”; sólo se puede preguntar eso de “se parece”. Es lo más que puede acercarse el nacido o la nacida a otro porque el nacido o la nacida tienen su propio yo individual. Yo sé que esto que escribo son obviedades, pero he querido empezar esta colaboración así, para inaugurar el nuevo año; eso sí, el calendario nace igual para todos los seres humanos de la cultura occidental, porque aún hay otros pueblos muy antiguos que conservan sus antiguos calendarios.

Yo saludo el nuevo año 2021 con entusiasmo y con esperanza, pero sobre todo con amor. El amor es el más hermoso sentimiento del ser humano. Y el amor es reiterado por los poetas de todos los tiempos. La poesía es sentimiento y el amor, en cualquiera de sus versiones, se le escapa por los poros. Sí, es verdad que hay poetas hasta tétricos, pero esos, para mí, son solo poetas nominales.

Víctor García de la Concha, ese pensador, escritor y académico que fue director de la Real Academia de la Lengua Española y después del Instituto Cervantes, nos obsequia con una selección y comentarios de los que escoge como los “50 poemas inolvidables”, en su libro Breviario de amor, porque como nos dice en su introducción: “Amor y Poesía nacieron juntos”. Y discurrirán ante nosotros desde el Renacimiento, a la Edad de Oro, pasando por el Siglo de las Luces, el Romanticismo, el Realismo y la Edad de Plata, distribuida en tres capítulos en cuyo cierre al capítulo III incluye a César Vallejo, Miguel Hernández, Pablo Neruda y Octavio Paz.  

Yo creo que están todos lo que deben estar y todas las formas de poesía, desde Jorge Manrique y Garcilaso de la Vega, a Juan de la Cruz y Luis de Góngora, desde José de Espronceda a Rosalía de Castro, y dese Rubén Darío a Federico García Lorca. Y hay una nota acentuada que comparto en plenitud cuando nos dice en su introducción que “toda vivencia amorosa tiende por naturaleza a expresarse, y lo hace en pugna con la lengua”.  Esto se revela en un poema, para mí entrañable, de Don Ramón de Campoamor, que ya mencioné en un libro biográfico que publiqué  sobre Don Ramón de Campoamor y su época; y es ese poema de la niña analfabeta que le pide al Señor Cura que le escriba una carta de amor a su novio, porque no sabe escribir… ”Dios mío, cuántas cosas le diría si supiera escribir”.

Y por mi edad comparto aquel verso de dicha Dolora cuando la niña le pregunta al Cura al ponerle “una congoja al empezar me viene…”:

¿Cómo sabéis mi mal?
Para un viejo, una niña siempre tiene 
el pecho de cristal.  

Que 2021 sea un año presidido por el amor. El amor a las personas, el amor a las cosas, el amor a la esperanza y el amor a lo que cada cual honestamente quiera ponerle, incluso haciendo caso, como yo haré, a aquel que vino a ponernos “un mandamiento nuevo”: “Que os améis los unos a los otros”.  

Alicante, 4 de enero de 2021. Día de mi cumpleaños.

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Julio Calvet Botella

Magistrado y escritor.

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