Al paso

Carmen Calvo: “Dame algo”

Carmen Calvo (Fuente: PSE-EE-PSOE, Flickr).

La desconcertante y atrabiliaria vicepresidenta del Gobierno va últimamente disfrazada de mendiga. La vemos con cara triste y voz temblorosa, como de no haber comido en semanas, casi una pordiosera automaltratada con la mano y la voz extendidas, que casi no llegan a los micrófonos que la acosan, y siempre pidiendo a ERC: “dame algo”. Sólo le falta añadir, para dar más dramatismo a su petición: “Feliz Navidad”. Pero ella nunca desearía feliz Navidad por más que Junqueras se haya declarado católico practicante, ya que es ella la que, junto con Sánchez, encabeza el Gobierno en funciones más anticatólico que se haya conocido.

A lo más que llega siempre en sus declaraciones, para no alarmar más a los españolitos que sólo quieren que España siga siendo España, es a la consigna de Pedro el Insomne (hubo un Pedro el Cruel, pero en la historia de Castilla, antes de que España fuera España). La consigna es (al menos públicamente): “dentro de la ley, lo que sea menester; fuera, nada”. El imperio de la ley lo sostienen Pedro y Carmen o Carmen y Pedro, que son uña y carne, no tanto como Isabel y Fernando, pero casi.  Éstos fueron matrimonio y Carmen más parece la madre protectora de Pedro, incansable hasta que lo vea presidente ‘no en funciones’ del Gobierno de España.

Pocos casos habrá en la historia en que una mujer se haya humillado tanto para sacar adelante a un hijo zoquete, pero torcaz. Un hijo que le ha pedido a ella que le traiga

la presidencia en bandeja de investidura con Junqueras haciendo de Melchor, que Oriol sí cree en los Reyes Magos. Es posible que todo se arregle (o se estropee, es un decir) antes del 6 de enero. Este chico se lo lleva currando mucho tiempo; se merece la presidencia, no por listo (ya sabemos que es un copión), sino por cabezón.

Es sabido que muchas mujeres españolas, sobre todo mayores, votan más por sentimientos que por convicciones políticas. Ya en los comienzos de la II República, las izquierdas se oponían al voto femenino y dos famosas diputadas socialistas, Victoria Kent y Margarita Nelken hicieron que se retrasara el voto femenino hasta las elecciones de 1933. Ellas sostenían que las mujeres estaban influenciadas por la religión y su voto era presumiblemente conservador. El asunto religioso no parece ser prioritario hoy a la hora de votar las mujeres, aparte de que no hay partido alguno que se proclame defensor de los valores religiosos y casi todos hasta presumen, cuando menos, de aconfesionalismo.

Pedro Sánchez y Carmen Calvo (Fuente: La Moncloa-Gobierno de España, Flickr).

Carmen Calvo y demás mujeres sí puede que se dejen influir favorablemente por el candidato a la investidura debido a sus cualidades físicas y a su juventud, Pedro es alto y guapo y no habla mal, incluso lo hace en inglés cuando se encuentra con Merkel y otros estadistas internacionales. La verdad es que listo, lo que se dice listo, no es, pero el instinto maternal de toda mujer (a lo mejor me equivoco) le favorece. Tiene un montón de mujeres en su gabinete ministerial. Muchas más ‘miembras’ que miembros. Ganan por goleada las mujeres. Es un mimado por ellas. Pero Junqueras, Puigdemont, Torra Torrent y las mujeres independentistas se lo quieren trajinar y llevarlo al huerto del derecho a decidir y del referéndum no unilateral, pero con la amenaza constante de volver a las andadas que llevaron a Junqueras a la cárcel y a Puigdemont a la fuga.

Lo penúltimo de Carmen ‘la Mendiga’ ha sido este suplicatorio a ERC: salvad la investidura porque no hay otra posibilidad y los españoles se merecen un Gobierno ya para resolver todos los asuntos pendientes. No querían a Rajoy, pero tampoco al PP de Casado. No querían a Rivera, pero tampoco al Cs de Arrimadas. No quieren un Gobierno de progreso con ellos; prefieren un Gobierno de retroceso con Unidas-Podemos, nacionalistas e independentistas, más algunos regionalistas que van a ver si sacan tajada de los Presupuestos del Estado a cambio de su mísero voto.

Y así estamos. Pena me da Carmen Calvo pidiendo limosna. Pena me de Pedro Sánchez abrazándose al lobo disfrazado de cordero. Pena me dan Junqueras, Puigdemont, Torra y Aragonés que se quejan de que el Estado les arrebata los ‘derechos humanos’… Pero más pena me da España.

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Ramón Gómez Carrión

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