Balones a la olla

El Hércules juega con fuego y no se quema

Jugadores del Hércules Cf y del Barakaldo disputan un balón. Foto: Hércules CF
Jugadores del Hércules Cf y del Barakaldo disputan un balón. Foto: Hércules CF
En algo más parecido a una batalla que a un partido de fútbol, Hércules y Barakaldo no pasaron del empate a cero tantos. Un empate a nada, que merced al valor doble de los goles en campo contrario, en caso de empate, posibilitó al Hércules el pase a la segunda ronda de estas eliminatorias, apeando al equipo vasco.

En algo más parecido a una batalla que a un partido de fútbol, Hércules y Barakaldo no pasaron del empate a cero tantos. Un empate a nada, que merced al valor doble de los goles en campo contrario, en caso de empate, posibilitó al Hércules el pase a la segunda ronda de estas eliminatorias, apeando al equipo vasco. Como tantas veces se ha repetido, sólo un detalle, un gesto, o una delicadeza, puede ser algo decisivo. Como decisivo ha sido a la postre, el gol de Benja conseguido en el partido de ida.

Hércules 0 – Barakaldo 0

Jugadores del Hércules Cf y del Barakaldo disputan un balón. Foto: Hércules CFJuega con fuego y no se quema, porque en algunos momentos al equipo hasta se le vio cómodo, manteniendo el resultado, defendiendo, confiado en que el exiguo y raquítico empate sin goles, le daba el pase. Demasiado aplomo, demasiada confianza en sí mismos. Otra cosa era el sentir y sobre todo el sufrir de la afición. Al final del encuentro no eran pocos los aficionados, que coincidían en el mismo comentario: «Esto es de infarto, dos eliminatorias más así no las aguanto».

Hay que recordar que si, con el marcador a cero y faltando dos minutos, el contrario hubiera marcado, el Hércules habría quedado eliminado. Lució el Rico Pérez como en sus mejores tiempos, con alrededor de dieciséis mil espectadores, que dieron colorido al estadio y aliento al equipo. Un diez para la afición.

Todo el desasosiego, ansia y desazón sufrida, pudo haber sido, como no pudo haber sido. Porque el Hércules salió desatado los primeros veinte minutos, como el Barakaldo un tanto arrugado, un poco impresionado. Muy pronto se reclamó una mano dentro del área de un defensor visitante. El árbitro no vio o hizo como que no vio el penalti. Quizá era demasiado pronto. Seguidamente en el minuto seis, Benja tiene un mano a mano con el portero, y el cancerbero se anticipa por poco, hubiese sido gol. Mayor disposición y ánimo de resolver pronto, durante esta fase no se especuló con el resultado en absoluto. Pero poco a poco el Barakaldo se fue quitando la presión, y comenzó a tutear al Hércules, es cierto que sin ninguna profundidad, pero nos hicieron perder el centro del campo. Así hasta llegar casi al final de la primera parte, donde estuvo otra de las claves del partido. Se botó una falta esquinada, al borde del área del equipo vizcaíno, el balón se envenena al peinar de cabeza un atacante herculano y, entre un tumulto de cuerpos, piernas, atacantes y defensores, Fran Miranda alcanza a rematar el balón a la red. Nada estaba claro, el árbitro duda y finalmente entre él y su juez de línea, deciden anular el gol. La acción es ciertamente dudosa, tan dudosa que los primeros sorprendidos por el tanto anulado, los jugadores visitantes, que ya es decir. Lo de siempre, en el campo de césped artificial del Atco. Baleares, con capacidad para mil quinientas personas y condiciones totalmente diferentes no se habría atrevido. Se arbitra muy bien en el Rico Pérez.

Jugadores del Hércules Cf y del Barakaldo disputan un balón. Foto: Hércules CFLlegó la segunda parte y si algo de bonito, algo de estético hubo en la primera, ya no fue así en el segundo acto. Batalla campal total, balones largos, faltas, juego excesivo en el centro del campo y poco en las áreas, despejes largos, balones arriba, cabezazos, más cabezazos y a ver quien la baja, al suelo. A los puntos el Hércules habría ganado el partido, por todo lo que hizo, y es que curiosamente, el portero local, Falcón, no tuvo ninguna intervención de mérito, ninguna parada decisiva, más allá de los lances normales de un partido de fútbol, nada que resaltar. El Barakaldo no chutó a puerta, un demérito o quizá un mérito del Hércules que no lo dejó. De ahí hasta el final los tres cambios por cada equipo, y aunque el Barakaldo acumulaba cada vez más delanteros tampoco se lanzó a tumba abierta. Quizá a esas alturas las piernas ya fallaban. Los últimos cinco minutos ni se jugaron, el Hércules supo bien congelar y dormir el partido, en la banda de preferente y en el córner. Pitido final, y éxtasis de una sufrida afición, que sufrió más de lo imaginable, y que aun consciente de no haber logrado el objetivo final, y ser solo una etapa, respiró aliviada.

Según los resultados que ayer se dieron en el sorteo, de este lunes, tres posibles rivales. Cartagena, Logroñés o Ponferradina.

En sala de prensa el técnico local, Lluis Planagumá, reconoció el excesivo sufrimiento, dijo que pudo haber sido mejor el resultado, y lo equiparó con la tónica de los últimos partidos de liga, la falta de pegada. Elogió a la afición y respecto a sus preferencias por uno u otro rival, en la próxima eliminatoria, no se mojó, porque piensa que para ascender, hay que ganar a todos y ser mejor que nadie.

Depare la suerte, el destino, y el bombo, lo que depare, sí es cierto que hay que meter una velocidad más. JUGAR CON FUEGO, conlleva sus riesgos, y unas veces no te quema, pero otras PUEDES TERMINAR QUEMÁNDOTE.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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