Balones a la olla

Buen partido, buen resultado, buena suerte, y Buenacasa, muy mal

Fuente: Hércules de Alicante, Club de Fútbol.

El Hércules ha vencido por la mínima al líder Ibiza en el enfrentamiento de este domingo, día veintiuno de febrero. Pese a lo exiguo del resultado, ni mucho menos es victoria pírrica. El botín es preciado. Tres puntos, inyección de autoestima y moral, y de nuevo vuelta al podio de los tres primeros, el lugar de privilegio que da opción al menos a la nueva liga Pro y a poder seguir luchando por cotas mayores.

Buen partido, serio, jugado de tú a tú, entre dos rivales confeccionados desde el principio para estar arriba. En algún momento incluso pareció que estábamos viendo algo de superior categoría. El Ibiza demostró porqué es el líder y el Hércules, pese a sus complejos y frustraciones, que no es inferior a nadie. Va por detrás del Ibiza, como podía ir a la par, de haber rodado las cosas de otra forma y haber habido mucho más equilibrio, desde el deportivo hasta el emocional. Desde la plantilla hasta la secretaría técnica, hasta la dirección deportiva.

Se pudo ganar con relajo, nos pudieron empatar y acaso ganar, y en los siete u ocho últimos minutos de partido, pudimos haber ganado, pero por goleada. Quizá habría que aplicar aquella máxima tópica y manida pero cierta de “El fútbol es así”.

Mañana nublada, sin viento y con temperatura agradable, diecisiete grados centígrados a las doce del mediodía. Basta decir que sin público. Se quedaron fuera de la convocatoria Erice y Moisés por sanción. Acuña y Moyita por lesión, a quiénes se sumó a última hora Fran Garrido. El portugués Romain tuvo hueco en el centro de la defensa, mientras que el elegido como pareja de baile para jugar en la medular junto al francés Appin fue Armando. El técnico Manolo Díaz en su estreno en el Rico Pérez optó por la contundencia y la fuerza. Se disputaba la jornada decimoquinta.

Hércules 1 – Ibiza 0

Desde el inicio se palpaba la tensión, al menos en el bando local por unas razones y también en el visitante, por otras. No era un partido cualquiera. El Hércules se la jugaba, un nuevo tropezón podría haber sido mortal de necesidad. Los argumentos del Ibiza eran diferentes, su primer reto ya lo tiene alcanzado, pero no había margen para el relajo, porque el de enfrente, no era un filial, ni un rival de medio pelo, se trataba del Hércules. Había cierto pique y flotaba una sensación de querer medirse, de no dejarse ganar la partida, aunque no les fuera la vida en ello. Es verdad que en todos los órdenes de la vida es importante la suerte, y ayer el Hércules la tuvo. Pero también es verdad que este triunfo hay que ponerlo en valor, el valor que realmente tiene. El Ibiza es un conjunto hecho a golpe de talonario, lo mejor de aquí y de allá para esta categoría, con un presupuesto similar al herculano. Calidad y equilibrio compensado en todas sus líneas. Jugadores experimentados de Segunda B y otros que han jugado en la categoría de plata. Hay veces en que todo sale mal, un simple tropezón puede suponer una lesión grave, otras veces uno se cae y al levantarse encuentra un billete que otro ha perdido. Ayer la cara fue para el Hércules y la cruz para el Ibiza. Con todo y con eso hay que resaltar la cantidad de ocasiones que se le lograron hacer a un equipo que solo había encajado tres goles y perdido un partido en lo que va de liga. Eso desde luego hay que apuntarlo en el haber del Hércules. De una forma u otra y aunque los entrenadores no jueguen, ayer definitivamente sí se notó ya la mano del nuevo entrenador, Manolo Díaz. Tensión desde el principio, presión arriba, agresividad y vocación de ir a ganar desde el primer minuto, haciendo el campo grande, estirando las líneas y yendo a por el partido. Encuentro para aficionados entendidos, para profesionales, donde había más que analizar en lo lucido que en lo vistoso. En lo que había entre bambalinas, más que en la efectividad o no, de algunos momentos.

La primera parte se resume, con la mayor posesión de balón del Hércules y la mayor predisposición para querer el partido. Desde el inició sacó el Hércules las uñas, pero en el minuto ocho se nos heló la sangre. Fue un aviso. El Ibiza materializó, pero el árbitro murciano, Martínez Montalbán, pitó fuera de juego del atacante. Nadie protestó. El juego se desarrollaba y cargaba por banda izquierda, la de Borja, muy activo, pero a la media hora otro susto y desacierto, o suerte para los nuestros. El delantero Davó regateó a dos contrarios, pisa área y chuta mal, lo difícil ya lo tenía hecho. Y en el treinta y nueve, jugada para la polémica, gol de Benja, se adelantó y a la media vuelta marcó. El colegiado lo anula a instancias del juez de línea, dudosísimo, hay por ahí una imagen que acredita la legalidad del gol. En este último tercio de la primera mitad, llegaron los mejores minutos del Hércules, sin efectividad, pero con control y dominio. Este empuje y convicción en otros choques no hubiera venido nada mal. Con el cero a cero a la caseta, y el Ibiza nos había demostrado a los presentes los argumentos por los que es el primer clasificado de este grupo.

El comienzo del segundo acto fue diferente. Parece como si el reservón, o cauteloso Ibiza, cambiara de estrategia, por alguna arenga en la caseta de su entrenador y estratega. Tal es así que salieron a por el partido. Al primer minuto Falcón se las ve y se las desea para detener un remate que entraba junto al poste, se mascó el gol. Siguieron apretando, de tal forma que, en ocho minutos, le habían metido al Hércules más miedo que en toda la primera parte. Minutos de toma y daca, y en el veintiuno, gol de Benja. Era el uno a cero. El acierto, el saber y la suerte se aliaban a nuestro favor. Jugada de combinación en ataque al lugar del delantero centro, Benja está donde debe estar y se produce un barullo entre él mismo y dos defensas del conjunto balear que tropiezan entre sí; de hecho, uno de ellos hubo de abandonar el terreno de juego lesionado. Defensores y atacante por el suelo, el delantero catalán del Hércules se rehace, se levante y fusila al portero por alto, un dedo más y se habría estrellado en el larguero. En ese momento Buenacasa no estaba en el campo, pero pedirle eso a él hubiese sido como pedirle peras al olmo. Luego hablaremos del aragonés. Y después, otra de esas acciones que marca un partido. Pedro por su derecha, en pleno desconcierto ibicenco podría haber resuelto, se hace con un balón, se la acomoda a la izquierda, su menos buena, tira colocado y el portero ilicitano del Ibiza, Germán Parreño, saca una manopla que envía el balón a córner. Una lástima; hubiera sido resolutoria. Pero quedaba un mundo, tanto como media hora por delante. A partir de ahí el Ibiza se fue hacía adelante como si le hicieran falta los puntos de forma imperiosa. Era claramente una cuestión de orgullo. A todo esto, se marchó del terreno de juego Benja, estuvo bien, pero no le quedaba gasolina para más. Y entonces entró en su lugar Buenacasa, delantero por delantero. No puede decir que no tenga ocasiones, que las tiene, el problema es que no las materializa, ni tan siquiera una de tres, o una de cuatro, pero no ayer, siempre, esto es una constante, partido tras partido. Un poco entonado ayer ganamos holgadamente, un poco inspirado, ayer al final, en cinco minutos ganamos por goleada. Pero el uno contra uno, no es lo suyo, en el último tramo, siempre falla, es como si le faltara fe en sí mismo. No ve puerta y no define. No quiero especular ni ser jugador de ventaja, pero con Benja en el campo, al menos una de ellas la hubiera transformado. Y entonces fue cuando el partido se volvió loco. En el último cuarto de hora. Pudimos desde haber ganado por dos a cero, a haber empatado, haber perdido, o incluso ganado por goleada. Algo más parecido a un partido de juveniles que a otra cosa.

Fuente: Hércules de Alicante, Club de Fútbol.

En el setenta y tres, al contragolpe, porque el Ibiza estaba volcado, Buenacasa falla en el uno contra uno con el portero. En el ochenta David Sánchez, roba un balón y su tiro potente, se marcha a la derecha del portero. Había chutado con la zurda, su pierna buena. En el ochenta y tres casi empate, el visitante Karim, en algo parecido a una carambola, cabecea al palo con rebotes de balón entre la madera, él mismo y el portero Falcón. En el ochenta y ocho el desesperante Buenacasa recibe un inmejorable pase de Alfaro, también repuesto de la segunda parte, como no podía ser de otra forma perdona. Sigue el carrusel o montaña rusa, de nuevo posible empate, este más claro que el anterior, ya habíamos bajado los brazos los asistentes. Paradón de Falcón a bocajarro a remate de Goldar, justo en el centro de la portería. Hasta Falcón se sorprendió. El susto no le dejó celebrarlo. Milagroso. Y de ahí hasta el pitido final, noventa más tres de descuento, Buenacasa se permitió el lujo de desperdiciar dos más. En el noventa, en inmejorable ocasión, y en el noventa y dos, otra al contragolpe, aprovechando los pases que el Ibiza, permitía gracias a los espacios que dejaba al estar volcado en la portería del Hércules, ya a la desesperada. No quiero ser reiterativo, pero como ya escribí, la profesión de delantero es incompatible con estar negado con la materialización del gol. Tampoco le pedimos cuatro o cinco, pero al menos uno. Y así es como se desperdiciaron cuatro o cinco ocasiones en ocho minutos. Si vemos el vaso medio lleno, nos podemos quedar con la cantidad de veces que doblegamos y desbordamos al líder del grupo.

Es de Perogrullo, pero ayer pudimos perder, empatar, y al final terminamos ganando.

Sala de prensa

Antes de la comparecencia de ambos entrenadores, la prensa local se miraba a los ojos y resoplaba. La visitante veía incrédula como se iban de vacío. Y el tema de conversación era el mismo. ¡Y qué me perdone! BUENACASA.

El preparador ibicenco, Juan Carlos Carcedo, fue muy señor.

Juan Carlos Carcedo, entrenador del Ibiza. Fotografía: Ferrándiz.

Asumió no haber ganado, porque no habían materializado sus ocasiones. Entendió que realmente el Hércules había salido a la desesperada mientras que su partido iba por otra parte. Y reconoció que el rival estaba confeccionado para estar arriba, lo raro era lo de las últimas semanas. Asumió también que el Hércules les había estudiado y habían sabido plantearles el partido.

Manolo Díaz se presentó ante los medios con más retraso de lo habitual y relajado. La cosa no era para menos. Se nota que lleva en sus carnes muchos kilómetros.

Manolo Díaz, entrenador del Hércules. Fotografía: Ferrándiz.

Se congratuló de haber roto la racha de malos resultados. Calificó el partido como de tú a tú, entre dos buenos equipos. Y dijo que lo había planteado sabiendo donde estaban los puntos flacos del rival. Satisfacción por estar otra vez entre los tres primeros. Reconoció el final alocado del partido, pero no pillarle de susto, pues había visto de todo. Confianza en preparar el choque frente al Villarreal B con serenidad, dentro de quince días por la jornada de descanso este fin de semana próximo y mostró confianza en recuperar para entonces no solamente a Moyita sino incluso al mismísimo Acuña, para entonces. Será vital, si el Hércules gana en la Ciudad Deportiva del filial amarillo, dentro de quince días, aunque no lo tiene encarrilado, está prácticamente en el podio de los tres primeros.

Declaraciones de Manolo Díaz tras el encuentro.

El Alcoyano ganó in extremis de penalti a La Nucia. Villarreal B y Valencia Mestalla se repartieron los puntos, empate a uno. El podio está así; Ibiza, 33 puntos, Alcoyano, 25 y Hércules, 24.

Se busca partido amistoso para este fin de semana para no perder la forma ni el ritmo de competición y el siete de marzo, en Villarreal otra final para los de Alicante. Ojalá el Hércules haga UN BUEN PARTIDO, OBTENGA BUEN RESULTADO Y TENGA BUENA SUERTE.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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