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11-S. El comienzo de una nueva era 15 años después

Zona 0 en la actualidad. Foto: www.911memorial.org
Zona 0 en la actualidad. Foto: www.911memorial.org

A las 08.46 horas del 11 de septiembre de 2001, el mundo cambió para siempre. Y con él las relaciones entre Oriente y Occidente. A esa hora, el primero de los aviones secuestrados impactó entre los pisos 93 y 99 de la Torre Norte. A los 17 minutos se produce el segundo ataque, con un avión de United Airlines que choca entre los pisos 77 y 85 de la Torre Sur. A partir de ahí nada volvería a ser lo mismo.

Alrededor de 3.000 fallecidos y más de 6.000 heridos, además de numerosos afectados por enfermedades derivadas de aquella catástrofe, son la cifras generales que dejó el mayor ataque terrorista de la historia. Pero detrás de cada uno de ellos, se esconden historias personales, relaciones truncadas, familias rotas y un cambio radical en la forma de relacionarse entre países.

Más allá de las duras imágenes que vemos año tras año y que permanecen grabadas en nuestras retinas de la mañana de aquel 11 de septiembre, lo cierto es que las consecuencias internacionales derivadas de los atentados eran impensables en aquel momento.

Hoy, 15 años después, podemos asegurar que la polémica Guerra de Irak fue tan solo el principio, ya que tal y como señalan los últimos informes, el número de ataques terroristas desde 2001 se ha multiplicado por cinco. A día de hoy, las consecuencias continúan al haberse detonado una guerra civil en el país asiático por parte del sector más radical, que tiene como consecuencia la muerte de más de 34.000 civiles (solamente en 2006, según la ONU) y según cifras de Acnur, hay 1,7 millones de iraquíes desplazados internamente y otros dos millones que han huído a países vecinos. Además, a junio de 2007 las bajas del ejército de los Estados Unidos ascienden a más de 4.000 caídos, superando por mucho las muertes producto de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Las consecuencias internacionales derivadas del 11-S eran impensablesCon los atentados, Al Qaeda pasó a ser reconocida mundialmente, y tras la muerte de Bin Laden, muchos la dan inactiva debido a la aparición en escena del Daesh en Siria e Irak, algo que han desmentido algunos expertos que aseguran que la esperanza de vida de los primeros es más larga que la del Estado Islámico.

Lo cierto es que en los últimos años estamos asistiendo a una cruenta guerra que ha dejado destruidos algunos países como Irak o Siria, cuyos habitantes se han visto obligados a emigrar en masa a Europa huyendo de los ataques diarios en manos del denominado Estado Islámico. Nadie es ajeno al drama humano vivido durante los últimos meses por los miles de sirios que han visto truncadas sus expectativas de encontrar refugio en Europa debido a las duras políticas de los países miembros de la Unión Europea y a la falta de interés por gran parte de sus gobernantes.

Refugiados sirios en las fronteras europeas.

Europa además se enfrenta a uno de los retos más difíciles de todos los tiempos: luchar contra los ataques y amenazas de Daesh, que ha puesto sus ojos en Europa y prueba de ello son los ataques sufridos desde los atentados del 11-S: España (2004), Londres (2005 y 2013), Francia (2011 y 2015),  Noruega (2011) y Bélgica (2014 y 2016). Por todo ello, los gobiernos europeos en su totalidad, se enfrentan a partir de ahora tal vez al reto más difícil: establecer una política conjunta de lucha contra el terrorismo, que incluya un paquete de medidas en el que la colaboración de las fuerzas de seguridad, los grupos especiales de lucha contra el terrorismo y los grupos de inteligencia nacional sean el pilar de una red de trabajo sólida y efectiva que sea capaz de llevar a cabo una labor de prevención y detección de casos de europeos en fase de conversión, y que en muchos de los casos son captados y llevados a participar de la lucha en el propio terreno.

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Mariola Llorca

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