Reportajes

AGS, héroes con delantal

Voluntarios de AGS en la cocina del CdT de Alicante (Fotografía: Cristina Llorens).

Cuando a mitad de marzo la primavera quedó suspendida, como el resto de la vida, pendientes todos de un microorganismo tan infinitamente pequeño como letal, se abrió paso la estación de la solidaridad.

No fue un camino sencillo. La solidaridad tiene el corazón enorme, los hombros anchos para arrimarlos, la mano firme para tenderla a quien la necesita, y el paso largo para llegar a todos. Pero requiere también de una mente clara y organizada, capaz de poner el valor de la gestión a la altura del corazón. Y voluntad, la solidaridad requiere de mucha voluntad. Voluntades, diría yo, porque cuando la voluntad de ayudar encuentra voluntades afines y paliar el sufrimiento de los demás es el fin común que se persigue, ahí, sin duda, está la solidaridad.

Y así, coordinando voluntades, organizando los recursos, gestionando la iniciativa personal hasta convertirla en común, y uniendo el increíble valor del capital humano al proyecto, nació Alicante Gastronómica Solidaria (AGS), liderada por la Cámara de Comercio de Alicante, y en colaboración con la Diputación de Alicante, Turisme de la Generalitat Valenciana, asociaciones turísticas y empresariales como IFA Institución Ferial Alicantina, Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV), Asociación Empresarial Hostelera de Benidorm, Costa Blanca y Comunidad Valenciana (HOSBEC), Asociación Provincial de Hoteles y Alojamientos Turísticos de Alicante (APHA) , Asociación de Restaurantes de Alicante (ARA), Asociación Provincial de Empresarios de Hosteleria de Alicante (APEHA), Círculo Empresarial de Elche y Comarca (CEDELCO), entre otras, ayuntamientos de la provincia, cocinas y cocineros de los mejores restaurantes y hoteles de la provincia, numerosas empresas privadas, y un número constante de voluntarios con muchas ganas de ayudar.

Carlos Baño, Antonio Lorens y Jesús Navarro, de Carmencita, con el menú número 100.000 (Fotografía: AGS).

El presidente de AGS, Carlos Baño, define muy bien el proyecto con unas pocas palabras “cuando la sociedad se une con un fin y un objetivo, en vez de sumar, se multiplica”.

Nos hemos acercado al CdT de Alicante para conocer AGS desde dentro, compartiendo una mañana de trabajo con sus organizadores y con todos los que ponen su esfuerzo y su tiempo para sacar adelante un menú que llega a más de 3.000 personas cada día. Sobre los orígenes de esta aventura solidaria, nos cuenta su presidente: “Se le ocurrió a Antonio [Llorens] por un lado y a mí lo mismo por otro, yo no sabía que Antonio estaba con esa idea y él no sabía que yo estaba con la misma. Cuando surgió todo el problema de la crisis sanitaria, que después se ha convertido en crisis social, yo estuve hablando con varios cocineros. Nosotros organizábamos la Feria de Gastronomía de la Provincia de Alicante, y yo al ser el vicepresidente de la Cámara de Comercio cogí las riendas y, al contar con varios chefs en el Comité organizador. estuve hablando con ellos y con todo el sector agroalimentario, que eran los expositores de la Feria. Y ya vimos la necesidad. Alguno de los chefs, individualmente, estaban intentando paliar como podían en su pueblo esta problemática. Y pensábamos que iban a durar poco tiempo, porque los fondos que tiene un restaurante o unos cocineros, todo lo que tienes, se te puede acabar en una semana, o en menos. Así pensamos unificar estas iniciativas individuales y unirlas todas bajo el mismo paraguas y darle cobertura, para tener un seguimiento y una mayor proyección. Y eso hicimos. Planteé esta idea en la Diputación de Alicante y a Turisme de la Generalitat Valenciana. Cuando hablé con Diputación me dijeron ‘oye, habla con Antonio Llorens que quiere hacer algo parecido con el grupo de José Andrés, ponte en contacto con él para no solaparos’. Hablé con Antonio y me dijo cuenta conmigo para lo que necesites, y me preguntó ‘¿podría incorporarme al proyecto?’ Y le contesté ‘en este proyecto vamos juntos, el proyecto es común’. Y más en un tema solidario, aquí vamos juntos. Antonio tenía sus contactos y yo los míos, nos hemos unido y estamos trabajando ‘a full’. Gracias a eso han pasado por aquí 500 voluntarios, hemos conseguido aportaciones de más de cien empresas, tanto de la provincia de Alicante como del resto de España”.

La Hostelería, el motor que siempre responde

Porque el coronavirus no impuso una pausa a nuestras vidas, sino que fue un freno en seco, una bajada de persiana en el negocio diario de vivir, y ha dejado durante casi tres meses de alarma sanitaria, la vida en suspenso. Y a muchas familias la vida se les ha quedado suspendida de un hilo.

Y del hilo a la madeja, a ese ovillo de voluntades enredadas en torno a una cocina que es Alicante Gastronómica Solidaria, resolviendo la vida como se resolvían antes las cosas importantes, alrededor del fuego, en torno a la comida.

Voluntarios preparando menús en la cocina del CdT de Alicante (Fotografía: AGS).

La hostelería ha sido uno de los motores económicos que más afectado se ha visto por la crisis sanitaria. Al estado de confinamiento que ha cerrado bares, restaurantes y hoteles, se han sumado las numerosas medidas de protección de las personas y los espacios, obligatorias a partir de ahora, que van a suponer una difícil vuelta a la normalidad. Pero quienes viven con la costumbre de dar de comer no pueden dejar de hacerlo y el gusanillo de volver a la actividad con una nevera bien provista, una cocina encendida, y tantos estómagos necesitados, se convierte en voluntad solidaria en tiempos de crisis. Así nos lo cuenta Antonio Llorens: “Lo importante es que la solidaridad nuestra nace desde el propio sector, que siempre ha estado ahí para todo el mundo, cuando ha habido que hacer bocadillos porque la gente tenía hambre, lo ha hecho la hostelería, y ahora, ¿cómo no nos íbamos a poner a dar de comer? Pero hemos sido muy exigentes, toda nuestra comida tiene que tener un destinatario final. Igual que en un restaurante, cada plato va a una mesa, aquí cada menú va a una persona determinada. Se cocina para una persona que lo necesita, por eso oscilamos en el número de menús de un día a otro, y nos alegramos cuando una ONG nos pide menos menús, significa que 10-12 personas ya tienen trabajo, o no necesitan de nuestra ayuda. Luego, al día siguiente aumenta, porque entran otras familias”.

Voluntarios preparando menús en la cocina del CdT de Alicante (Fotografía: Cristina Llorens).

Solidaridad en igualdad, en inclusión, sin dejar a nadie atrás, porque si algo nos hace iguales es la vulnerabilidad en época de crisis: el hambre no tiene ideología, ni religión. “Somos sobre todo laicos, vamos a una iglesia evangélica y a Cáritas, nos da igual a qué ayuntamiento ayudamos, del color que sea, a todos pedimos ayuda y, sobre todo, estamos emocionados con la solidaridad del empresariado de la provincia que se ha volcado anónimamente y no ha querido ni aparecer. Aquí nos llega un palé de fideuá y es porque una persona ha ido a Makro y lo ha comprado y ha dicho, llévaselo a AGS y no sabemos ni quién ha sido (bueno, sí lo sabemos por otros lados) y eso es gente anónima que nos está apoyando, lo que realmente nos motiva a seguir, y vamos a seguir mientras podamos. Aquí no hay estado de alarma porque con el hambre no vamos a acabar: intentaremos que haya menos hambre y menos necesidades, pero realmente nuestra función es dar de comer”.

Voluntarios preparando menús en la cocina del CdT de Alicante (Fotografía: Cristina Llorens).

Equipos de cocina formados por chefs y cocineros de los mejores restaurantes y hoteles de la provincia, se han puesto el delantal y han encendido el fuego, manos a la obra, para hacer lo que mejor saben hacer: cocinar. Para hacer lo que, de verdad, mejor saben hacer: dar de comer. Desde las cocinas de un bar de barrio, a las cocinas de un gran hotel, de un moderno bistró, de una hamburguesería, de un bar de tapas, un asador, un restaurante fusión, hasta la cocina de algunas de nuestras Estrellas Michelín que no han tenido reparos en pelar las patatas del menú solidario del día, los fogones de AGS han tenido al frente a los mejores representantes de la gastronomía alicantina. Nos lo cuenta, emocionado, Ginés Lorente, jefe de cocina del Hotel Meliá: “Hay varios hoteles que nos hemos volcado un montón, el Hilton, el Marriot, el Meliá, el Tryp que también ha venido con gente. De restaurantes también se han volcado bastante, aunque ahora con la apertura de las terrazas ya han tenido que irse. Los Estrellas Michelín también se han volcado, como Cristina Figueira, de El Xato, Kiko Moya, de L’Escaleta, que vino un par de días, y en Benidorm y Torrevieja también se han volcado. En Benidorm hay mucho hotel y siguen funcionando bien y en Torrevieja, como lo que hay son restaurantes, allí está costando un poco más de trabajo encontrar voluntarios. En Alicante nos vamos manteniendo. Empezamos el 14 de abril. Hemos estado los del Meliá unos 12 días, luego vino Pablo Montoro con Álvaro Abad de El Plantío y hemos estado ahí combinándonos. Ahora ellos han tenido que irse para preparar la reapertura de sus negocios y seguimos los del Hotel Meliá Alicante, en dos grupos, Sergio y Ernesto son los que nos relevan a nosotros. Esta semana hemos hecho 5 días, la semana próxima, ellos hacen seis, y luego volvemos los del Meliá. En principio vamos a estar hasta el 10 de junio”.

Kiko Moya con Ginés Lorente (Fotografía: AGS).

Héroes casi anónimos, que le han dado la vuelta a la capa y se la han atado a la cintura en forma de delantal, para cuyas empresas son un orgullo y un referente. “En la empresa están muy contentos -nos cuenta Ginés-. Nos dicen que tengamos cuidado, que no nos vayamos a contagiar y están muy orgullosos de nosotros, al final nosotros venimos aquí porque queremos, todos somos voluntarios. Todos venimos a sumar, no a restar. Seguimos un protocolo, seguimos una línea, pero eso es normal para estar organizados. No se puede conseguir un protocolo de rueda de menú como puede seguir un restaurante o un hotel, aquí vamos con lo que nos llega: si llega pollo, se cocina pollo; o gallina, o repollo, lo que nos llegue. Tenemos mucho carbohidrato, patatas, pasta, arroz, mucha verdura. Estamos cocinando mucho con verdura, con repollo, coliflor, brócoli, hacemos menús saludables, mucho al horno y hervido. Frito no hacemos nada y eso es muy importante nutricionalmente. Procuramos hacer todos los días una ensaladita, con lechuga, tomate, hoy hemos hecho una ensalada de pollo con salsa de nísperos de Callosa d’en Sarrià y pasta con salsa melosa de tomate”.

Kiko Moya en una de sus visitas a AGS en el CdT de Alicante (Fotografía: AGS).

100.000 menús del 14 de abril al 31 de mayo

De los casi 400 menús del primer día, compuesto de ragú de ternera con arroz pilaf, fruta y pan, entregados a cuatro asociaciones, hasta los 100.000 menús de este domingo 31 de mayo, que han llegado a más de 40 asociaciones y ONG de la provincia, desde las cocinas de los CdT de Alicante, Torrevieja y Benidorm, y la de la Escuela Municipal de Hostelería de Elche, y han alcanzado 7 comarcas y más de 25 poblaciones de la provincia, gracias a la entrega, el compromiso y el trabajo de más de 500 cocineros y voluntarios que se han unido desde el 14 de abril a este proyecto, bajo una estructura organizativa presidida por Carlos Baño, y un equipo formado por Antonio Llorens, Víctor Marco en envasado y distribución, Itziar Payá en economato, Rafael Fernández en gestión administrativa y legal, con la estrecha colaboración de Antonio Crespo, director del CdT de Alicante, y Gema Amor en la comunicación, Alicante Gastronómica Solidaria se ha convertido en menos de mes y medio en la red de alimentación solidaria más importante de la provincia, y un ejemplo y referencia a nivel nacional.

Y nada de todo ello habría sido posible sin la generosidad de más de un centenar de empresas que con sus donaciones han hecho realidad el menú de cada día. Cuando llega la harina ¡es una fiesta! y también cuando llega un palé de arroz de un supermercado de renombre, o unas frutas de temporada, o cuando se abre una línea de crédito para comprar lo que necesiten en una cadena famosa, o llegan yogures con fecha cercana de consumo preferente, o bombones para endulzar el menú, o una marca de repostería facilita unos dulces que, sin duda, sacarán una sonrisa a los más golosos, todo, incluso una caja con varios kilos de lentejas que una señora les llevó personalmente, o un pequeño juguete para cada niño, todo, todo suma.

Rafa Fernández nos habla de las donaciones y de la organización administrativa del proyecto: “Fundamental es la aportación de las empresas, la solidaridad y las ganas de ayudar con la que han realizado los donativos, no solo alimentos sino también de blísteres. Es una cuestión absolutamente solidaria, nos hemos visto desbordados por la respuesta del empresariado, no solo de la provincia de Alicante, sino también a nivel nacional. Ha habido aportaciones sorprendentes. Todo con donaciones o personas que han ido a algún centro y han comprado para que enviaran a AGS lo que necesitáramos. Tenemos costes fijos como los blísteres, las etiquetas que van en los blísteres, y eso es a diario. Solo los blísteres son 3000 euros semanales, eso contando que es un blíster solo por bolsa de alimentos. Todos los días. Son blísteres alimentarios. Hemos tenido también muchas donaciones del material sanitario que estamos usando: mascarillas, guantes, pantallas, gel hidroalcohólico. Cualquier voluntario que viene tiene que sentirse protegido para realizar su trabajo. Todo está aquí centralizado, tenemos una estructura jerarquizada, todos estamos conectados, entre todos los centros hay una solidaridad, da igual donde se reciba, ya sea en Benidorm o en la Escuela Municipal de Elche, del Ayuntamiento de Elche, o en el CdT de Torrevieja, lo que se recibe es para todos. Por eso hemos generado una herramienta que nos permite estar al día en todo lo que tenemos, todos los productos. Distribuimos la solidaridad por toda la provincia”.

Carlos Baño con Ginés Lorente (Fotografía: AGS).

Carlos Baño insiste en la solidaridad del entramado empresarial de la provincia: “Hay empresas que quieren donar de manera anónima y otras que quieren que se vea lo que hacen. Es normal, porque hay empresas que, dentro de su RSC quieren que se vea que ellos están actuando así, sobre todo cuando son empresas grandes que tienen que demostrar que colaboran con la sociedad. Y estos es lógico, todo es muy respetable y entendible. Si una empresa puede obtener beneficios fiscales, pues adelante. Empresas como Carrefour, Mercadona, Masymas, que han aportado miles de euros, entonces, ¿por qué van a dejar de tener los beneficios fiscales? Algunos empresarios han hecho una labor de apostolado impresionante, han creído tanto en el proyecto, han visto que la gestión es honesta, honrada, que aprovechamos hasta la pieza más pequeña de comida para no desperdiciar y claro, también de una manera muy rápida, comprendimos que, si no nos convertíamos en una asociación sin ánimo de lucro, las empresas podían poner reticencias. Por lo tanto, podemos emitir los certificados y que tengan las ventajas fiscales que tienen otras asociaciones sin ánimo de lucro”.

LLegamos a este último día de mayo, con la primavera finalmente instalada en todas partes, la desescalada casi en fase 2, y la solidaridad alcanzando el objetivo de los 100.000 menús. Y una sensación de vértigo nos aprieta el estómago. Pero la importancia no está en las cifras que nos hacen temblar porque aún diciendo tanto, se quedan siempre tan cortas. La importancia de la cifra de menús entregados con la que ayer el equipo de AGS cerró la cocina no es más que la satisfacción de haber ofrecido 100.000 posibilidades para poder comer y haber conseguido con cada uno de estos menús una sonrisa, y una gratitud infinita.

Planificación en AGS: ¿qué tengo?, ¿qué me falta?

Antonio Llorens y Gínes Lorente en la cocina del CdT (Fotografía: AGS).

“Generosidad es el que da lo que tiene -nos explica Carlos Baño-. Aquí trabajamos al revés de como se trabaja habitualmente en una cocina, un cocinero quiere confeccionar un menú y dice mañana voy a hacer macarrones boloñesa o arroz, ¿qué ingredientes necesito? Esto, esto y esto. Te provees de eso y lo realizas. Aquí no, aquí es al revés. Aquí es, ¿qué tengo? Y en función de lo que tengo, cocino. Todos los centros conectados y tenemos colgado en la red una tabla dinámica. Cada centro escribe en su listado las existencias y eso se comparte; lo que va usando, lo da de baja y si un centro necesita algo, lo pide y se le lleva. Y esa es la labor que hace Antonio intercambiando. Ahora, por ejemplo, me voy yo a Torrevieja y Elche a llevar una mercancía que ellos necesitan. Entonces se da de alta allí y de baja aquí. Y los menús se elaboran con previsión de tres días, es decir, para hoy, mañana y pasado. Entonces, vemos, ¿falta aceite? Y ahí yo ya me vuelvo loco para buscar lo que se necesita. No trabajamos con dinero, cuando necesitamos algo, lo pedimos. Cada menú tiene un nombre y está hecho con mucho cariño. El Día de la Madre, por ejemplo, pusimos un bombón; el domingo pasado nos donaron unos juguetitos, y los pusimos. Todo lo hacemos con mucho cariño, con todo el cariño del mundo, y todos los que trabajamos aquí, todos, lo hacemos de manera desinteresada y poniendo lo mejor de cada uno”.

Víctor Marco planificando las entregas de menús (Fotografía: AGS).

Para Víctor Marco, encargado de envasado y distribución, que lleva una de las concesiones de los restaurantes de la Universidad, el de la Politécnica, no hubo ninguna duda: “Desde un principio nos pidieron ayuda para realizar esta labor y evidentemente, vinimos corriendo. Lo que queremos es que esto pase lo más rápido posible y ayudar a la gente lo máximo posible. Porque ahora te das cuenta de las necesidades que hay, que son impresionantes; yo no sabía que había tantas asociaciones que ayudaban, pero no solo ahora sino todo el año, y viendo esto me he quedado alucinado. Yo sabía que estaba Cáritas, Cruz Roja, los conocidos de toda la vida. Pero hay por todos sitios, gente que ayuda ahora y todo el año. Creo que es una labor imprescindible que tenemos que realizar todos dentro de las medidas que puede cada uno. Parece que no pero la situación para mucha gente es muy precaria, a nivel laboral, la gente no va a poder incorporarse a sus trabajos como antes, muchos autónomos que no van a poder abrir con todas las condiciones que están poniendo para los locales de restauración. De este tipo de servicios las administraciones tienen que hacerse eco, porque cuando se acaben las aportaciones de unos y otros, habrá que mantenerlo”.

Equipo de voluntarios encargados de la recepción y reparto de género entre los centros (Fotografía: Cristina Llorens).

Itziar Payá trabaja en la Bamba Gastro, en Benalúa, y es la encargada del economato de AGS, de la organización de las donaciones y del reparto entre los centros: “Yo controlo el producto que entra; la gente se ha portado superbien, donan todo lo que pueden. Viene alguien y te pregunta, ¿qué necesitas?; como por ejemplo el otro día que necesitábamos cebollas; al día siguiente vinieron con 40 kilos de cebollas, te dan lo que pueden. Mercadona, por ejemplo, nos da un montón. Lo que me da miedo es que, cuando todos volvamos a la normalidad, las donaciones de producto de hoteles y restaurantes que se iba a estropear, eso ya no va a estar y entonces a ver qué se va a hacer. Habrá que buscar alguna fórmula; seguro que sí, esto que se ha montado es muy bonito y tiene que seguir. Por lo menos hasta que sea la nueva normalidad para todos y no lo necesitemos más. Un año, un año y pico va a tener que estar. Yo tengo compañeros, padre y madre que los dos son de hostelería, que han entrado en un ERTE y no tienen para dar de comer a sus hijos, normalmente la gente no tiene para sobrevivir dos meses sin cobrar y eso es duro. Y hasta que vuelva todo a reactivarse, creo que es muy importante que [este espacio solidario] esté”.

Cada menú ha pasado por muchas manos, manos generosas de gente generosa que entiende la solidaridad como un paso al frente para ayudar a los demás. Más de 500 voluntarios que han madrugado cada día para hacer pan, o para pelar patatas, o descargar el camión de los melones, o cargarlo con harina que se va a otra de las cocinas, o sacar las cajas con los menús ya envasados y preparados para que se los lleven las asociaciones. Voluntarios embarcados en una aventura solidaria en la que realizan labores de cocina, o de limpieza, o de embolsado. De lo que haga falta cada día y en cada momento, siempre con el máximo control y responsabilidad, siguiendo los protocolos y el compromiso que la Guía del Voluntario que les facilita la organización les pide. Y con una sonrisa, porque con una sonrisa se trabaja igual, pero se disfruta más del trabajo, y del equipo. Y en cada par de manos voluntarias, una historia que nos devuelve a la realidad de la crisis sanitaria de esta primavera. Historias de recursos al límite, de necesidad, de ERTE, de paro o de trabajos a tiempo parcial que dejan un hueco de vida que poder dedicar a los demás.

Más de 500 voluntarios han pasado por AGS

Víctor Marco nos cuenta cómo vive su experiencia como voluntario: “A nivel personal, me siento muy bien, esto te llena de orgullo y de satisfacción. La hostelería siempre ha sido muy solidaria en todo este tipo de aspectos. Aquí se ha visto más todavía lo solidarios que somos. He visto las caras de los niños recibiendo los juguetitos o un simple helado que van en las bolsas y lo contentos que se ponen. Y yo se lo cuento a mi hijo y le digo no sabes lo que tienes”.

Víctor Marco y Laura Rodríguez preparando las bolsas de alimentos para la entrega a las asociaciones (Fotografía: Cristina Llorens).

Laura Rodríguez es voluntaria de Cruz Roja, madrileña, lleva 3 años en Alicante y la crisis de la COVID ha dejado su vida laboral suspendida en un ERTE, aunque vive con su pareja y a él no le falta trabajo, no ha dudado en sumarse a la solidaridad: “Empecé a venir porque me quedé sin trabajo. Llevo poco tiempo. Hablé con Cruz Roja para ver qué podía hacer y me ofreció esto. Antes yo también me había dedicado a la restauración y tenía el carné de Manipulador de Alimentos y aquí estoy. La sensación es muy buena, no es una gran carga de trabajo y me siento muy bien, que hago algo, que no pierdo el tiempo y también, psicológicamente, en vez de estar en tu casa, pensando qué va a pasar y cuándo volveré al trabajo, es bueno venir aquí. Son 5 horas cada día que vienes, 3 días por semana. Pero tengo compañeros que vienen todos los días, incluso fines de semana. Tengo otro compañero que se inscribió en la página del CdT y ahí se hizo voluntario. Tienes que rellenar varios formularios, además de tener el carné de Manipulador de Alimentos. Yo estoy casi siempre en envasado y hay veces que voy como pinche de cocina. Dependiendo de dónde es más necesario”.

Preparación d las bolsas con los menús solidarios (Fotografía: Cristina Llorens).

Ginés Lorente, como jefe de cocina, está acostumbrado a ver a sus comensales cómodamente sentados en torno a una mesa, degustando tranquilamente lo que les ha preparado. ¿Y aquí? le preguntamos ¿cómo es no ver a quienes van a degustar el menú que les has preparado? Ginés responde: “Bueno yo la verdad es que sí me he involucrado y he ido a Babel, he ido con la camioneta de reparto y he visto más o menos quién recibía las bolsas con alimentos, para los sintecho, y a la Colonia Requena, yo sí lo he vivido. Y cuando ves a padres o madres de familia que van con sus hijos, es muy duro. Yo, que soy padre de un niño de 9 años, se te rompe el corazón al ver eso. Después de una experiencia como esta algo se nos mueve por dentro. Muchas veces no le damos importancia a las cosas importantes, como es que la gente se alimente de manera adecuada y la verdad es que en la ciudad de Alicante hay mucha gente que lo necesita. Si nosotros no estuviéramos dando estos 1500 menús cada día en la ciudad, ¿de qué iban a comer todas estas personas?”.

Carlos Baño con Pablo Montoro (Fotografía: AGS).

La red de la solidaridad se mueve con facilidad por la red de las nuevas tecnologías que ponen su grano de arena. Así nos cuenta Itziar cómo llegó a esta experiencia como voluntaria: “Llegué tras ver el estado de WhatsApp de Antonio, a quien conozco hace mucho tiempo. Lo llamé y le pregunté. Yo no estaba trabajando y estaba un poco agobiada, sin poder hacer nada. Vi este proyecto y me metí, y ha habido una sintonía muy buena entre todos nosotros, nos llevamos todos muy bien. A mí esto también me ha ayudado, porque podía salir de casa, sentirme útil y hacer cosas que de otra manera no podía. Para mí muy bien, me ha gustado mucho. Yo soy encargada en La Bamba Gastro, en Benalúa, y estoy acostumbrada a no parar en ningún momento. Eso unido a la incertidumbre de no saber cuándo vas a volver a trabajar, es difícil de gestionar. Pero claro teniendo esto, estamos ayudando y estamos trabajando, estamos moviéndonos, te sientes útil. A mí me gusta mucho. Yo estoy deseando volver a trabajar a mi restaurante, aunque creo que AGS será necesario que esté más tiempo porque hay mucha gente que no le van a renovar hasta que volvamos a estar bien, hay gente que tenía contratos de 4 horas y lo complementaba con otras cosas, y ese trabajo ya no está, lo van a pasar mal, vamos a necesitarlo todo.

Mis jefes también han venido, están muy contentos. Y mi familia, mi abuela me dice ‘eres superbuena’. Es más lo útil que te sientes, para mí realizar este trabajo ha sido como un soplo de aire fresco. Suelo venir sobre las 9, depende de los camiones, hasta las 13 horas, nos reímos, trabajamos, almorzamos y nos llevamos muy bien. Nos hemos juntado aquí gente de diferentes trabajos, diferentes edades, diferentes sectores que todos queremos ayudar y se ha creado una conexión que es genial. Yo, por ejemplo, nunca había estado en un almacén, ahora ya sé llevar un camión, controlo cantidades, quién sabe si me servirá más adelante”.

Voluntarios en los cuartos fríos del CdT de Alicante (Fotografía: Cristina Llorens).

Para Rafa Fernández la experiencia como voluntario es magnífica: “Yo me siento muy realizado, lo mejor de esta experiencia es lo mucho que te enriquece a nivel personal y también lo sorprendente de las donaciones de las empresas, de las personas. Personas que vienen aquí todos los días y después se van a trabajar por la tarde a sus trabajos. Yo soy abogado y aporto mi trabajo voluntario. Estoy realizando mi trabajo habitual y vengo cada día a ayudar aquí, sábado y domingo también, porque todo el mundo come todos los días. Esto es un choque de realidad, esta situación es algo que se ha agudizado con la COVID-19 pero no es algo que haya acabado ya, ni va a desaparecer si nosotros dejamos de hacer esto, la situación existe. Y todas estas personas que han tenido su comida cada día con todos los componentes alimentarios es necesario. Esto es lo más preocupante, que es una situación que existe. Es una cuestión fundamental. Esto no es algo que vaya a desaparecer”.

Gracias a Turisme de la Generalitat Valenciana, Diputación de Alicante y ayuntamientos de la provincia

El viaje de los menús desde las cocinas de los centros implicados hasta poblaciones como El Verger, Los Montesinos, Relleu, Onil, Aspe o Petrer es el viaje del espíritu de la solidaridad. No solo entre municipios, sino entre asociaciones religiosas, sociales, de barrio, servicios sociales de los ayuntamientos… Todos unidos para compartir, creciendo cada día el mapa de la necesidad, y moviéndose rápido para llegar a todas partes. Si a mitad de abril se puso en marcha el proyecto en el CdT de Alicante, pronto se abrieron las cocinas de los CdT de Torrevieja y Benidorm, y de la Escuela de Hostelería de Elche. De esta forma la red creció y las manos llegaron a muchos rincones de la provincia.

Voluntarios en los cuartos fríos del CdT de Alicante (Fotografía: Cristina Llorens).

“El primer día -nos cuenta Carlos Baño- fueron 370 menús, pero pronto empezaron a subir las necesidades. En Diputación nos dijeron ‘esto que hacéis es fenomenal, pero tenemos alcaldes de ayuntamientos que nos lo están pidiendo, ¿podrías hacerlo también para ellos?’ Hablamos con Sanidad y nos dijeron sí, aunque nos comentaron que el transporte iba a ser complicado. Así que lo suyo era mantener la línea de producto, pero haciéndolo en diferentes centros. ¿Qué hicimos? Abrimos el centro de Torrevieja para atender la comarca de la Vega Baja. Unos días después hicimos lo mismo, porque había demanda, en la Marina Baja, allí también abrimos. Otros días después, en Elche, Y hasta el día de hoy que tenemos 4 centros. También hemos hablado con los principales ayuntamientos de la Marina Alta, que son, Dénia, Jávea, Calpe y Benissa. Calpe la está atendiendo Ferdinardo Bernardi, que es un Estrella Michelín, a quien estamos ayudando. Su restaurante está atendiendo la zona de Calpe y nosotros desde aquí le facilitamos lo que nos va pidiendo. Benissa también lo atiende él. Surgió El Verger, que nos dijo ‘yo sí que lo quiero’. Y teníamos un problema que no podíamos abrir el CdT de Dénia para 100 menús, y lo que hacemos es elaborarlo en Benidorm y viene Cáritas desde El Verger con un vehículo refrigerado y se lo lleva”.

En opinión de Víctor Marco: “Para hacer esta labor hay que tener instalaciones como los CdT, es imprescindible. No solo estos medios sino también los controles sanitarios que estamos teniendo, hay un gran control, es una labor complicada y está todo muy bien organizado”.

Antonio Crespo, director del CdT de Alicante, nos cuenta cuál es la colaboración de los CdT en el proyecto solidario: “La colaboración nuestra es acoger a AGS tanto en el centro de Torrevieja, en el de Alicante y en el de Benidorm.  Colaboramos con ellos aportando el sitio, contribuimos con todos los gastos de edificio, gas, agua, electricidad, seguridad y limpieza. El edificio tiene que estar abierto de lunes a domingo y los funcionarios de aquí, al estar en teletrabajo, solo venimos el personal de mantenimiento y yo por si surge cualquier incidencia, colaboramos en ayudarles a organizar toda la actividad que están desarrollando. Carlos Baño se puso en contacto con Francesc Colomer, nuestro secretario autonómico de Turisme, para transmitir la idea y el sentir que tenían. El proyecto se inicia aquí en Alicante, el siguiente en abrir es Torrevieja y después Benidorm. Con estas tres aperturas y la colaboración de la Escuela Municipal de Hostelería de Elche, se da servicio prácticamente a toda la provincia. El CdT es un centro de formación y cerramos los viernes. Actualmente los alumnos están recibiendo clases telemáticas y algunos profesores, los huecos que tienen libres de la teleformación también vienen y echan una mano. Estamos contentos de estar colaborando, es una manera de ayudar y poner un grano de arena y piensa que en un 99% los voluntarios son voluntarios de hoteles y restaurantes que se han quedado sin trabajo de repente y era una manera de aportar su granito de arena. Las administraciones, en este caso la Diputación Provincial y la Generalitat Valenciana a través de Turisme GVA, porque tener los centros abiertos todos los días y los consumos que tienen, es un gasto, además de todas las marcas que están donando producto y que están colaborando; es un trabajo en equipo. Más las entidades que distribuyen, trabajo de todos y para todos. Una red solidaria por toda la provincia”.

Los destinatarios de esta cadena solidaria

Recogida de las bolsas de alimentos de las diferentes asociaciones que van cada día al CdT de Alicante (Fotografía: AGS).

Y, al final de la cadena, o mejor, al principio de ella, en el origen, están las asociaciones que gestionan que cada menú llegue a una persona. Menús con nombre y apellido, como nos decía Antonio Llorens, sin color, sin ideología, sin religión. 100.000 menús elaborados por manos solidarias durante más de mes y medio, que han llegado a tantos y tantos puntos de la provincia de Alicante despertando 100.000 sonrisas, aliviando 100.000 necesidades.

Recogida de las bolsas de alimentos de las diferentes asociaciones que van cada día al CdT de Alicante (Fotografía: Cristina Llorens).

En la recogida del pasado miércoles 27, Juan, de Cáritas de Alicante, nos cuenta: “Repartimos 240 comidas en Juan XXIII todos los días, fiestas, domingos, todos los días. Llevamos así dos meses y medio. El otro día repartimos la comida 10.000 solo nosotros. Solo de Cáritas. La labor es darles de comer a todas estas personas, porque la verdad, están muy, muy mal. Esto lo llevamos a la Capilla de Nazaret en Juan XXIII. Allí mismo lo repartimos, todos vienen con sus bolsas y lo repartimos individualmente. Las familias vienen allí de 13 a 14 horas para recoger la comida. Son siempre los mismos, es una lista que nos ha hecho Cáritas de la gente más necesitada. A veces falla alguno, y si falla, le damos a los demás que hay esperando.

Recogida de los menús por parte de Cáritas (Fotografía: Vicente Albero).
Otro momento de la recogida por parte de Cáritas (Fotografía: Cristina Llorens).

También se acercan al CdT de Alicante 4 coches de Cruz Roja que se llevan los menús para Cruz Roja de Alicante, de Elda y de Ibi: Repartimos a 200 familias y cada familia pide las unidades que necesita. Y así se reparte todos los días. De lunes a viernes se hace el reparto de los alimentos. Los fines de semana, no. Tenemos una lista de familias, las familias solicitan a Cruz Roja, y Cruz Roja lo asigna. En cada localidad hay una Asamblea de Cruz Roja. Empezamos con poco y debido a la pandemia, esto ha ido creciendo. Repartimos a estas 200 familias en sus casas y también a partir de las 13,30 junto al Rico Pérez, en Teulada, a personas que están en la calle, allí puede ir quienquiera”.

Recogida de los menús por parte de Cruz Roja (Fotografía: Cristina Llorens).

Es la hora del reparto, y llegan otras furgonetas: de la Asociación Cristo Vive, de La Prosperidad, de un colectivo de vecinos de San Blas… Todos reciben sus menús envasados y preparados. Algunos de carne, otros de ensalada, menús halal, con la fruta del día, con algún pequeño detalle. Y, al mismo tiempo, una furgoneta de chocolates de la Vila Joiosa descarga cajas llenas de bombones que despertarán más alegrías con los menús de mañana. Y, entre todo el ajetreo, unos fotógrafos profesionales mueven con cuidado los flashes y los focos mientras hacen un reportaje de todo lo que se cuece durante una mañana de trabajo en Alicante Gastronómica Solidaria. Hay sitio para atendernos a todos, con una sonrisa que fácilmente se entrevé a pesar de las mascarillas, sin dejar de trabajar.

Recogida del menú número 10.000 de Cáritas (Fotografía: AGS).

El futuro también será solidario

Llegada de donativo de Chocolates Valor (Fotografía: Cristina Llorens).

Nos miramos, y surge inmediatamente una pregunta: ¿y ahora, qué? La ciencia se ha puesto en marcha y son muchas las organizaciones sanitarias trabajando para encontrar una vacuna para librarnos cuanto antes de esta pandemia. Pero nadie ha encontrado todavía una vacuna que nos proteja del hambre o de la necesidad. Con la desescalada, muchos restaurantes abiertos y los hoteles preparando la reapertura para volver al trabajo, nos preguntamos qué va a ser de este proyecto solidario, cómo encontrarán voluntarios, dónde conseguirán fogones a su disposición, cómo mantener viva la red de favores y voluntades capaz de llegar como han llegado a los 100.000 menús. Carlos Baño nos habla de futuro, con la sonrisa de la esperanza en que el futuro, si no prometedor como creíamos que lo habíamos construido, sí será solidario: “Desde que hacemos tanto volumen de comidas, hice una petición a Diputación, se reunieron todos los alcaldes y gracias a eso vamos a darle un poco más de duración. La Diputación de Alicante nos ha dicho que va a firmar un convenio con nosotros por un importe de unos 50.000 euros, que va a servir para pagar parte de los blísteres, que los está cediendo una empresa que los primeros los donó, pero después ya hay que pagarlos. El Ayuntamiento de Alicante también confirmó que nos va a hacer una donación de hasta 30.000 euros, todo esto nos da continuidad. Nos hemos comprometido hasta el 10 de junio porque es el compromiso que tenemos de los cocineros, también es cierto que queremos prolongarlo, queremos ir desescalando y no decir de golpe y porrazo que mañana terminamos y que hay 1.000 personas a quien no podemos darles de comer. También entendemos que al reactivarse la economía hará menos falta, pero no se va a poder pasar de 3.000 a 0. Entonces hemos pensado hacer una pequeña desescalada y la idea es darle una fórmula para que pueda continuar. Como vamos teniendo implicación de las instituciones públicas, la idea era continuar dándole un formato diferente. Hemos solicitado unas instalaciones que están en desuso por parte de la GVA, las cocinas de la Ciudad de la Luz, y tenemos expectativas de que nos las cedan. Porque cuando los CdT comiencen con sus labores formativas, nosotros estamos molestando. Y si nos ceden esas instalaciones, podremos continuar; si no es todos los días, algunos, cocinando, congelando, envasando al vacío, abatiendo temperaturas y conservando, podríamos atender perfectamente a unos 1.500 menús diarios, según unos números que hemos sacado Antonio, Ginés y yo. Y dejar todo en Alicante y con vehículos refrigerados llegar a toda la provincia”.

Antonio Llorens recepcionando un donativo recibido (Fotografía: ACS).
Camión de reparto de AGS (Fotografía: Cristina Llorens).

Lo espera la furgoneta aparcada junto a nosotros, lista para llevar a Torrevieja lo que necesitan allí, y recoger lo que les vendrá bien aquí para los próximos menús. Antes de marcharnos Carlos Baño nos recuerda lo importante que es estar unidos, sus palabras del principio son ahora un mensaje claro: “Lo que hay que pedir a los políticos es que, por favor, aprendan de esto. Que se dejen de rencillas y de puñaladas y de meterle el dedo en el ojo al otro y que sean conscientes que la sociedad los necesitamos, son ellos los que tienen que dar ejemplo de unidad, dejarse de peleas. Vamos a ponernos todos juntos, vamos a analizar el problema y vamos a unirnos, que ya habrá momento de peleas, pero no mientras haya una crisis social y económica como la que tenemos. Si no nos ponemos juntos a trabajar, esto no va a salir. La colaboración público-privada es imprescindible, es necesaria y todas las instituciones tienen que ponerse a una, que no puede ser que se acuerden de nosotros cuando van a pedir el voto y cuando tienen el voto ya se olvidan”.

Cada día se marchan a casa con una sonrisa, la de ayer domingo fue una sonrisa de muchos ceros, los 100.000 menús repartidos durante este mes y medio de andadura de Alicante Gastronómica Solidaria. Todos unidos, multiplicando la solidaridad, felices y comprometidos, con responsabilidad.

Cuando salimos del CdT, nos damos cuenta de que también a nosotras se nos ha quedado una sonrisa dibujada debajo de la mascarilla.

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Cristina LLorens Estarelles

Bibliotecaria de la Escuela Europea de Alicante.
Subdirectora de Documentación Instituto Juan Gil-Albert (2015-2019).

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