Entrevistas

«Alicante debe reconquistar la calle como forma de socialización y de amor a la ciudad»

José Mª Perea, periodista y escritor. Foto: RAFA ARJONES.
José Mª Perea, periodista y escritor. Foto: RAFA ARJONES.

José María Perea. Periodista y escritor

Hablar con José María Perea es, sobre todo, hablar de Alicante. Pocas personas como él conocen la piel, la vieja y la nueva, de una ciudad que sigue en la encrucijada. De esto mismo, del Alicante de ayer, del presente, y, sobre todo, del futuro, hablamos con el periodista y humanista en esta entrevista, una conversación que también se sumerge en los campos del periodismo, la ecología y en su militancia activa contra las centrales nucleares. Es esta, a su juicio, un peligro y una amenaza que este país no debería dejar como herencia envenenada a futuras generaciones, tesis de su libro más reciente “El paraíso estancado”, uno de los tres que ha firmado desde que se jubiló laboralmente.

José María, ¿le duele Alicante?
Mucho; yo creo que me ha dolido siempre, quizá en estos días no sea lo que más me duela, pero a lo largo de los últimos años de una manera casi angustiosa, de tal manera que hice mi propósito de relativizar también esos amores.

—Habla usted de amor…
Sí. Los amores intensos siempre tienen esas cosas y hay que tomar una cierta distancia para que no acaben siendo una cosa que te inhabilite para otras, o te cree más frustración que satisfacciones.

—Viajemos al pasado de la ciudad. ¿Qué imágenes le vienen a la memoria de aquel tiempo, de las gentes de entonces, si es que hay espacio para la nostalgia?
A mí, sobre todo, la imagen que tengo más clara es la vida en la calle, que yo creo que es uno de los grandes valores que tienen las ciudades y por eso creo habría que recuperarlo. La vida, como digo, se hacía en la calle y la calle era una forma de socialización muy importante y de aprendizaje para todos nosotros; en la calle lo aprendías casi todo.

—Pero, imaginamos que eso era posible en una calle casi sin coches…
Sí, claro, claro. En la calle Bazán, donde vivía, nadie tenía coche, el primer coche fue de uno que tenía un taller de motos por la calle Ferré Vidiella, el Sr. Manolo. Por eso, ese dominio, ese conocimiento de la calle, yo creo que es muy importante.

—La calle, en fin, como forma de socialización, de aprendizaje y de ir ensanchando el mundo infantil y el conocimiento de la ciudad…
Claro, claro… Entonces nosotros sabíamos el nombre de las calles, sabíamos que Barón de Finestrat se había llamado Teatinos. Y ¿por qué era Teatinos? Preguntábamos y nos decían pues que allí hubo un convento de los Teatinos, y así muchas otras… Y eso, todo ese conocimiento, es una forma de identificación con la ciudad para aprender a quererla.

José María Perea se emociona desmenuzando y rememorando todo el callejero del Alicante de su infancia. No sólo el callejero, también el comercio, el pequeño comercio que lo habitaba y que marcaba el pulso de la propia ciudad. “Tu sabías –recuerda Perea- que Castaños era una calle comercial, porque allí estaba Juguetes Rico, porque estaba Juguetes Payá, allí estaban Bolsos Montserrat, estaba el Kiosko de la “Teatral”, la relojería de D. Ludovico Correa, que había sido maestro; es decir, porque había este tipo de establecimientos, porque, bueno, eso hoy se pierde, se ha perdido”.

En Alicante lo prioritario debería ser la lucha contra la ciudad dual de ricos y pobres, insoportable con la crisis—¿Cómo es posible que en Alicante, tras 40 años de democracia, estemos, si cabe, peor en muchas cosas?
Hay varias cuestiones a analizar. Primero el fenómeno del coche, que en Alicante irrumpe de una manera importantísima a final de los años 60. Eso ha sido un fenómeno. Otro fenómeno común a casi todas las grandes ciudades y que los expertos denominan la terciarización de los centros de las ciudades, sucede cuando sus habitantes acaban siendo expulsados y se sustituyen por despachos y oficinas que tienen un horario limitado de trabajo y que a partir de las horas que cierran los bancos a las 3 de la tarde, ahí ya no vive nadie. Y eso significa que si no hay vecinos ya no hay comercio de proximidad.

—Y, ¿qué podemos hacer? ¿Estamos a tiempo aún de recuperar ese tiempo perdido?
Pues creo que hemos tardado mucho todos en abordar estos temas para que vuelva a ser habitado el centro de la ciudad.

—Muchas, demasiadas, asignaturas pendientes…
Sí, sí…; y ahí, a modo de ejemplo, está también pendiente el problema de la inserción de Ciudad de Asís y La Florida con el resto de la ciudad. Lo más importante no es cubrir las vías, es hacer un plan integral para aquellos que compraron las viviendas al Padre Ángel y que ahora tienen más de 65 años, con un problema si viven en un cuarto piso, porque no pueden ir a comprar ya que no pueden subir las escaleras con las bolsas o los carritos al no tener ascensores. Eso debería ser también prioritario.

—Entonces, llegados aquí, insistimos, ¿por dónde empezar?
Quizás, en la situación que está Alicante la primera prioridad, creo, debería ser acometer el problema de la dualización, un problema común a muchas grandes ciudades. Esa brecha existe y ha existido aquí, pero si se agranda y llega a niveles de pobreza con chiquitos que llegan a la escuela sin haber desayunado, de familias que no pueden pagar el comedor, bueno, pues eso, no solo tenemos una sociedad con muy malas perspectivas de futuro, sino que al nivel que estamos de desarrollo económico y social es absolutamente intolerable. Hoy el mayor problema que tiene la ciudad de Alicante es que la gran recesión que llevamos desde 2007 hasta aquí ha abierto esa brecha de una manera insoportable y la mayor prioridad que habría que tener es esa.

—Pero, desgraciadamente, no parece ser esta la agenda municipal…
—Yo, la verdad, me indigno cuando oigo que se discute si la banda municipal va a tocar o no en la procesiones.

—Tanto tiempo en el periodismo suponemos le ha permitido vivir en primera persona los grandes cambios de este oficio. ¿Cuál cree que es hoy en día el papel del periodismo y del periodista en la sociedad de Internet y la globalización, incluso en la ciudad de Alicante?
Lo que sí que es cierto es que en estos momentos han cambiado las herramientas, pero igual que se dijo que la radio iba a acabar con la prensa escrita y no acabó con ella, y cuando llegó la televisión se dijo que la televisión acabaría con la radio y con los periódicos y tampoco ha sucedido, y eso porque, entre otras cosas, la radio da, la televisión muestra y el poder de la imagen es muy poderoso, es enorme, pero el periodismo tiene que explicar. Es decir, aquello que decía uno siempre en el periodismo, el dónde, quién, cuándo, cómo y por qué que dicen los ingleses.

Momento de la entrevista realizada por el Observatorio de Mayores y medios de Comunicación de la Universidad Permanente de la UA, MAYMECO. Foto: MAYMECO —Entonces, según eso que dice, nos sigue quedando el periodismo, el buen periodismo.

Sí. Sí. Pero en el periodismo escrito el por qué es muy importante. Yo creo que cualquiera de nosotros en los periódicos no busca tanto la noticia inmediata sino la explicación; es decir, la opinión que escribe hoy fulano, que cuenta Millás. Bueno, eso yo creo que sigue estando en vigor, porque la principal misión del periodista es ver y contar la realidad.

—Entonces, ¿cree que el papel del periodista y del buen periodismo sigue siendo central?
Yo creo que el papel de los periodistas sigue siendo fundamental. Es más, sin periodistas no hay periodismo, sea en el medio que sea. Y, desgraciadamente, sin periodismo no hay sociedad democrática, porque este es uno de los pilares. La comunicación para que el ciudadano pueda tener juicio y decisión a la hora de emitir su voto, tomar posición, o trabajar con una ONG o con el asociacionismo ciudadano o el de padres de alumnos en la escuela, etc. En fin, todos necesitamos datos, necesitamos información.

—Cambiemos de tercio. Si hay otra parte fundamental en su biografía esa es su lado político. Juventud en el PC, militancia en el PSOE, concejal en los primeros ayuntamientos, cargos importantes en el Consell de Joan Lerma…. Lo primero, ¿sigue militando en el partido de Pablo Iglesias?
Sí, bueno, en el de Pablo Iglesias, el otro –risas-, sí; sigo militando, pero también quiero que eso no me angustie. Es decir, que además he decidido que no quiero angustiarme con nada y sobre todo desde que soy abuelo no quiero transmitir que mi nieta perciba en mí ningún tipo de angustia. Hay cosas que no me gustan, y a la hora del voto sigo siendo igual de libre, y puedo decir que ha habido en alguna elección que no voté a Felipe cuando me pareció que no estaba actuando frente al caso Filesa, etc., con la contundencia que tenía que actuar ese gobierno.

—Es esa otra manera de mostrar la fidelidad política…
Sí, sí claro… pero sin embargo sigo defendiendo el enorme papel que el Partido Socialista ha hecho, sobre todo en la Transición y en la modernización del país; y, sobre todo, es evidente que el gran mérito del Partido Socialista en todos estos años no es firmar en el año 86 el acta de entrada en Europa, si no entrar en Europa con la fuerza que se entra y con el compromiso que supone. Hoy, casi nadie recuerda que si hoy existe la ciudadanía europea es porque en el Tratado de Maastrich Felipe González, representando a España, consigue que por primera vez se incluya el concepto de ciudadanía, que es importantísimo, porque sin el concepto de ciudadanía nunca hubieran podido montarse ni los Erasmus, ni la libre circulación hoy de nuestros hijos, lo que Mario Gaviria (se refiere a un libro publicado por ambos) y yo en el libro llamamos los “tecnomisioneros”. Nuestros jóvenes preparados que no encuentran aquí hoy trabajo y que lo están encontrando en Europa, y eso se puede hacer porque tienen la ciudadanía.

—Hace cinco años pudo ser alcalde, al menos intentarlo. Se lo ofrecieron en su partido, pero luego no mantuvieron la propuesta.
Eso es verdad. Si mi sueño infantil era ser director de orquesta, mi sueño desde el momento que soy una persona madura y tengo derecho a voto, es ser el alcalde de mi pueblo, pues porque creo que ser alcalde es lo más bonito que se puede ser en la vida.

—Además, ¿usted ya conocías las “casa”?
Efectivamente, sí; yo además había tenido dos etapas en el Ayuntamiento, la del 79–82, con Pepe Lassaleta de alcalde y yo como concejal del Partido Comunista, compaginándolo entonces con el puesto en la Diputación y la del 87–91, como primer teniente alcalde y responsable de Hacienda de las empresas públicas y, entonces, conocía además la vida municipal. Por lo tanto me hacía tilín, y más me hacía tilín sabiendo que, hace cinco años, pues que, eh!, llevábamos ya 15 ó 20 años sin… soportando lo que se soportaba.

Tenemos que empezar a andar el camino de gobiernos en coalición—Hoy vemos como hay dos partidos políticos nuevos, Podemos y, en menor medida, Ciudadanos, que han sacudido la política de este país, ¿opina que son fenómenos pasajeros o que han venido para quedarse?
Son fenómenos que han venido para quedarse; podrán tener oscilaciones, y subir una vez más y otras menos, eso lo vamos a ver, pero el gran problema que hay hoy en la coyuntura política española, a mi parecer, no es tanto conformar mayorías que sumen, que eso depende, porque se puede gobernar con 127 o con 130, si no que el tema es ponerse de acuerdo en qué es lo prioritario

—¿Y qué es lo prioritario?
El tema educativo, sin duda; otro, podría ser los temas europeos, que vemos hoy como incluso algunos que se nos intenta meter de matute; un tercero, el tema nuclear. Por ejemplo, vemos estos días cómo el Consejo de Seguridad Nuclear está actuando de una manera irresponsable e intenta prorrogar 17 años de vida de la central nuclear Garoña, lo que sentaría un precedente porque todas las demás centrales cuando lleguen a los 40 años pedirán como Garoña poder llegar a cumplir 60. Esto es irresponsable, sobre todo tras Chernóbil, tras Fukushima, y tras la decisión alemana de cerrar sus centrales nucleares y de las decisiones que se están tomando en el mundo y con el desarrollo que han tenido las energías renovables. Es irresponsable someter a la población a un riesgo como ese, que, además, no está cubierto por ningún tipo de seguros. Pensar en lo urgente y en las cosas a largo plazo, eso es lo que debería ser el programa de gobierno con el que hay que acordar en estos momentos.

—Y los jóvenes, ¿qué pasa con los jóvenes?
Este sería otro punto central. No podemos darle la espalda a los jóvenes. No les hemos dado trabajo, no tienen posibilidad en estos momentos, porque no tienen trabajo, de adquirir una vivienda… A esos jóvenes no podemos decirles que cuando se han metido en política también les cerramos la puerta. Por lo tanto yo creo que ahí hay que ser enormemente generosos para intentar integrar a estos nuevos partidos que se han incorporado a la política. Ya hemos tenido experiencias de mayorías absolutas con el PP y con el PSOE, que no han sido buenas, y si la realidad de lo que quiere el pueblo español es una pluralidad política, tenemos que empezar a andar ese camino de gobernar en coalición.

—¿Usted cree, como algunos defienden, que estamos abocados a una segunda transición?
¿En qué sentido? ¿En renovar el pacto generacional que fue la primera transición? Perfectamente. De acuerdo. Porque en la primera transición hubo un pacto generacional. El que representaban los Carrillo, Sánchez Montero, Marcelino Camacho, Manuel Fraga, Fernández Miranda, Torcuato…, toda aquella gente con las nuevas generaciones que llegaban, el Isidoro (Felipe González), y ahí hubo un pacto generacional y que salió muy bien.

No tenemos derecho a dejar en herencia a nuestros hijos la amenaza de las centrales nucleares—Hablemos ahora de activismo y ecologismo. No hace mucho presentó junto con Mario Gaviria un libro -“Un paraíso estancado”- donde, entre otros temas, apuestan por el fin de la energía nuclear en nuestro país.
Este es un grave problema. En el libro de Mario, en el que yo he colaborado, “El paraíso estancado”, lo que decimos y venimos a demostrar es que esta situación de estancamiento, de crecimientos débiles en el mundo desarrollado, va a ser la norma. Ya empieza a ser la norma. La gran Alemania, en el año 2015, no es que ha crecido menos que España, es que a lo largo de los últimos diez años ha tenido crecimientos muy pequeños. Entre el 1 y el 3% de crecimiento de su PIB.

—¿Imaginamos que explicar y hacer entender eso no debe ser tarea fácil en un mundo donde se habla constantemente de crecimiento sin límite?
Sí. Pero es la realidad. También en los EE.UU, también. Los únicos que crecen fuerte son los emergentes. ¿Qué significa eso? Que tenemos que empezar a vivir de otra manera. Lo que pasa es que tendremos que acostumbrarnos a otras cosas. Y esa es la otra parte del libro donde hablamos de la complementariedad alemana y, políticamente, no parece correcto hablar bien de Alemania, eso que los alemanes han visto. Es decir, eso del capitalismo financiero, que es el que nos ha llevado a esta crisis grande ¡eh!, los alemanes lo han arrinconado y la apuesta ha sido el Banco Central Europeo. Y apuestan por las actividades productivas, es decir, por la industria. Y Alemania va bien porque fundamentalmente exporta y exporta porque sigue manteniendo un tejido industrial potente.

—En el libro también hablan de la transición energética, ¿qué es eso?
Sí, esa es la segunda parte del libro, el tema de la transición energética. Nosotros defendemos que Europa está madura para hacer el cambio hacia las energías renovables. El país líder del mundo en energía eólica es Dinamarca y el primer país del mundo en energía solar ha sido hasta hace mes y medio Alemania. Curiosamente era España y ahora somos los terceros. Éramos el segundo detrás de Alemania, ¡cuando tenemos el doble de horas de sol de media que los alemanes! Lo cual indica que algo no estamos haciendo bien, eso seguro.

—Y por ahí volvemos al tema nuclear que citábamos antes…
Sí, claro. Bueno, la idea es Alemania, después de Chernóbil y Fukushima, dijera «ostras, hay que hacer algo». Y ¿qué dijo Alemania? Pues que cuando les toque cerrar a los 40 años las plantas nucleares, se cerrarán, con lo cual a las compañías no las indemnizaremos. Y aquí, sin embargo, estos señores del Gobierno que las tienen súper indemnizadas, pretenden mantenerlas ¡hasta los 60 años! Con el agua que se liberaría de no tener que refrigerar Cofrentes daría suficiente para poder tener agua desde el embarcadero, es decir desde antes de Cortes de Pallás, en todo el Vinalopó y el norte de la provincia de Alicante. ¡Y eso sin pensar qué pasaría con el turismo de Benidorm o la huerta de Valencia si hubiera un accidente nuclear en Cofrentes!

—¿Y en este sentido, cuantos años de “vida útil” le quedarían a Cofrentes, la nuclear más próxima a nosotros?
Pues a Cofrentes le quedan diez u once años. En España todas las plantas están ya sobre los 30 años. La más antigua era Garoña, que tiene 43 y la siguiente Almaraz, que también tiene problemas, con uno de los dos reactores parado y el otro con averías, porque resulta que lo que no funciona precisamente son los sistemas de refrigeración y es lo más peligroso, claro.

—Por cierto, lleva ya unos cuatro o cinco años jubilado y ha publicado tres libros…
Llevo algunos más…, voy a cumplir 70 y salí del periódico con 62, pero sí, yo los únicos libros que he firmado los he publicado después de jubilarme: uno que es “Doce talentos alicantinos” y que fue un encargo de Jovempa (Asociación de Jóvenes Empresarios de Alicante). Después, con Mario Gaviria hicimos otro también, este maldito, defendiendo que el AVE era más beneficioso para esta provincia que el tema del trasvase del Ebro. Fue maldito porque cuestionamos que gente tan inteligente y tan eficaz en lo que es la gestión ferroviaria, como Adif y Renfe, no pensaron que ese tren era una equivocación que acabara en un cul de sac, que dicen los franceses, en la Avenida del Marqués de Salamanca, cuando el mayor mercado de usuarios de ese AVE estaba a 43 kilómetros, en Benidorm y la Marina Baja, y que tenía que haber continuado por lo menos hasta allí. Y, por eso, como planteamos ese tema pues tampoco fue demasiado bien recibido aquí en Alicante, por los que piensan que la estación tiene que estar en la puerta de su casa. El tercero ha sido “El paraíso estancado” que ya hemos comentado.

(*) Esta entrevista ha sido posible gracias a la deferencia del entrevistado José María Perea y al trabajo colaborativo del Taller de Imagen del Observatorio de Mayores y Medios de Comunicación (MAYMECO) de la Universidad Permanente de Alicante.

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