Balones a la olla

Cayó la fruta de madura

En un partido del montón, ni bueno ni malo, solamente corriente, el Hércules doblegó por tres tantos a cero, a un flojo Ebro. El conjunto aragonés, adolecía de muchas virtudes, tanto en ataque como en defensa, y desde luego no será de lo mejor, que esta temporada pueda pasar por el Rico Pérez. Lo más vistoso y reconfortante, sin duda los goles.

Hércules 3 – Ebro 0

Haciendo un símil, o aplicando una metáfora, se diría que el partido de ayer fue como esa máxima que es evidente en el mundo de la agricultura. Cuando la fruta está madura, automáticamente cae del árbol por sí sola. Ni que decir tiene, que hubo que pelear y luchar, y que los goles no entran solos, pero como lo de la fruta cayendo al suelo, también parecía una evidencia, algo palmario, que el Hércules tarde o temprano, terminaría ganando este partido. Por un gol, por dos, o por tres como así fue. Lo mejor fueron los goles, y sobre todo el hecho de que, por una vez el equipo no encajara ningún tanto. Prosigue lentamente la recuperación anímica y la reconstrucción del conjunto. En cualquier caso se sigue en zona de descenso, ahora con siete puntos. No se ha salido de la UVI, ni se pasará a planta hasta que no se abandonen los puestos malditos, pero cierto es que el paciente comienza a respirar mejor.

Vaya por delante, que la primera parte fue un verdadero tostón, comenzó el partido frío, al margen de intensidad, parecía carecer de ardor, no solamente en el campo, sino en la propia grada, donde solamente los ​encomiables y admirados miembros del «Quesito» no desfallecen y animan y corean cánticos durante todo el partido. Digno de elogio, el ánimo que ofrece al equipo este sector de la afición, el más joven que se congrega en el campo.

De esa primera parte, sólo cabe destacar una ocasión malograda por Borja Martínez, que podría haber adelantado al Hércules, lo demás, como antes he apuntado, frialdad y un querer y no poder, estrellándose una y otra vez contra la muralla de los visitantes, que sin ningún empacho, salieron con tres centrales y una defensa de cinco. Por cierto para frialdad, frialdad, la de la afición con Emaná. Sí, el jugador del Ebro, con dorsal número 20, era Emaná, el exherculano, la pasada campaña, que se lesionó a principio de temporada y ya no volvió a jugar. O bien, la gente no se percató por megafonía, o lo desconocía, o simplemente no identificaron al jugador de color de origen camerunés. Se puede decir, que no se tuvo con él, ningún mal gesto, pero tampoco ninguna buena palabra.

Con el comienzo de la segunda parte llegaron los goles y el sosiego. A los tres minutos, en el cuarenta y ocho, bonito gol de Carlos Martínez, de cabeza, por toda la escuadra, a pase de Benja y ante la parsimonia de los dos centrales. Los goles le cayeron al portero reserva, que había sustituido al titular, Salva, en el descanso por lesión. El dos a cero en el setenta y uno. Nani, que estaba siendo de lo mejor del partido, se anticipa a una acción, cede a Borja y éste de tiro raso y cruzado, con ayuda del poste, al fondo de la red. Algún día, cuando Planagumá, el destituido entrenador del Hércules escriba sus memorias, quizá deba dedicar un par de hojas al motivo, por el que nos privó de la presencia del alicantino, en el último tramo de la liga y después durante la promoción de ascenso. Algo así como tener un gran coche y salir de viaje, hacía la otra parte de España en un utilitario. Obviemos marcas y modelos.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

Y en el 92, ya casi de forma inesperada, en pleno asedio herculano, el tercero, y la anécdota. Penalti por zancadilla por detrás a Carlos Martínez, se dispone a tirarlo, porque se lo han hecho a él y porque es el lanzador habitual estando en el campo. Pero hete aquí, que deseoso de marcar un gol, después de casi dos años, y sabedor de que malograrlo nada hubiera supuesto, pues el partido ya estaba para concluir, va Jona, que había salido en la segunda parte y le pide el balón para lanzarlo él. Carlos Martínez de forma egoísta o totalmente lógica y pragmática, según se mire, no le hace el mínimo caso, lo lanza el catalán y materializa el tercero, engañando al portero. Incluso la gente con cierta sorna pidió que fuese Jona, y el otro le dejase. En la celebración, Jona, se acercó al grupo para hacer piña, pero no le abrazó. ¿Tenemos conflicto, o solamente anécdota?

En esto último lo quiso dejar en la sala de prensa, Jesús Muñoz, quien alabó a sus jugadores, respiró con estos tres nuevos puntos, y valoró el hecho de que la portería hubiera quedado a cero, al no encajar ningún gol.

El próximo fin de semana se juega en Cornellá, junto al aeropuerto de Barcelona, si es que para entonces queda algo de Cataluña en pie. El de Cornellá es uno de los peores campos de la categoría, y por supuesto de césped artificial. OJALÁ CAIGA LA FRUTA DEL LADO ALICANTINO.

Sending
User Review
0 (0 votes)

Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

Comentar

Click here to post a comment

Patrocinadores