Al paso

1931, 1934, 1936, 1939, 1975, 1978 y 2019

Escribía, hace unos días, Andrés Trapiello lo equivocado que estuvo Alejandro Amenábar en una entrevista que le hicieron para promocionar su última película, ‘Mientras dure la guerra’, cuando dijo que “La España actual es la que ideó Franco”. Se pregunta Trapiello si se deben a Franco “el Día del Orgullo Gay y los matrimonios homosexuales, el aborto, el divorcio, la Constitución del 78, la sanidad y la enseñanza para todos, la libertad de expresión y manifestación…”. Igualmente criticaba al actor ‘unamuniano’ Karra Elejalde por pasarse de frenada mental al afirmar que “en los últimos 83 años en España no nos hemos movido”.

Llevamos más de 23 años de gobiernos socialistas y unos pocos menos de centristas y centroderechistas desde que nos dimos la Constitución de 1978.  A España (la diseñada por Franco), como predijo Alfonso Guerra, no la iba a conocer ni la madre que la parió y es verdad que los cambios han sido extraordinarios y la sociedad española (sobre todo la catalana y la vasca) nada tiene que ver con la de 1931 (la de la proclamación de la Segunda República y la fuga de Alfonso XIII); ni con la de 1934 (con la desdichada revolución ‘socialista’ de Asturias y la proclamación fallida del Estat Catalá por Lluís Companys); ni la de 1936 (con la sublevación franquista coincidente con los desmanes del Frente Popular); ni la de 1939 con la derrota de los ejércitos republicanos y la instauración del Régimen); ni la de 1975 (con la muerte del dictador).

En 1978 se produjo la mejor Constitución de nuestra historia, con el consenso, prácticamente, de todos los partidos políticos, incluido el comunista de Carrillo y la Pasionaria, Constitución refrendada por casi el 90% de los españoles, porcentaje superado en Cataluña. La Transición fue modélica y los 40 años de democracia del Reino de España han sido los mejores de su historia, por mucho que les pese a Zapatero, a su delfín Pedro Sánchez y al ‘iluminado’ podemita Iglesias, que vaya apellido para un perseguidor de los católicos (jamás de los musulmanes), algo en lo que le imitan Sánchez y sus ministros y ministras, miembros y miembras de un Gobierno que ‘mediogobierna’ en casi todo el territorio nacional y no gobierna absolutamente nada en la comunidad catalana.

En 1978 se produjo la mejor Constitución de nuestra historia, con el consenso, prácticamente, de todos los partidos políticos, incluido el comunista de Carrillo y la Pasionaria, Constitución refrendada por casi el 90% de los españoles, porcentaje superado en Cataluña.

Ramón Gómez Carrión
Firma de la Constitución Española de 1978

Sánchez e Iglesias se quieren cargar la Transición, pero no para dar un salto adelante sino para regresar al pasado, al Frente Popular de 1936. Eso parece. Hace menos de tres meses, Sánchez veía a Iglesias como a un zombi que no le dejaba dormir. Era un peligro para su salud, más que para España, que también. Y ahora se abraza con él. Es obligatorio acudir a aquella expresión de que “la política hace extraños compañeros de cama”, un dicho inglés que Fraga Iribarne popularizó en nuestro país. De este matrimonio no puede esperarse nada bueno, sobre todo si a la cama se sumaran nacionalistas vascos e independentistas catalanes. Cosas veredes, Sancho, que diría don Quijote.

Confiemos (no hay más remedio que encomendarse a la Providencia) en que lo del 36 sea un mal sueño para Sánchez y que lo deseche para poder dormir por las noches en soledad y a nosotros que nos deje, por lo menos, echar la siesta en paz. Dios me oiga.

Sending
User Review
5 (1 vote)

Ramón Gómez Carrión

Comentar

Click here to post a comment

*

code

Patrocinadores