Al paso

Contra la corrupción, honradez

Andaba yo buscando una palabra que definiera de manera convincente y hasta exacta el antídoto para la corrupción y se me ocurrió la de honradez. Miré el diccionario de María Moliner y me encontré con estas tres acepciones de la cualidad de honrado: «manera de obrar del que no roba, estafa o defrauda; manera de obrar del que no engaña; manera de obrar del que cumple escrupulosamente sus deberes profesionales”. Luego, para ampliar conocimientos fui a internet y encontré algunas perlas que decidí copiar para hacerlas mías y de quienes lean estas líneas, entre los que lamentablemente no estarán muchos políticos.

Hemos pasado tiempos de gran corrupción y nadie se atreve a pronosticar que se van a acabar para siempre conociendo como conocemos la condición humana y la descomposición moral que se ha adueñado de las sociedades de nuestro tiempo en casi todo el globo terráqueo. Soplan vientos muy contaminados de inmoralidad y se echan de menos pensadores independientes que marquen el camino al pueblo, a la vez que sobran ideólogos partidistas empeñados en llevarlo al abismo.

Señalaba yo en un artículo no muy lejano que la corrupción económica es intrínsecamente una corrupción moral, y añadía que acaso peor que éstas sea la corrupción mental, la corrupción de los mentirosos, la de los que engañan a sabiendas de que mienten y quieren revertir los logros morales que tantos siglos de lucha han costado a la humanidad.

Son lo contrario de honrados aunque se las den de progresistas. Progresan hacia atrás, regresan a lo peor. Yo apuesto por la honradez y recurro de nuevo a lo que he leído en internet: “La honradez se basa en el respeto al otro y en la valoración de la verdad como un valor fundamental de la vida en sociedad.

Faltan intelectuales que marquen el camino al pueblo y sobran ideólogosUna persona honrada es aquella que se rige por los valores morales; que respeta las normas sociales y es consecuente con ello; es decir, que tanto en su forma de obrar como en su pensamiento se comporta de manera justa, recta e íntegra.

Una persona que actúa con honradez evitará siempre causar perjuicios a los otros y procurará actuar correctamente, con verdad y honestidad. Como tal, la honradez es considerada una cualidad muy valiosa en una persona, pues implica que es alguien digno de confianza. Una sociedad cimentada en valores como la honradez sería más justa y armónica.

La honradez se observa en las acciones cotidianas. La persona honrada se guía por los valores morales, el respeto a las leyes y el respeto al otro. Si las personas en el mundo actuaran siempre ciñéndose a los dictados de la honradez, no habría asesinatos, corrupción, ni guerras ni otros conflictos humanos. Por ello el valor de la honradez debe ser inculcado en nosotros desde edades tempranas, para que desde muy pequeños seamos capaces de entender la importancia de guiarnos en la vida con verdad, justicia y rectitud».

Amén, que quiere decir así sea.

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Ramón Gómez Carrión

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